El método más simple y natural para obtener tu propio polvo de Stevia es a través del secado y la molienda de las hojas. Este proceso no usa químicos y te da un polvo verde y puro, a diferencia del polvo blanco que encuentras en las tiendas, que ha sido procesado para purificar sus compuestos dulces.
Paso a paso:
Primero, lava bien las hojas de tu planta y sécalas con cuidado. Luego, para el secado, extiéndelas en una bandeja en una sola capa. El mejor lugar para esto es un espacio seco, oscuro y con buena ventilación. No las pongas directamente al sol, ya que esto podría afectar la dulzura de la hoja. Sabrás que están listas cuando se sientan crujientes y se rompan fácilmente al tocarlas. Esto suele tomar de 1 a 3 días.
Una vez que las hojas estén completamente secas, es momento de molerlas. Puedes usar un molinillo de café o de especias, una licuadora potente, un mortero o incluso un molino de granos. Muele las hojas hasta conseguir un polvo fino y uniforme.
Finalmente, guarda tu polvo casero en un recipiente hermético, como un frasco de vidrio, y colócalo en un lugar fresco y oscuro para que se conserve en perfectas condiciones. Este polvo verde natural es ideal para endulzar tus bebidas, postres y cualquier otra cosa que se te ocurra.