Es su principal beneficio. A diferencia del azúcar, no aporta calorías ni carbohidratos, lo que la hace ideal para quienes buscan controlar su peso o reducir la ingesta calórica.
La Stevia no eleva los niveles de glucosa, lo que la convierte en una alternativa segura para las personas con diabetes. Además, algunos estudios sugieren que podría incluso mejorar la sensibilidad a la insulina.
No causa caries. A diferencia del azúcar, que es el principal alimento de las bacterias que causan las caries, la Stevia tiene un efecto antibacteriano que puede ayudar a reducir la formación de placa.
Se ha demostrado en varios estudios que los glucósidos de esteviol (los compuestos que le dan el sabor dulce a la Stevia) pueden ayudar a reducir la presión arterial en personas con hipertensión.
Contiene compuestos antioxidantes como los flavonoides, que ayudan a combatir el daño de los radicales libres en el cuerpo y pueden contribuir a la prevención de enfermedades crónicas.
A diferencia de muchos otros edulcorantes artificiales, la Stevia es muy estable a altas temperaturas. Esto significa que puedes usarla para hornear y cocinar sin que pierda su sabor dulce.
Al ser un producto natural, es bien tolerada por el sistema digestivo de la mayoría de las personas y no causa los efectos secundarios (como la hinchazón) que a veces se asocian a otros edulcorantes.
Puedes usarla en una amplia variedad de alimentos y bebidas, desde café y té hasta postres, jugos y salsas