La obra recorre los barrios bajos de Madrid, normalmente centrados en espacios cerrados y opresivos...Valle transgrede la unidad de lugar, es un drama itinerante que, contraviniendo las normas clásicas, traslada la acción de un lugar a otro de la ciudad. Esta estructura es conocida en la literatura de todos los tiempos, especialmente en la de tono satírico.
La obra transcurre en “un Madrid absurdo, brillante y hambriento”, Máximo Estrella y Latino de Hispalis van recorriendo diversos ambientes: una taberna, un café, una librería, la comisaría, la redacción de un periódico, etc. De entre estos es la calle el escenario que cobra una especial importancia en la obra. En la calle se desarrollan los disturbios y enfrentamientos; en la calle es detenido Max; en la calle transcurre la desgarradora escena de la madre del niño muerto; en la calle muere Max.
En la obra hay alusiones a calles y lugares del Madrid de la época, de entre estos cobra mayor relevancia el callejón del Gato. A este callejón han ido a pasearse los héroes clásicos cuya imagen deformada en los espejos de la ferretería da lugar al esperpento (escena XII). También aparecen alusiones al Pretil de los consejos donde está la librería de Zaratustra, a la calle Montera donde está la Taberna de Pica Lagartos, el paseo con jardines y prostitutas que puede ser el Paseo del Prado, la plaza de la Cibeles (enfrentamientos con la policía), la Puerta del Sol (donde se encuentra la “Delega” a cuyos calabozos es conducido Max, el Viaducto desde donde quiere arrojarse Max. Con ello el autor consigue darle un sello de verosimilitud realista al espacio callejero. Frente a este Madrid absurdo se alza el recuerdo de París, como escenario glorioso de la bohemia.
La mayor parte de los espacios en los que transcurre la acción son espacios cerrados a los que la calle sirve de enlace. Los ambientes tienen como característica común, la miseria, la sordidez y la evocación de la muerte. Valle-Inclán atiende a las circunstancias que rodean la escena, a la capacidad evocadora que debe presidir el ambiente, antes que a una descripción minuciosa de los elementos del decorado. Y, sin embargo, se detiene en aclarar circunstancias de la acción innecesarias o, si se prefiere irrepresentables: la hora, el clima, el olor. En otras ocasiones describe detalles que necesitarían del primer plano cinematográfico para poder ser apreciados por el espectador.
I Casa de Max. Problemas económicos y familiares. El suicidio como solución.
II Cueva de Zaratustra. Explotación de los intelectuales. Falta de espiritualidad del pueblo español.
III Taberna de Pica Lagartos. Revueltas populares. La fortuna, el décimo de lotería.
IV Calle. Revolución social y rebeldía de Max. Compra del décimo.
V Zaguán del Ministerio. Autoritarismo. Max encarcelado
VI Calabozo. Sueño revolucionario. Max encarcelado.
VII Redacción del periódico. Servilismo de la prensa. Hipocresía
VIII Secretaría del Ministerio. Nostalgia de la literatura que tiene el Ministro. Influencias. Malversación de fondos. Max se traiciona a sí mismo.
IX Café Colón. Recuerdo con Rubén de la bohemia parisina.
X Jardines. Max y la Lunares. Añora el amor
XI Calle. Conflicto social. Dolor de la madre por el niño muerto
XII Portal de Max. Definición del esperpento conclusión del fresco que se ha trazado de la sociedad española.
XIII Casa de Max. Velatorio grotesco.
XIV Cementerio. Parodia de Hamlet. Rubén y Bradomín certifican la muerte del carlismo y del aristocraticismo artístico. Hay que comprometerse.
XV Taberna de Pica Lagartos. El décimo premiado. Ambiente de avaricia, lujuria y violencia.
La Luz
Valle le concede una importancia esencial en el escenario. Será un elemento simbólico. La obra transcurre desde el crepúsculo hasta el amanecer y tras la muerte de Max, se prolonga hasta el atardecer del día siguiente. Casi no existe iluminación natural. Las luces son lóbregas, trémulas, mortecinas: luces de acetileno, faroles, candilejas. La luz provoca un juego de claroscuro que domina la escena de la vida española y centra al personaje protagonista que junto a los otros personajes llegan, como hemos visto, a convertirse en sombras.
Tiempo interno: tiempo dramático.
La obra Luces de Bohemia de Valle-Inclán se desarrolla en menos de 24 horas, desde el atardecer hasta el amanecer del día siguiente.Tras la muerte de Max, la acción se prolonga hasta el atardecer del día siguiente.
La obra está presidida por una marcada unidad temporal, su acción se desarrolla en menos de 24 horas, tal como fijaba la preceptiva clásica. Las doce primeras escenas transcurren desde el atardecer hasta el amanecer del día siguiente. Al iniciarse el epílogo con la escena decimotercera son casi las cuatro de la tarde. El tiempo dramático presenta un transcurso lineal y sucesivo en las doce primeras escenas y únicamente se produce una ruptura temporal entre la escena sexta (en el calabozo) y la escena séptima (la redacción de El Popular), y el final de la escena séptima y el principio de la octava (la Secretaría del Ministerio), cuyas acciones transcurren, en uno y otro caso, simultáneamente.
La unidad temporal de la obra se consigue con dos juegos de luces, el que alumbra desde el atardecer hasta el amanecer, es decir, desde la escena primera hasta la duodécima, en que muere Max, y el de las luces del epílogo, es decir, el de las tres últimas escenas, hasta que mueren Madama Collet y Claudinita.
El tiempo dramático concentra una considerable carga de simbolismo: representa la tragedia individual del poeta ciego y la colectiva de toda la sociedad a la que pertenece.
El tiempo dramático es lineal, a pesar de algunas simultaneidades en las escenas sexta, séptima y octava; sabemos que mientras Max es encarcelado (escena sexta) don Latino y los modernistas visitan la redacción de El Popular (escena séptima).
Tiempo externo: tiempo histórico.
En el escaso tiempo dramático que ocupa la obra se condensa un amplio tiempo histórico o real, puesto que en la obra se alude a una serie de acontecimientos sucedidos en nuestro país entre principios de siglo y 1924.
Luces de Bohemia se publicó en 1920 por entregas en el semanal «España», posteriormente se publicó su versión definitiva como libro en 1924, cuando se añadieron algunas escenas. La obra nos sitúa alrededor de 1920, eso es innegable, pero su trama temporal se teje con personajes y hechos históricos que no pudieron coincidir en el tiempo, con referencias al pasado y al presente; son hechos cronológicamente datables y situables, pero su combinación, su sabia mezcla tienen una finalidad estética: un efecto deformador.
En Luces de Bohemia se acumulan hechos y referencias históricas y literarias en un confuso e intencionado uso de anacronismos . Por ejemplo se hace referencia a la pérdida de las colonias españolas de América (1898); a la Semana Trágica de Barcelona (1909), los obreros se niegan a abandonar las fábricas para ir a la guerra de Marruecos; A la Revolución Rusa y a la Huelga General (1917), la Ley de Fugas vigente de 1915 a 1922 que autorizaba a la policía a abrir fuego sobre los detenidos que intentasen escapar; dimisión de Maura, político conservador (1909); Manuel García Prieto, político liberal nombrado por Alfonso XIII Presidente del Consejo, en el momento que transcurre la obra; la presencia de Rubén Darío como personaje hace pensar en acontecimientos anteriores a 1916, fecha del fallecimiento del nicaragüense. Todo ello forma un tiempo histórico indeterminado. La tremenda condensación realizada por Valle enriquece sobremanera la ambientación y el carácter histórico real del drama, ya que esta técnica es de gran efectismo en la creación de una atmósfera real verosímil.
Tal visión incluye zarpazos a políticos de diverso signo: Castelar, Romanones y, especialmente, el conservador Maura. Tampoco el rey Alfonso XIII se libra de las ironías. Se arremete de diversos modos contra el mal gobierno y contra la corrupción. Se fustiga al capitalismo y al conformismo burgués. Y se presenta, en contraste, el hambre y las miserias del pueblo. De especial fuerza es la protesta ante la represión policial (La muerte del obrero catalán condenado a morir en la aplicación de la “ley de fugas”. O la muerte del niño a consecuencia de la represión callejera). Otro aspecto que merece la pena señalarse es la crítica a una religiosidad tradicional y vacía (escena II) y la crítica de figuras, escuelas: teosofía, sufragismo, maltusianismo o instituciones literarias (Burlas de la Real Academia, del Modernismo tardío o de escritores concretos: Galdós (“Don Benito el Garbancero”).
Pero Valle-Inclán pretende reflejar la escena de la vida española en su totalidad, por ello además de las referencias literarias y políticas introduce una serie más amplia de referencias a la actualidad. De este modo aparecen referencias al papel del periodismo en la formación de la opinión. O también el cuadro de costumbres que revela la popularidad de la novela por entregas. Por otra parte, también se alude a los ídolos de la mitología popular: personajes de la tauromaquia, de los espectáculos, Pastora Imperio…
A través de las referencias históricas que aparecen en la obra se recrea una época marcada por la inestabilidad y por la ausencia de soluciones viables para los problemas de España. Estamos ante un retablo de una época, en la historia de España, especialmente convulsiva y represiva: los primeros años del siglo XX. En suma, todo parece llevarnos, en conjunto a aquella frase suya que ya conocemos: “España es una deformación grotesca de la civilización europea”.
Además en Luces de Bohemia el recuerdo nos proyecta hacia el pasado, Max permanece fiel a la bohemia, Don Latino la añora y Rubén Darío la da por superada pero la bohemia parisina permanece en la obra como época dorada. Pero también encontramos la proyección hacia el futuro en las premoniciones, especialmente las de muerte. Otra premonición muy importante por su función estructuradora es la del billete de lotería que llevará al desenlace de la obra.