Un aula viva para el aprendizaje situado, la investigación-acción y la agroecología.
El Huerto Escolar Sustentable es un espacio formativo y experimental donde la teoría pedagógica se transforma en práctica vivencial. A través de la siembra, el manejo orgánico del suelo y la investigación agroecológica, las y los docentes en formación adquieren herramientas para llevar la educación ambiental y el cuidado de la naturaleza a sus futuras aulas.
Práctica viva, aprendizaje real
En este huerto se cultivan alimentos, pero también conciencia. A través del trabajo colectivo, los estudiantes fortalecen sus lazos con la naturaleza y comprenden su papel como educadores en contextos de crisis ecológica, alimentaria y social.
La propuesta pedagógica está centrada en una formación vivencial que permite abordar temas como:
Fomentamos una visión crítica sobre las problemáticas socioambientales actuales y el papel del docente como agente de cambio en su comunidad.
Reconectamos a los estudiantes con el origen de sus alimentos, valorando los saberes campesinos y el consumo responsable.
Mercadito Sustentable BENV
Promovemos el rescate de semillas nativas y concientizamos sobre la importancia de una nutrición libre de agroquímicos.
Integramos la lombricomposta y técnicas de conservación edáfica para nutrir y sanar la tierra de manera natural.
Todo ello articulado con el currículum de educación básica, especialmente desde las ciencias naturales, sociales y los enfoques interdisciplinares, en proyectos contextualizados y funcionales.
El huerto está organizado en 12 camas de cultivo y un área de milpa, siguiendo principios agroecológicos y de permacultura. No se utilizan químicos ni maquinaria, y se priorizan los insumos generados en la propia escuela como el compostaje y la lombricomposta.
El taller institucional “Huerto Escolar Sustentable” (modalidad USICAMM, 60 h) se imparte en las cinco licenciaturas. En él, las y los estudiantes:
Desde la preparación del suelo, optimización del riego y uso de extractos vegetales para el control de plagas , hasta la siembra y cuidado de hortalizas como la acelga.
Desarrollan habilidades de investigación-acción al documentar el crecimiento, los retos y los resultados de sus camas de cultivo.
Traducen su experiencia práctica en la tierra en secuencias de aprendizaje y planeaciones para educación básica.
Adquieren las herramientas de gestión necesarias para iniciar y sostener proyectos sustentables en sus futuros centros de trabajo.
El Huerto Escolar Sustentable ha permitido generar aprendizajes significativos al conectar los contenidos escolares con la vida cotidiana, mediante una práctica profundamente situada y transformadora. Entre sus principales aportaciones destacan:
Fortalecimiento del vínculo con el entorno natural y social.
Clarificación de nuestras relaciones de interdependencia con la naturaleza.
Desarrollo de actitudes de cooperación y esfuerzo colectivo.
Valoración del consumo de alimentos naturales y locales.
Articulación pedagógica del huerto con las asignaturas escolares.
Docentes en formación que implementan este modelo en sus prácticas profesionales.
Estudiantes formados anualmente en nuestras camas de cultivo y talleres.
De residuos orgánicos reaprovechados e integrados al suelo cada año.