Mis pasos por el DANE
Por: Deison Luis Dimas Hoyos
Fecha: 14 de octubre de 2023
A propósito de los 70 años del DANE que se conmemoran este 14 de octubre se me ocurrió escribir unas letras a la entidad del Estado a la cual le debo gran parte de mi crecimiento profesional.
Esto empezó así
Luego de mi paso por el CID de la Nacional, mi entrada al DANE se dio por allá en el año 2009. En ese año me había presentado para una vacante en la Encuesta Manufacturera y recuerdo que esa convocatoria me la había enviado mi amiga Dalia Rosa. Luego de un examen lleno de números y tablas, pasamos seis a una entrevista, de esos, cinco, éramos egresados de la Nacho.
Un paisa que venía de la Territorial Medellín y que ya había trabajado en esa encuesta nos ganó de lengua la vacante. Como consuelo, me dijo Alba, la que me hizo la entrevista, que quedé de segundo y que mi hoja de vida quedaba en el banco de hojas de vida de la entidad.
Entonces, en esa tarde, fuimos a celebrar que seguíamos sin trabajo y nos tomamos unas cervezas después de la entrevista. Luego de tres meses sin trabajo y, con la mirada direccionada al Terminal de Transporte para devolverme a mi pueblo, una mañana…
Recibí una llamada del número 5978300, era del DANE, la voz era de la señora Alba, y me decía que si me interesaba una cesión de contrato para el área de Logística Entrevista Directas y que pagaban 1.700.000 mensuales. Yo dije que claro, por supuesto. Ese día me puse el buzo más serio que tenía, en realidad, era el único. Cuando llegué al DANE ese día conocí a Liliana Ávila, natural de Lorica Córdoba, mi supervisora y, quien sería mi gran mentora profesional.
Recuerdo la primera vez que conocí a Liliana, tenía un ceño en su frente muy poco amistoso y me dijo:
- ¡Ah! Eres costeño, a mí me ha ido muy mal con los costeños-
Yo simplemente le dije:
-Pues probemos conmigo a ver que tal-
Entre una risa incomoda me dijo:
-Háblate con Sandra Robayo, para los papeles-.
Quien me cedía su contrato era Olga Rubiano, quien se marchaba al Jardín Botánico, ella me heredó un tremendo Excel repleto de fórmulas, el cual facilitaría mucho el trabajo para apoyar la coordinación operativa de la Gran Encuesta Integrada Rural, o GEIH Rural. A mis otras compañeras Julieth y Gloria, les gustó mucho mi entrada.
El primer regaño de Liliana fue por un correo de Novedades Cartográficas que envié sin autorización de ella a las territoriales, se formó la vaina, y mi frente, con tres gotas de sudor, recordaba lo que me dijo ese primer día Liliana respecto a los costeños. A pesar del disgusto, solo me dijo, que a la próxima más precaución. Fue el único, porque el segundo regaño…
El segundo regaño lo evité, dado que, como yo sabía que ella vendía colonias en la oficina, antes de que me regañara, le dije… ¿jefe usted vende colonias verdad? De una le cambió la cara y me dijo -Si ¿te interesa una? -, Yo le dije, -que SI- y, entonces, cerrado el negocio, se le olvidó para qué me había mandado a llamar y ese regaño me costó 110 mil barras.
Con Liliana tengo gratos recuerdos, aprendizajes y anécdotas que me hicieron valorar más la geografía. Uno de esos días me preguntó ¿Deison como así que el operativo de campo en La Vega no se realizó disque por guerrillas?, -Allá no hay guerrillas, hay es piscinas-. Yo le respondí, -Jefe, eso fue en La Vega Cauca, usted me está hablando es de la Vega Cundinamarca.
Liliana me envió muchas veces a supervisión en campo, allí fui al recuento en el Santa Fe, la zona de tolerancia en Bogotá; conocí un poco el sur visitando barrios como el Danubio azul, el Chuniza y Bosques de San Bernardino donde con machete en mano nos dijeron que no jodiéramos más. En esas visitas pillé muchos amores, por ejemplo, encuestadoras con conductores. Fueron gratas experiencias que me enseñaron lo que era la calle que alimenta las cifras de escritorio
Tenía amigos en todas partes, - José G.Tafur, Julito, Ana milena, Johana, Diana , Dalia, Marcela, Migue, Pedro, Yenci, Carlos Mora, Omar Baez, Titus y Yinger, el ing. Edgar, ing. Rene Carabalí, Alfredito, María del Carmen, Marinita, Danilo, la Dra. Ruth, Claudia, Ana Judith, Gloria Emma, Gloria Taborda, Julieth, Nancy, Erick, María Cristina, Sandrita, Rodo, Marthica QEPD, Leonel, y a muchos otros más.
También aproveché mi paso haciendo cursos de CANDANE y, además viajé por tercera vez en mi vida en avión, allí fui a Manizales, luego a Anserma, Cartagena, Quibdó y también a Barranquilla. En el viaje de Anserma luego de una tremenda sopa de café ofrecida por campesinos encuestados duré toda la noche en el baño y en el de Quibdó…
Liliana no sabe esto, pero esa mañana perdí el avión de SATENA, llegué tarde al Aeropuerto y, nuevamente con tres gotas de sudor en la frente, me puse serio, dije que yo era del Dane, mostré mi carnet y les dije a las señoritas de la aerolínea que yo debía estar al lado de la comitiva del presidente Santos, que para esa semana había estado en Quibdó. La muchacha se comió el cuento, detuvo el avión y pude viajar.
Por esa época el Dane necesitaba algunos cambios y yo aporté unas cuantas ideas. Hice un formato simplificado para el informe operativo y, además, les hice un documento sobre la historia operativa de las encuestas a hogares y un comparativo con otros países. En ese entonces, recomendé que había que implementar operativos a hogares por teléfono como lo hacían en otras partes del mundo.
Luego de tres años me gané la confianza de Liliana, tenía a mi cargo varios operativos, por ejemplo, la GEIH RURAL, LA ENCUESTA DE CONVIVENCIA Y SEGURIDAD, LA ENCUESTA DE DESERCION ESCOLAR, LA ENCUESTA DE SERVICIOS FINANCIEROS Y LA ENCUESTA DE USO DEL TIEMPO, todo esto por 1.900.000 mi salario mensual, luego de una planta provisional que nos dieron en 2012… Estaba reventado de trabajo, hasta que…
Una tarde me encontré con mi amigo Henry Rincón, antiguo compañero del área del SIMCE del DANE y, en ese día me dijo: -usted se gana muy poco, venga y nos vamos para la Secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá, eran 4 millones de honorarios-. Lo pensé y lo dudé, pero al final, acepté, me fui y allí acabó mi primera etapa en el DANE.
En esta primera etapa aprendí a ser disciplinado, ordenado, a capacitar grupos y a utilizar cualquier tipo de estrategia para que las ciudades enviaran a tiempo sus informes. Aún tengo grabado esos recuerdos, es más, a veces sueño que al despertar tengo que descargar del FTP el resumen de cobertura, segmentos con novedades, novedades cartográficas, segmentos agotados e informe de contexto, para enviárselos en el cierre a Liliana.
El regreso
Mi segunda etapa en el DANE empezó a mediados de 2016 y todo gracias a la barrida laboral en la Secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá por el cambio de gobierno. Al DANE volví para integrar el equipo de apoyo operativo para la Encuesta Nacional de Presupuesto de los Hogares, ENPH, la antigua Ingresos y Gastos.
En el equipo de trabajo estaban, Olga Rubiano, que había retornado del Jardín Botánico, Neila, Esteban (caleño), Yamel (santandereana), un tal juan David Banque (de Montelíbano Córdoba) y William Barreto, paisano de la Villa de San Benito Abad. Resalto entre paréntesis las regiones, pues el DANE es lo que es por la presencia regional de sus trabajadores y contratistas, de hecho, esa diversidad le ha permitido paliar un poco la mirada centralista de la producción estadística nacional.
Era una experiencia muy similar a la anterior, me movía como pez en el agua y sabia a lo que venía. En este contrato, me tocaba coordinar a las ciudades el caribe para que enviaran sus resúmenes operativos de la encuesta y mi supervisora era, Yamile Ariza, compañera quien heredó mi lugar cuando me fui en 2012. De este grupo quedaron variados recuerdos, sobre todo, nunca olvidaré la sopa de maracuyá que nos brindó Yamel en una celebración de cumpleaños.
Cerramos con éxito la ENPH y, como recompensa, el director del DANE de la época, Mauricio Perfetti, el creador de los antiguos ‘Viernes Perfetti’, nos ofreció ser subcoordinadores del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018. En el sorteo de asignaciones me tocó el Sur de Boyacá y allá, todo fue un capítulo aparte. Tan aparte que escribí una crónica de mi viaje por allá, convencido por un tal Ángel Becasino, quien nos dijo que lo del censo era una aventura y que la disfrutáramos, que todo iba a quedar en un libro. No hubo libro de eso, pero si quedó mi escrito...El sur de Boyacá y la conexión Caribe
Primero, los coordinadores y subcoordinadores hicimos parte de un Call Center para el eCenso o censo electrónico, luego fuimos a motivar a las personas a que se inscribieran a los roles de campo, en esa etapa conocí muchos funcionarios y militares con dos familias que temían ser pillados, y también, algunas partes de Boyacá y del sureste de Antioquia.
Luego vino la prueba definitiva, coordinar un grupo de personas en un lugar desconocido, Garagoa Boyacá, si, donde por primera vez en mi vida personal me decían, jefe, aunque, claro está, me sentía incomodo, yo no mandaba ni en mi casa, así que le decía a mi grupo que me dijeran Deison o Dimas, como a mi papá, sonaba mucho mejor.
Tenía en mi grupo un predominio de mujeres, porque siempre trabajar con mujeres será mucho mejor. En mi equipo estaban Adriana, Liliana, Erika y Efraín, dos subcoordinadores zonales y 31 jefes municipales con quienes me tocó lidiar. Fue el primer equipo que lideré en toda mi vida. Me queda de recuerdo la oficina, ubicada en el punto vive digital cerca de la casa de la cultura Tomas Villamil, donde me tocaba salir antes del anochecer porque me decían que me salía el fantasma de una niña que merodeaba por esos lares.
Luego de cuatro meses de operativo entendí y comprendí lo que significaba el remoquete de la entidad para esa época, ‘DANE, Para tomar decisiones’, pues con el censo, me tocó tomar muchas decisiones. Vivir en un cuarto que en el dia era un jardin del ICBF, que ojo con las placas bancas y amarillas del transporte, que si no me pagan no trabajo, que el incentivo de las motos, que los caballos no quieren censar, que si los venezolanos se censan, que si una embarazada puede censar, esa, y muchas experiencias más.
Fue un censo peculiar, en medio de un mundial de fútbol y unas elecciones presidenciales, al final, terminé trabajando con quien fue mi mentora, Liliana Ávila, ella a cargo de la terminación y proceso operativo del censo desde Bogotá y yo desde el sur de Boyacá, todo como al inicio, esta vez sin margen de error y sin necesidad de comprarle una colonia. Esos son datos y hay que darlos.
Pero bueno, antes de que acabara el gobierno de Juan Manuel Santos, solo cuatro departamentos habían acabado al 100 por ciento el censo, Risaralda, Chocó, Sucre y por supuesto, Boyacá. Al regreso a la capital, apoyamos un poco el censo en Bogotá, pero, llegaron las nuevas reglas del nuevo director juan Daniel Oviedo. Ya no éramos indispensables para el DANE, lo que se decía en el piso tres era que él iba acabar el censo solo, que ya no había más plata, que nosotros éramos de Santos, entre otras cosas.
En ese momento inició mi segunda temporada de desempleo, con incertidumbre, rabia y tristeza tal vez, pero con la certeza de haber aprendido a liderar grupos de trabajo, a trabajar en equipo y bajo presión. Además, conocí otro grupo grandioso grupo de amigos, Cira, Evelia, Milieth, Diego Marín, José, la Mona, Pablito, Julieth, William Camargo, la niña Patri, Mayorga, entre otros.
Lo cierto es que el DANE ha sido para mí una verdadera escuela laboral, un internado de amistades, una bolsa mágica de sensaciones y un paisaje laboral de donde uno nunca se quiere ir, eso solo ocurre cuando le toca a uno tomar la decisión de salir, pero eso si, siempre dejando la puerta abierta de la carrera 59 No 26-70 Interior I.