Argentina roja
Genaro Senegaglia.
Profesorado superior de ciencias sociales.
Genaro Senegaglia.
Profesorado superior de ciencias sociales.
En agradecimiento al paleontólogo y ensayista Stephen Jay Gould. Gracias, maestro, por mostrarle el camino a un joven estudiante.
“Socialismo es la lucha en defensa y por elevación del pueblo trabajador.”
Alfredo Lorenzo Ramón Palacios.
En el siguiente video se dará un acercamiento al contenido del ensayo.
🔴Aclaraciones preliminares
Cuando se analiza la historia y el desarrollo de la política en nuestro país, suele dejarse de lado, a veces por conveniencia, a los movimientos de izquierda y a sus diferentes vertientes. En el presente ensayo se intentará hallar una explicación a la siguiente problemática: ¿Por qué los partidos de izquierda argentinos nunca llegaron al poder? La importancia de analizar este paradigma es que nos permitirá entender cómo los movimientos de izquierda hoy en día han terminado en una posición tan abismal con respecto a los demás partidos políticos. En palabras de Palti (2004), el estudio de la historia de ideas importa para la comprensión de la historia en general. Según admite, ciertamente las realizaciones históricas no son resultados o plasmaciones de proyectos conscientemente asumidos; las ideas, en última instancia, suelen ser meras racionalizaciones de impulsos subjetivos (pasiones, etc.) o determinaciones objetivas (intereses económicos, etc.), cuya racionalidad y sentido se dirime en otros ámbitos de realidad histórica (típicamente, la “historia social”). Los movimientos de izquierda son importantes porque moldearon la historia del mundo y buscaron proponer un sistema económico, político y social diferente al del capitalismo. Para entender esta problemática se realizará un recorrido histórico haciendo hincapié en aquellos eventos que fueron determinantes para el socialismo en Argentina. Por último, antes de empezar se debe aclarar que se usara el término progresismo para referirse al los movimientos de izquierda.
La tortuga vence a la liebre (1941).
🔴La carrera entre la liebre y la tortuga
Todos conocemos, o al menos hemos oído hablar, la historia de cómo una lenta, pero perseverante tortuga venció a una liebre que pecó de exceso de confianza. Este cuento infantil es útil para ejemplificar cómo el socialismo no supo llevar adelante respuestas reaccionarias a las problemáticas políticas de finales del siglo XIX.
Durante las décadas de 1880 y 1890 el país atravesaba una macrocefalia estatal donde todo el poder era concentrado en la ciudad de Buenos Aires; el cual era sustentado por elites porteñas y terratenientes. Esto implicó el sometimiento de las demás provincias a la autoridad de Buenos Aires. En palabras de Bobbio(1985), mientras el proceso de disolución del imperio representa un relajamiento de poder hacia los nuevos estados, el proceso de formación de un Estado más grande por la unión de estados pequeños significa un reforzamiento de poder del primero sobre los segundos; lo que estos ganan en fuerza en el exterior uniéndose a otros, lo pierden en independencia interna.
Este problema generó un caldo de cultivo que los progresistas no supieron utilizar como proyecto de campaña para convencer a la población de seguir su ideología; un reflejo de esta lentitud fue la tardanza que tuvieron en crear, de manera oficial, su partido (en 1896 y de la mano de Juan Bautista Justo). Los que tomaron las riendas de las protestas serían los radicales, llevando adelante cuatro levantamientos armados de 1890 a 1932. Al estar los radicales en el centro de la escena política, los referentes del progresismo quedaron relegados a un segundo o tercer plano. Tendrían que pasar unas décadas más para que estos movimientos pudieran conseguir el protagonismo de la escena política Argentina (Rosa, J. M. 1982).
🔴God Save the Queen
Juan Bialet Massé fue un médico y abogado español nacido en el estado de Barcelona. En 1873 emigró a la Argentina y en 1904 tuvo el honor, o la desgracia, de ser elegido por el presidente Julio Argentino Roca para elevar un informe sobre las condiciones laborales de la población obrera. Ingrata fue la sorpresa del presidente cuando encontró el trabajo de Massé plagado de descripciones horrendas, podemos leer:
Un distinguido médico de Tucumán, con quien hablé de esto me dijo: «Usted atribuye el setenta y cinco por ciento de los casos a la incuria de la administración; yo le atribuyo la totalidad. El paludismo está en la categoría de las enfermedades evitables y prevenibles, y basta un gasto insignificante para lograrlo, gasto que no llegaría a tres centavos por jornal» (Massé, 1904, p. 75).
No solo podemos apreciar los problemas de sanidad, sino que también los de carácter económico y de corrupción:
La carne, que se vende en Vera a dieciocho centavos, se les da de veinte a veinticinco; no es esto nada; se les roba en el peso, en proporciones escandalosas; en vez de diez kilos se les dan siete, y en vez de cinco, tres y menos; y como si esto no fuera bastante se llevan a las carnicerías carne de animales muertos de enfermedad, cansados y lastimados (Massé, 1904, p. 153).
Como era lógico, Massé fue repudiado, por su informe era un fiel reflejo de los problemas que terminaron desembocando en dos hechos históricos que tendrían como líderes a los movimientos de izquierda y anarquistas: la Semana Trágica y la Patagonia rebelde. Con el fin de la Primera Guerra Mundial se entró en un periodo de entreguerras donde el modelo agro exportador, producto del comercio global impulsado por los intereses del Imperio Britanico, tendría como uno de sus principales productores a la Argentina. Los productos agrícolas producidos en el país llegaban a todas partes de Europa y Asia. Este enriquecimiento tuvo como efecto secundario la precarización del trabajo y el empobrecimiento de los grupos más vulnerables.
Los desastres provocados por la presión inglesa llevaron a los levantamientos de obreros, conocido como la Semana Trágica, y al de los peones patagónicos. Apoyados por la izquierda y los anarquistas, estos trabajadores llevaron adelante protestas y levantamientos, pero fueron masacrados por el aparato estatal, el cual fue impulsado por los empresarios ingleses que veían en estas huelgas un futuro peligro para sus intereses en el país; esto se vio reflejado en cómo los empresarios de la lana instigaron a la sociedad rural y a los políticos patagónicos para que reprimiera a los peones. El haber aniquilado el levantamiento de los trabajadores industriales fue un duro golpe para el sueño progresista, debido a que los levantamientos relacionados con laizquierda siempre tuvieron su germen en la población proletaria, siendo este grupo el que luego lleva la revolución a las comunidades campesinas para juntos luego expulsar a la clase burguesa que maneja el gobierno (Khoan, 2007, p. 123).
Para apreciar la violencia desplegada contra los peones en huelga podemos leer el siguiente fragmento de la Patagonia Rebelde:
Otros dos dirigentes fueron fusilados en Paso Ibáñez: Antonio Alonso y Manuel Sánchez. Al primero —según el informe de la Federación Obrera Marítima— lo ataron a un poste completamente desnudo y lo apalearon varias veces para hacerlo declarar. Luego le hicieron cavar su propia fosa y lo fusilaron. Por Manuel Sánchez pidieron quinientos vecinos de Puerto Santa Cruz, Paso Ibáñez y Río Chico, pero el capitán Campos les contestó que solo podía acceder “si algún otro se ponía en el lugar de Sánchez (Bayer, 2004, pp.153-154).
También es significativo resaltar que estos dos levantamientos no tuvieron el apoyo y la logística externa, lo cual es necesario para que los proyectos revolucionarios lleguen a un buen puerto. Podemos tomar como ejemplo el caso de los bolcheviques, los cuales recibieron apoyo desde Alemania; el de Vietnam del norte, que obtuvo de China y de la U.R.S.S. armas y suministros.
Marcha de peones rurales (Santa Cruz, 1921).
Sin embargo, estos no serían los únicos golpes bajos que recibiría el progresismo argentino. Luego habría de venir el golpe definitivo que desplazaría a los progresistas en pos de un nuevo movimiento político que supo reconocer las problemáticas y los sujetos que estaban atravesando la política Argentina de la posguerra.
Afiche peronista (1947).
🔴El primer trabajador
Luego de la década infame, sobrevino el primer gobierno de Juan Domingo Perón. El gran logro de Perón fue reconocer al nuevo sujeto político que se gestaba en los barrios bajos del gran Buenos Aires: el obrero. El general supo darse cuenta que el futuro electorado se encontraba en la masa trabajadora que poblaba todo el país. Al saber esto, Perón llevó adelante un programa cuyo objetivo era solucionar muchas de las necesidades que la masa obrera tenía. En definitiva, el progresismo argentino cometió el error de no reconocer en la clase obrera a los nuevos protagonistas de la política nacional, como también no supieron llevar adelante políticas proteccionistas como si lo supo realizar el peronismo; de hecho, los progresistas criticaban a los trabajadores alegando que estos eran asalariados sin cultura proletaria, como si la tuvieron los obreros que llevaron adelante la revolución rusa y China. Entre otras cosas podemos nombrar la sanción del voto femenino, la nacionalización de la industria, fortalecimiento de los sindicatos, el plan quinquenal, etc.
Con el advenimiento de este nuevo movimiento político el progresismo sufriría un proceso de división, de más está decir que los mitóticos dentro del socialismo son más comunes de lo que aparentan. Por un lado, están los que apoyaron al peronismo, por ver en sus ideas el camino hacia la igualdad social. Mientras que por otro están los que renegaron del peronismo, acusándolo de populista y de haber derrochado las arcas del estado al repartir las riquezas de manera descuidada entre la población. Uno de los principales referentes del progresismo antiperonista sería el escritor David Viñas, que en su cuento “El jefe” realiza una punzante critica a Perón, al cual acusa de ser nazi. Justificaban esta ideas, en parte porque, según ellos, el movimiento era autoritario y rendía culto a la imagen de Perón; encontrando en él una suerte de líder supremo (López, 2013).
Otros movimientos de izquierda llevaron su lucha más allá del anti peronismo, tomando las armas e internándose en el campo.
David Viñas (2003).
🔴Hola señora ¿Puede Mario salir a jugar?
Las décadas del 60 y 70 verían nacer a numerosos movimientos guerrilleros que buscaron desestabilizar a los distintos gobiernos que tuvo el estado argentino, tanto los democráticos como los dictatoriales. Estos movimientos fueron impulsados no solo por la violencia política que reinaba en el país, sino por la proscripción que el progresismo y el peronismo habían sufrido por parte de los gobiernos militares. Tenían como objetivo lograr, mediante la lucha armada, el levantamiento generalizado de la población para lograr derrocar al gobierno. Como decía Camilo Torres:
Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones salen de las minorías privilegiadas (Camilo Torres, como se citó en Kohan, 2007, p. 226).
Es menester comprender que el E.R.P. y el P.R.T. no fueron casos aislados, por el contrario, formaron parte de una gran red de movimientos revolucionarios que sacudieron a todos los países de América Latina; desde Chile y Argentina hasta llegar a México y Cuba. Más allá de sus diferencias ideológicas, que no eran demasiadas, lo que estos movimientos buscaban era una reivindicación de sus derechos y una participación activa en las funciones políticas de sus países, ya que sentían relegado su lugar en la sociedad (Lefort, 1990). Un personaje crucial en estos movimientos latinoamericanos fue Mario Roberto Santucho, el cual sería uno de los principales líderes del E.R.P. y con el cual llevaría adelante numerosos ataques y atentados, muriendo en uno de ellos. Las guerrillas no prosperaron y los movimientos de izquierda quedaron, ante la mirada del ojo público, de mala manera por quedar vinculados a estos movimientos. Además, como en los casos de la Semana Trágica y la Patagonia rebelde, los grupos armados tuvieron poco o nulo apoyo de China y la U.R.S.S. lo cual dificulto las operaciones y planes de acción.
Miembros del P.R.T. recibiendo instrucción, (1970).
También, la dictadura militar que tomó el poder en 1976 daría un duro golpe a la izquierda al perseguir y matar a sus miembros más notables. Los movimientos tuvieron que resguardarse en el anonimato y esperar hasta la década del ochenta, con la vuelta a la democracia, para poder volver a asomarse al plano político. Sin embargo, esa nueva década no traerá muchos éxitos a los progresistas, ya que estos caerían en las elecciones, como si se tratara de una cruel broma del destino, antes los peronistas y radicales.
🔴Los noventa y el siglo XXI
Durante las dos últimas décadas del pasado siglo, hasta llegar al presente, los movimientos progresistas en el país han vuelto, como si se tratara de un eterno retorno, a una situación similar a la cual se encontraban a fines del siglo XIX con el surgimiento del radicalismo. Por lamentable que suene, el progresismo hoy solo es un movimiento satélite del peronismo y kirchnerismo. No está prohibido compartir horizontes políticos con otras ideologías, pero el proyecto compartido no debe, como lo está haciendo, desembocar en una fagocitación de un partido hacia el otro. Por otro parte, también se debe criticar la mala costumbre que tiene los progresistas, con mucha facilidad, de fragmentarse en numerosos partidos políticos; de más está decir que esto lo único que provoca es el debilitamiento del movimiento y la pérdida de votos. También es significativo que una buena parte del progresismo sigue analizando la realidad social, en pleno 2024, con mediados del siglo XIX; que si bien son notables, han quedado desactualizadas con respecto a la situación que atraviesa a las clases sociales hoy en día.
Sin embargo, considero que el problema más profundo que atraviesa hoy en día al progresismo es el hecho de haber perdido la conexión que, tanto en los buenos como malos momentos, supo mantener con las clases trabajadoras. La clase baja y media no ve en la izquierda el referente político que va a luchar por sus derechos, es más, estas personas ignoran que muchos de los beneficios que como trabajadores hoy disfrutan, fueron obtenidos con el sudor y la sangre de muchos de los socialistas y obreros que lucharon en las calles y en el campo para que fueran aprobados por el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
En el siguiente video se da un cierre a lo desarrollado en el ensayo.
🔴Bibliografía
Bobbio, N. (1989). Estado, Gobierno y Sociedad: Por una Teoría General de la Política (J. F. Fernandez Santillan, Trad.). Fondo de Cultura Económica.
Massé, J. B. (2023). Proyecto De Una Ordenanza Reglamentaria Del Servicio Obrero Y Doméstico De Acuerdo Con La Legislación Y Tradiciones De La República Argentina. Legare Street Press.
Béjar, M. (2011). Historia del siglo XX : Europa, América, Asia, África y Oceanía. Siglo XXI. (Biblioteca básica de historia).
Damián López (2013). La primacía de la ideología. Repensar lo ideológico-político y su vínculo con lo social, a partir del fascismo. XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza.
Lefort, C. (1990). Las Formas de La Historia: Ensayos de Antropología Política. Fondo de Cultura Económica.
Rosa, J. M. (1982). Historia Argentina - 17 tomos. Oriente.
Bayer, O. (2004). La Patagonia rebelde III. Planeta.