La Stevia ama el sol. Ponla donde reciba al menos 6 horas de luz directa al día.
Mantén la tierra húmeda, pero nunca encharcada. El exceso de agua la mata.
La tierra debe ser suelta, que no retenga agua. Si la tienes en maceta, asegúrate de que tenga agujeros abajo.
Corta las puntas de vez en cuando. Esto hace que crezca más tupida y dé más hojas.
La Stevia no aguanta las heladas. Si el clima se enfría, métela a la casa.
Las hojas son más dulces justo antes de que la planta eche flores.