Contexto histórico
La producción literaria de Valle-Inclán se incluye cronológicamente en la llamada "crisis de fin de siglo". Durante esta época, España se encuentra en un profundo proceso de cambio que la historiografía sitúa simbólicamente en el año 1898 cuando, como consecuencia de la guerra hispano-estadounidense, pierde las últimas colonias de ultramar (Cuba, Filipinas y Puerto Rico) que aún estaban bajo su poder. No obstante, este hecho fue únicamente un revulsivo para que muchos intelectuales del momento comenzaran a hablar del "problema español", pues la derrota sufrida no era sino una muestra más de que el sistema político de la Restauración, iniciado en 1875 con la subida al trono de Alfonso XII estaba llegando a su fin.
En 1902 , cuando Alfonso XIII ocupa el trono, proclamada su mayoría de edad a los 16 años, España estaba sumida en una constante crisis política debida a varios factores. Uno de ellos era la debilidad de los dos grandes partidos dinásticos (liberal y conservador) antes las disputas internas surgidas.
En 1923 se instaura . tras el golpe militar, la dictadura de Primo de Rivera, que durará hasta 1930.
Autor y obra
Don Ramón María del Valle-Inclán ( que se llamaba en realidad, Ramón Valle Peña) nació en Villanueva de Arosa, Pontevedra en 1866. Comenzó la carrera de derecho, pero antes de acabar sus estudios, su inquietud aventurera le impulsa a marcharse a México. (1892-93) De regreso, lleva en Madrid una vida bohemia. Es en Madrid donde publicó en la prensa por primera vez con su nombre literario: Ramón del Valle-Inclán .
A pesar de su precaria situación económica, en Madrid empezó a hacerse un nombre en las tertulias literarias y a llamar la atención por su apostura dandy y su aspecto extravagante. Su fuerte carácter lo llevó a ser protagonista de diversas reyertas. A causa de una de ellas, acaecida en el Café de la Montaña en 1899 con el escritor Manuel Bueno, por un desafortunado bastonazo que le incrustó el gemelo en el brazo izquierdo, se le tuvo que amputar el brazo. A principios de ese mismo año había conocido a Rubén Darío, con quien le uniría una estrecha amistad. Ese mismo año publicó Cenizas, su primera obra teatral. Empezaría entonces una época prolífica literariamente. En 1907 se casó con la actriz Josefina Blanco.
En plena 1ª Guerra Mundial, apoyó al ejército aliado, visitando en varias ocasiones el frente bélico como corresponsal de "El Imparcial", y a comienzos de los años 20, regresó a México invitado por el presidente de la República .Allí intervino en multitud de actos literarios y culturales dejándose subyugar por el espectáculo de la Revolución. Regresó a España a finales de 1921 y a su vuelta empezó a escribir Tirano Banderas. Volvió a Madrid y, contagiado aún del espíritu revolucionario mexicano, sus discursos y actos de protesta contra la dictadura del general Primo de Rivera acabaron por costarle una breve estancia en la cárcel. Fue enviado a prisión, en parte por la temática de La hija del capitán y por la negación a pagar una sanción por alteración del orden público.
Con la llegada de la II República en 1931, se presenta a las primeras elecciones por el Partido Radical de Alejandro Lerroux, pero no es elegido. En ese mismo año, se estrena con gran éxito la obra teatral La reina castiza, de claro talante antiborbónico.
En 1932 se divorció de su esposa y murió el 5 de enero de 1936 en Santiago de Compostela.
Valle-Inclán fue miembro de la Generación del 98, y su obra se enmarca dentro del modernismo y decadentismo, con un rico tratamiento del lenguaje. Fue impulsor del esperpento con Luces de bohemia, Divinas Palabras o Martes de Carnaval, enfoque deformado de la realidad española, que enfatizaba sus postulados críticos al mostrar los aspectos más grotescos.
Novelista, poeta y autor dramático español, además de cuentista, ensayista y periodista. Destacó en todos los géneros que cultivó y fue un modernista de primera hora que satirizó amargamente la sociedad española de su época.
La producción de Valle Inclán es considerable y variada: novelas, cuentos, teatro, poesía… En todos esos géneros se observa una singular evolución paralela al cambio ideológico que sufrió el autor. Este, por sus orígenes y por su sensibilidad, se mostró desde un principio declaradamente antiburgués. Su aversión a la civilización burguesa y su repulsa del liberalismo le llevan ensalzar los viejos valores de aquella sociedad rural arcaizante en la que se había formado.Y así, hacia 1910 se proclama “carlista por estética”. Pero, a partir de 1915, dará un giro radical: se seguirá oponiendo a la sociedad burguesa, pero ya no desde un tradicionalismo idílico, sino desde posiciones revolucionarias.
Como hemos señalado, en todos los géneros que cultivó se observa también una evolución desde un Modernismo elegante y nostálgico a una literatura crítica, basada en una feroz distorsión de la realidad. De este modo, la obra de Valle-Inclán puede ser dividida, simplificando su evolución, en tres etapas fundamentales.
La primera etapa, teñida aún de Modernismo y llamada “etapa decadente” abarca sus primeras obras: Femeninas (1895), Epitalamio, Jardín Umbrío, Corte de Amor, Flor de Santidad (1897 -1904). Abarca también el cuarteto de “Las Sonatas”: Sonata de Otoño (1902), Sonata de Estío (1903), Sonata de Primavera (1904), Sonata de Invierno (1905). Las Sonatas, supuestas memorias del Marqués de Bradomín, “un don Juan feo, católico y sentimental”, son obra plena de aventuras y episodios amorosos y amorales, evocadores de un mundo en decadencia, y narrados con una exquisita prosa modernista, equivalente al verso de Rubén Darío.
A esta etapa, le sigue un periodo de transición hacia el Esperpento, periodo caracterizado como ciclo de las “Comedias Bárbaras”: Águila de Blasón (1907), Romance de Lobos (1908), y Cara de Plata (1922), añadida más tarde. Son obras ambientadas en el mundo rural gallego. Tienen como protagonista a un hidalgo tiránico, don Juan de Montenegro, que preside un mundo heroico en descomposición y lleno de personajes violentos, tarados, lunáticos, movidos por pasiones de fuerza alucinante. El lenguaje es ahora más fuerte y hasta agrio, pero siempre musical y brillante. Con estas obras ha iniciado Valle su “teatro en libertad”. Junto a esta trilogía dramática, Valle escribe una trilogía de novelas sobre las guerras carlistas (1908 -1909): Los cruzados de la Causa, El Resplandor de la Hoguera, y Gerifaltes de Antaño. En ellas Valle contrasta el heroísmo romántico y la brutalidad de la guerra.
La época de plenitud y madurez es la época de los Esperpentos. En 1920 escribe cuatro obras dramáticas en las que va acuñando el peculiar género del Esperpento: Farsa y Licencia de la Reina Castiza, Farsa Italiana de la Enamorada del Rey, Divinas Palabras y Luces de Bohemia. Dentro de la obra de Valle-Inclán, la época literaria de los esperpentos es quizá el momento de mayor vigor creativo de su autor. Divinas palabras es un violento drama ambientado en un mundo sórdido, moralmente deforme y con un lenguaje desgarrado. Quizá es la cima dramática de su autor, si exceptuamos Luces de bohemia.
La deformación esperpéntica está ya presente en esas obras, sobre todo en esta última, pero es Luces de bohemia la primera a la que Valle-Inclán da el nombre de esperpento. Con esta palabra designa Valle a aquellas de sus obras en que se mezcla lo trágico y lo burlesco, con una estética que quiere ser “una superación del dolor y de la risa”. Es en esta obra, Luces de bohemia, donde no sólo utiliza por primera vez el término esperpento, sino que lo define en una escena clave, la escena XII, en la que muere el protagonista tras haber explicado sus características esenciales. Del diálogo dramático que mantiene Max Estrella con Don Latino en dicha escena, podemos deducir la conciencia definida que tenía Valle-Inclán de su nuevo género.
Siguen otros Esperpentos: Los Cuernos de Don Friolera (1921), Las Galas del Difunto (1926), La Hija del Capitán (1927), las tres bajo el título común de “Martes de Carnaval”. De la misma época (1924- 1927) es el Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte, que integra varias piezas, breves pero geniales muestras de la estética valleinclanesca. En esta última etapa escribe también novelas, que son esperpentos acrecidos que no podían darse en forma dramática. Entre ellos está Tirano Banderas (1926), novela sobre un inventado dictador americano, con una genial recreación del lenguaje hispanoamericano, y la trilogía “El Ruedo Ibérico”, violenta sátira política sobre el reinado de Isabel II, que incluye: La Corte de los Milagros (1927), Viva mi Dueño (1928), y Baza de Espadas (1932).