Del periodismo y las lógicas memísticas actuales.
Por: Deison Luis Dimas Hoyos.
Fecha: 18 de diciembre de 2024
Hace más de un año en una columna titulada SENSACIONALISMO, el periodista Daniel Coronell afirmó una verdad que confirmaba el acabose por la poca seriedad del periodismo actual y la pérdida de credibilidad de los medios de comunicación, sobre todo, aquellos que cacarean de tener las mayores audiencias y seguidores en el país: “Hace un tiempo me enteré de que los números de los que se vanagloria un medio, están basados, en buena medida, en cáscaras de piña”. El periodista hacía referencia a que la mayor parte de las audiencias de cierto medio de comunicación se incrementaba a medida que incluía notas relacionadas con las bondades de la cascara de piña. La puya al otro medio era directa y sigue vigente, pues Revista Semana se especializó en la cascara de piña: ¿Qué beneficios tiene la cáscara de piña y cómo prepararla?
Pero no eran los únicos, de hecho, El Espectador de un tiempo para acá se ha especializado en Gatos:¿Qué pueden ver los gatos que los humanos no; el periódico El Tiempo ha hecho un curso intensivo de medicina alternativa:El alimento estrella para limpiar el colon de forma natural que quizá no conocía y; los de Bluradio, emisora que nunca he escuchado ni escucharé, es experta en refritos y está a tres doritos de seguir los pasos del otrora periódico El Espacio, solo le falta el afiche de una mujer desnuda, una sección de Juan Sin Miedo y la entrega de bonos para sesiones gratuitas de Olnyfans. El refrito es el siguiente:
Joven descubrió que su novio y su papá eran amantes: se vengó de manera insólita: Esta nota la publicó Blu Radio el 24 de noviembre de 2023, y dice en el enlace que la actualizó el 9 de diciembre de 2024, en sus redes la presenta como una tendencia exclusiva, pero es la misma nota vieja, que no alcanza a ser noticia, de hace un año con los mismos amantes.
En las mismas líneas, decía Coronell, “la medida del éxito del periodismo no puede ser la consecución de clics”; y tiene razón, pero también, le faltó mencionar algo, tampoco el éxito puede medirse con la consecución de seguidores, dado que, un seguidor es un simple suscriptor o seudo-lector que le da clic a una nota sin importar la veracidad de la misma, el seguidor solo disfruta el título sin contenido, del clic porque sí, porque es chévere.
Siguiendo con esta idea, y de la lógica sensacionalista de los medios de conquistar seguidores a través de fakes (noticias falsas), refritos y notas que no son noticias, recientemente vi un caso en redes bastante particular.
Una página Facebook creadora de memes llamada El sincelejano la resurrección publicó el 11 de diciembre de 2024 la siguiente imagen de su autoría original (según la fuente que consulté):
Desde ese entonces fueron más de 1300 clics y emoticones, 148 comentarios y alrededor de 1200 veces compartida. Pero lo asombroso de este manejo de masas fue lo acontecido en los días siguientes a la publicación de este meme.
El Tiempo, el famoso periódico El Tiempo, el experto en medicina alternativa, saca la siguiente nota en la sección cultura:
Le dieron derecho a una llamada en la cárcel y habló con una emisora para pedir canción de Diomedes Díaz (16 de diciembre de 2024). Y Sofia Arias, quien se atribuye la nota, escribe en la misma “Una vez pudo establecer contacto con esta radio colombiana, el hombre hizo una única petición. Pidió que pusieran 'A un cariño del alma', de Diomedes Díaz. ¡Niñaaaaaaa! Pero no solo El Tiempo sigue con la lógica memistica se sumar clic y seguidores, a él se le sumaron:
Infobae: Preso en cárcel de Sincelejo usó la única llamada a la que tenía derecho para pedir una canción de Diomedes Díaz en Olímpica Stereo (17 de diciembre de 2024).
La Kalle (Hermana de Blu Radio): Capturado usó derecho a llamada para marcar a una emisora; pidió canción de Diomedes Díaz (16 de diciembre de 2024).
El Heraldo: Recluso en cárcel de Sincelejo llamó a Olímpica Stereo para pedir canción de Diomedes Díaz (17 de diciembre de 2024).
Y como estos, un reguero de medios más y redes sociales replicaron la nota, sumaron clics y seguidores como los tiene Diomedes Diaz, pero ninguno de ellos se hizo internamente las siguientes preguntas: ¿cómo era el nombre del preso? ¿qué delito cometió? ¿por qué no llamó a Tropicana la más bacana? y, ¿le prestarían un equipo de sonido para escuchar la canción que solicitó?
No se preguntaron nada, pues bajo las lógicas memísticas del mundo actual, lo que importa es darle clic y darle un saludo a todos mis seguidores ¡con mucho gustooooooo!.
Los mercenarios colombianos en Ucrania
Por: Deison Luis Dimas Hoyos.
Fecha: 06 de agosto de 2024
La tercerización de la guerra es un término cada vez más usado en el mundo, pues los países con plata y con piquiña de guerra frecuentan hacer sus intervenciones y defensa militar queriendo que la muerte de sus soldados sea cada vez menor. Por eso, existen los mercenarios, personas que, con un pasado militar venden su mano de obra para participar sin ideales y con motivos económicos particulares en esas denominadas guerras ajenas.
Hace muchos años, tuvo renombre en medios una empresa gringa llamada Blackwater, experta en contratar mercenarios en todo el mundo, y todo, para librar la guerra en Afganistán y en otras naciones intervenidas. Según se informa, en Afganistán murieron cerca de 3.900 mercenarios[1].
Ahora, en el tejido de esta historia siempre resultan colombianos como hilaturas de estos hechos, es más, en septiembre 2011 se informó por algunos medios sobre la muerte de 10 mercenarios colombianos que hacían parte del ejército reclutado por el dictador libio Muamar el Gadafi[2]. Y es que los mercenarios colombianos no solo han hecho parte de escenarios de guerra mundial sin importar el bando, sino, también han prestado sus servicios personalizados en casos muy específicos, por ejemplo:
En el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse (7 de julio de 2021), participaron alrededor 17 colombianos exmilitares, mercenarios que actualmente están detenidos en ese país.
En Ecuador, los seis vinculados en el asesinato del líder político y candidato presidencial Fernando Villavicencio eran colombianos (9 de agosto de 2023). Estas personas posteriormente fueron asesinadas en un motín en la cárcel donde estaban recluidos.
Hace pocos días, a raíz de la situación política de Venezuela el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció con preocupación la presencia de mercenarios rusos en Venezuela[3], precisamente, y a propósito de Ucrania, este país tiene un programa de convocatorias permanente para contratar mercenarios de todo el mundo y librar su guerra contra Rusia.
Al mercenario que se une a la legión extrajera en Ucrania se les contrata por 3.000 dólares al mes (en moneda ucraniana) y, en dado caso, fallecen en el campo de guerra, la familia recibe una indemnización por 411.000 dólares. Sin embargo, no todo ha sido como lo pintan[4], según denuncias de los mismos mercenarios, los 3.000 dólares solo se hacen efectivo si logran llegar a una posición indicada[5] y, respecto a la indemnización por la muerte, solo se hace efectiva si se logra recuperar el cuerpo[6].
Bajo este escenario, en algunos de desinformación y engaño, muchos mercenarios colombianos se han ido a batallar a Ucrania, la mayoría, ex miembros de las fuerzas militares del país, y por supuesto, la cifra de muertos y desaparecidos es para analizar.
En materia de números, desde los inicios de la guerra hasta el 31 de julio de 2024, han muerto (con datos que recopilé de fuentes de prensa y reportes oficiales y no oficiales) un total de 91 mercenarios colombianos en Ucrania; 4 en 2022[7], 29 en 2023 y este año las muertes ascienden a 58.
Mas allá de estos datos generales, me di a la tarea de conocer un poco más la procedencia de estos trabajadores de la guerra y resulta que, del total de muertos el 13% eran del departamento del Huila; 12% del Tolima; 7% de Antioquia; 5% de Santander y 5% de Córdoba.
Miguel Ángel Cárdenas Montilla de 33 años, de Cali, vivió esa experiencia como soldado de la legión extrajera de Ucrania, por medios de comunicación se conoció que se rindió ante las fuerzas rusas y su mensaje fue: “que no vengan porque la experiencia que me ocurrió a mí no se la deseo a otro más, por querer de pronto generar un ingreso más terminaron mis compañeros muertos, nos dejaron solos, nunca nos respaldaron”[8].
Referencias
[2] https://www.elcolombiano.com/historico/a_la_caza_de_mercenarios-HYEC_150362
[4] https://www.infobae.com/colombia/2024/07/04/mercenario-colombiano-hablo-de-su-servicio-en-ucrania/
[8] https://caracol.com.co/2024/08/06/moscu-presiona-a-ucrania-para-que-acepte-la-paz-rusa/
En defensa del chisme.
Por: Deison Luis Dimas Hoyos
Fecha: 23 de abril de 2024
"Aunque el chisme tiene mala fama, el chismorreo nos ha ayudado a construir nuestra red de relaciones a lo largo de la historia."
Hoy 23 de abril es un día muy especial para el idioma ‘español’, es el día para concientizar al mundo acerca de la importancia histórica y cultural del uso del español como idioma oficial en muchos países.
En el marco de esta celebración quiero resaltar un recurso comunicativo de vieja data en esta vida, que, si bien nos ha servido a algunos para no andar tan despistados de lo que pasa a nuestro alrededor, otros, lo usan para difamar y perder el tiempo, sin embargo, usado correctamente, es un recuso de gran potencia en cualquier género literario y comunicativo: EL CHISME.
Según la RAE, el chisme es una noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna. Así mismo, el chisme es una baratija o trasto pequeño, esta segunda definición la conocí por primera vez en la telenovela Escalona, en la canción El Chevrolito:
Ya llegó Escalona ya llegó
Ya llegó Escalona vaya pues
Deja que se descuiden y después
Recoge tu chisme y vámonos
Ay ve por Dios mi Maye, ve por Dios
Recoge tu chisme y vámonos (bis)
Hoy vamos a escribir sobre el chisme, chisme, el que nos encanta. Etimológicamente, la palabra chisme posiblemente viene del griego skhizein que significa rajar, y de ahí la relación semántica para hablar de división, separar o enemistar a unos con otros[1].
En muchos países se conoce de distinta forma, en Venezuela al chisme se le conoce como beta, en Guatemala como chambre; copucha en Chile; chusmerío en Paraguay; bolas en ecuador; puterío, murmullo o chimiento en Argentina; y, en España es simplemente chismorreo y en México ventaneo o comadreo. A quienes hacen parte del chismorreo, dicen que es un cotillero mexicano, o un ‘tula cuecho’ nicaragüense, mezuca peruano, farusca costarricense, boquiflojo panameño, frasquitero venezolano, bochinchoso o simplemente chismoso (a) y, si la cuestión es gringa, ¡What a gossip! significa ¡Qué chismoso!
Lo cierto es que, más allá del nombre en distintos países, la vida humana ha convivido desde sus inicios y ha sobrevivido al chisme. Incluso, ante la pregunta ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina? Es claro que primero fue el chisme, dado que, seguramente fue un chismoso quien dejó el manto de duda del porqué la gallina tuvo un huevo, sin ser montada por un gallo.
En materia conceptual, el chisme se podría definir como como género discursivo, que conlleva una actividad semántica compleja estructurada y motivada por necesidades interpersonales. (López, 2018)[2]. De hecho, un artículo de Rosa de Bustos para el diario español La Vanguardia se pregunta ¿por qué chismorreamos desde hace 70.000 años? Y una explicación es que, aunque el chisme tiene mala fama, el chismorreo nos ha ayudado a construir nuestra red de relaciones a lo largo de la historia.[3]
La Biblia, uno de los libros mas antiguos habla del chisme de esta forma: “No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová”. (Levítico 19:16). En el Islam, Qibah (Chisme) es hablar maliciosamente sobre alguien en su ausencia. Es uno de los mayores pecados prohibidos por esta religión.
Entonces, podemos decir que el chisme es un pecado, pero en el sentido estricto no es un delito. En Colombia existe un delito que se llama se llama injuria y tiene una pena de una pena de hasta 54 meses y podría pagar hasta 1.500 SMMLV. La injuria hace referencia a atribuir una acción deshonrosa a otra persona, pero si partimos de un chisme, para que este sea delito, el afectado debe comprobar que aquella afirmación le vulneró su honra y su buen nombre.
En Colombia se han dado casos de casos legales e ilegales.
· En 2005 la alcaldía de Icononzo, Tolima expidió un decreto 091 que imponía una multa de 3.815.000 pesos para quienes promuevan los chismes en esta localidad.
· El año pasado, el municipio de Carolina del Príncipe en Antioquia, fue catalogado por algunas cadenas de medios no oficiales como el municipio más chismoso de Colombia, pues una cadena de Wathsapp estaba afectando a 2.000 personas y estaba llevando a la separación de muchos hogares[4].
· En agosto de 2023, el frente 35 disidente de las FARC, impuso una multa de $1.5 millones a los chismosos en las comunidades de municipios de Yarumal, Angostura, Campamento, Guadalupe, Gómez Plata, Amalfi, Anorí y todos los municipios del Bajo Cauca.
· En mayo de 2022, un “grupo armado” emitieron un panfleto amenazante referenciando a “los grupos de mujeres chismosas, a los menores de edad que permanecen en las zonas oscuras consumiendo sustancias alucinógenas”.[5]
Y es que los tiempos pasan, pero el chisme no, cambian de uso tal vez, pero sirven como elemento comunicacional, o como dice el Instituto de Antropología de la Universidad Autónoma de México, el chisme puede llegar a tener dos significados: por un lado, su objetivo principal es difundir la información para obtener algún beneficio y llegar a una meta o alcance. Por otra parte, el chisme logra mantener una interacción social, ya que las personas pueden tener más contacto y comunicación[6]. A propósito, en octubre 2005, en Duitama Boyacá se programó la realización del Primer Festival del Chisme y la envidia, y el objetivo fue dignificar este antiguo genero afirmativo.[7]
Destacando también su importancia, la doctora Dana Nau, profesora del Departamento de Ciencias de la Computación y del Instituto de Investigación de Sistemas de la Universidad de Maryland, indicó que el chisme puede tener una función social: “El hecho de que usted chismee termina proporcionándole un beneficio como chismoso. Eso luego inspira a otros a chismear porque pueden ver que les proporciona una recompensa”. [8]
Desde el punto de vista literario, el escritor argentino Luciano Lamberti define el chisme como el motor de la novela, y del mismo país, Edgardo Cozarinsky, propone como interrogante en su libro, El nuevo museo del chisme (2018), ¿de qué manera, las diversas formas de oralidad, en este caso el chisme, pueden respaldar a la literatura dentro de la construcción narrativa del lenguaje?[9]
Para cerrar estas menciones, el chisme también es un anti estresante, pues, según un estudio de la universidad de Pavia en Italia, el cerebro tiende a generar más oxitocina cuando se cuentan chismes o se hablan de los demás, se activa la hormona 'del placer'[10]
Volviendo a los calificativos iniciales y asociado también a la celebración del día de las lenguas maternas, se me olvidaba uno de enorme importancia, la lengua viperina, que define aquellas personas que hablan mal de los demás y buscan hacer daño con lo que expresan, ya ese es otro nivel de chisme y que transita por el camino del mal. Sin embargo, este calificativo ha servido de inspiración para retratar ese refrán asociado al chisme, en pueblo chiquito, infierno grande.
Me gusta Chibolo porque es pueblo bueno / Tiene vida propia y ambiente muy sano
/ Solo a dos personas hay que tenerles miedo / A pacho Parrao y José Lozano /
Dicen que chibolo antes vivía empautado / Y muchas personas hacían negocios buenos /
Ahora dicen que el diablo se ha retirado / Desde que José y Pacho están en el pueblo
No me imagino porqué se ha ido el diablo / Hombre maligno y de tanto poder /
Andan diciendo que Pacho y Lozano / Lo andaban buscando para’ hablar con él /
Si el diablo se ha ido, algo sospechaba / De José lozano y de Pacho Parrao /
Es que se fue huyendo de esas lenguas bravas / Se fue de Chibolo y nunca ha regresa’o[11]
Letra la Lengua Viperina, Luis Enrique Martínez.
Así como esta, muchas canciones han tenido relación con la temática del chisme:
¡Ay! Como es posible que tu creas, lo que te dicen por la calle
Hay gente mala y chismosea, no me le pares bola a nadie
¡Ay! no me le pares bola a nadie, hay gente mala y chismosea
Hay gente mala y chismosea, no me le pares bola a nadie
Letra de Son Chismes de Farid Ortiz,"El Negrito" Osorio
Y a propósito de canciones, ahora que lo pienso bien, la narrativa de la canción ‘El santo cachón’, la icónica canción de Los Embajadores del Vallenato, para mí, todo es en esencia un chisme, pues al man le dijeron que la vieron, le contaron los que la vieron, pero la verdad, no hay prueba contundente de que en realidad le metieron los cachos, a pesar de que no fue uno, ni fueron dos, fueron tres, los amigos que la vieron con él, moliendo caña.
Es que el chisme entre más se repita y entre más lenguas transite, tiene más connotaciones de veracidad, así, el rumor sea falso. Y si el espacio donde circula el chisme es más pequeño y circula entre contextos más cercanos, tiene mayor trascendencia informativa, interés e impacto difusivo. De esto han aprendido mucho los creadores de Fake News (noticias falsas).
Pero, no solo los humanos somos chismosos, pues en el reino de los seres vivos vive el animal más chismoso del mundo, y no es el sapo. El animal del que hablo es el LORO, el mismo que en la obra Las mil y una noches lo mataron por decir que la esposa del mercader le fue infiel, pero luego cayó en la trampa de las esclavas de la susodicha que simularon una tormenta en pleno verano. Poco tiempo después el mercader se dio cuenta de la infidelidad y de la injusticia que hizo con su loro.
Pero estas historias antiguas se siguen viendo en la actualidad, dado que, recientemente el animal más chismoso del mundo se vio involucrado en un caso similar. “Mi marido no está, puedes venir” repetían unos loros turcos y ahora, esos dos loros podrían ser testigos en el juicio de infidelidad que cursa en ese país.[12]
Por su parte, en el reino vegetal existe una planta que se llama El Chisme (Portulaca pilosa) que es una planta anual suculenta de la familia Portulacaceae, que crece en las regiones alpinas o subalpinas, entre riscos rocosos y laderas bien drenadas. Asi es el chisme, donde uno menos cree crece, en lenguas rocosas, con voz baja y en orejas bien drenadas, se reproduce y, dependiendo del efecto, perdura o muere, por lo general, el chisme es de poca vida aunque alimenta muchas almas.
En mi caso, un chisme ha sido en ocasiones el principio de una investigación, todo ha dependido del tema (interés temático o una temática de interés), no creer en la versión escuchada, acudir a muchas fuentes, conectar contextos y establecer argumentos más allá del chisme.
Y no nos engañemos, pues todos, sin ánimo de ofender la moralidad que expresan ciertos grupos sociales y algunas amistades, todos tenemos un pedacito de chisme en nuestros corazones y un gen chismoso en nuestros cromosomas, el cual se activa cuando nos interesa el comentario sobre algo, y no lo hacemos por necesidad de difamar o de burla, sino, a veces, para establecer un elemento comunicacional en una reunión grupal, en una fiesta, en el hogar y hasta en la oficina, en todas partes; y, como dicen por ahí, no es malo ser chismoso, lo malo es hacer parte de un chisme y enterarse uno después.
Feliz día del idioma.
[1] https://etimologias.dechile.net/?chisme
[7] https://viajaporcolombia.com/noticias/el-festival-del-chisme-se-tomara-a-duitama_918/
[9] https://www.lanacion.com.ar/opinion/cuando-el-chisme-se-convierte-en-literatura-nid1562729/
[11] Tomado de https://panoramacultural.com.co/musica-y-folclor/9368/la-calumnia-y-el-chisme-inspiracion-de-nuestros-juglares