La Stevia es una planta bastante resistente, pero necesita ciertas condiciones para crecer de manera óptima y producir hojas bien dulces
Opción A: Desde Semillas (el desafío): Las semillas de Stevia son un poco difíciles. Si quieres intentarlo, siémbralas en una maceta pequeña con tierra para semilleros. Colócala en un lugar cálido y con luz. Mantén la tierra húmeda rociando con un atomizador, pero no la encharques. Germinar puede tardar varias semanas.
Opción B: Con un Brote (lo más fácil): Si prefieres ir a lo seguro, te recomendamos comprar un brote o una planta pequeña en un vivero. Esta es la mejor opción para los principiantes, ya que te saltas la parte más complicada y te aseguras de tener una planta viable.
La Stevia ama el sol. Elige un lugar en tu jardín o balcón donde reciba al menos 6 horas de sol directo al día. La tierra debe ser ligera, con buen drenaje y rica en materia orgánica. Si usas maceta, asegúrate de que tenga agujeros en la parte de abajo.
Una vez que tus pequeñas plantas (ya sea de semillas o brotes) tengan unas cuantas hojas fuertes, es hora de moverlas a su lugar final. Haz un hoyo, coloca la planta con cuidado y cúbrela con tierra, presionando suavemente alrededor.
La Stevia necesita humedad constante. Mantén la tierra siempre un poco húmeda, pero evita que se encharque. Para el abono, no necesita mucho; puedes agregar un poco de compost a la tierra cuando la plantes y usar un fertilizante líquido suave una vez al mes durante el verano.
Cuando tu planta tenga unos 20 cm de altura, corta las puntas superiores. Esto la animará a ramificarse, creando un arbusto más tupido y con muchas más hojas para cosechar.
El mejor momento para cosechar es a finales del verano o principios del otoño, justo antes de que la planta florezca. En este momento, las hojas son más dulces. Simplemente corta los tallos a unos 10-15 cm del suelo para que la planta pueda volver a brotar.
Cuelga los tallos en un lugar oscuro, cálido y bien ventilado hasta que las hojas se sientan crujientes al tacto. Una vez secas, quítalas de los tallos y guárdalas enteras o molidas en un recipiente hermético, lejos de la luz.