Time Stamp (1:00 - 5:00)
I had a huge kick when I played "Movers and Shakers" at the FROG conference in Vienna, because of three reasons. One, my expectations were totally smashed and challenged. Two, I had to literally leave my comfort zone and talk to my game partner. And three, to this day I can remember the feeling that I had when I was succeeding and proceeding in the game. And that was a feeling of excitement and joy.
And this is something I want to recreate in workshops that I design around building intercultural competence.
A definition: Intercultural competence is the ability to communicate effectively and appropriately in a variety of cultural contexts. It needs attitudes like openness, a non-judgmental approach, and curiosity, and a set of knowledge and skills. Knowledge is cultural general knowledge, cultural self-awareness, and skills such as listening skills, communication, and observation skills. And outcomes are building empathy, being able to shift frames of reference, putting one's own way of seeing the world into perspective, and adapting behavior according to cultural situations.
On a note, building intercultural competence does not happen per se just by talking or just by going abroad. It needs guided reflection. And there are certain reflection models that do a very good job on that.
So, taking a look at culture, we can see that we're talking about a very complex and dynamic process, which is constantly undergoing transformation. That makes it really difficult to grasp culture and to talk about it. And there are some analogies that help us talk about culture. Nevertheless, it is always about people, about human beings who interact, and it is a set of learned and shared values, beliefs, and certain behaviors that is being shared by this group of people.
Intercultural dialogue means negotiating new shared meanings, and culture influences the way we make connections, form identity, and perceive belonging to certain groups. The concept of "fuzzy culture" explains that people can belong to multiple cultural groups at the same time, making them "fuzzy," with fringes at the end that can connect. And that leads to multiple identities and senses of belonging.
Now, with this complex system, there's a main driver, a concerted force for this lifelong learning process of building intercultural competence. And that is curiosity. So it's also the glue to obtain and to sustain intercultural competence. This intrinsic motivation that I got when I play, or when I pick up words, is also influenced by knowledge and skills. The more I know, the more things I see, the better I am able to apply my skills.
And this is fostered by what neuroscience has found—the rush of dopamine. I find this so interesting. The brain releases dopamine, which is the chemical substance for reward, during the process itself, when a person is actively engaged. And the process involves dealing with ambiguity, uncertainty, and something that is unknown and maybe also potentially dangerous.
Minutos (1:oo - 5:00)
Tuve una gran emoción cuando jugué "Movers and Shakers" en la conferencia FROG en Viena, por tres razones. Primero, mis expectativas fueron totalmente desafiadas y superadas. Segundo, tuve que salir literalmente de mi zona de confort y hablar con mi compañero de juego. Y tercero, hasta el día de hoy puedo recordar la sensación que tuve al tener éxito y avanzar en el juego. Y esa fue una sensación de emoción y alegría.
Y esto es algo que quiero recrear en los talleres que diseño sobre el desarrollo de la competencia intercultural.
Una definición: La competencia intercultural es la capacidad de comunicarse de manera efectiva y adecuada en una variedad de contextos culturales. Requiere actitudes como apertura, un enfoque sin prejuicios y curiosidad, así como un conjunto de conocimientos y habilidades. El conocimiento incluye conocimientos culturales generales, auto-consciencia cultural, y habilidades como escuchar, la comunicación y la observación. Los resultados incluyen desarrollar empatía, ser capaz de cambiar marcos de referencia, poner la propia visión del mundo en perspectiva y adaptar el comportamiento según las situaciones culturales.
Cabe destacar que desarrollar la competencia intercultural no ocurre por sí sola solo hablando o viajando al extranjero. Requiere reflexión guiada. Y existen ciertos modelos de reflexión que cumplen muy bien esta función.
Al observar la cultura, podemos ver que estamos hablando de un proceso muy complejo y dinámico, que está en constante transformación. Esto hace que sea realmente difícil comprender la cultura y hablar sobre ella. Existen algunas analogías que ayudan a explicarla. Sin embargo, siempre se trata de personas, de seres humanos que interactúan, y es un conjunto de valores, creencias y ciertos comportamientos aprendidos y compartidos por un grupo de personas.
El diálogo intercultural significa negociar nuevos significados compartidos, y la cultura influye en la manera en que establecemos conexiones, formamos identidad y percibimos la pertenencia a ciertos grupos. El concepto de "cultura difusa" explica que las personas pueden pertenecer a múltiples grupos culturales al mismo tiempo, haciéndolas "difusas", con límites que se conectan. Esto conduce a múltiples identidades y sentidos de pertenencia.
Ahora bien, en este sistema complejo hay un factor principal, un motor para este proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida en la construcción de la competencia intercultural: la curiosidad. Esta también es el pegamento para obtener y mantener la competencia intercultural. Esta motivación intrínseca que sentí al jugar, o al aprender palabras, también está influenciada por los conocimientos y habilidades. Cuanto más sé, más cosas veo y mejor puedo aplicar mis habilidades.
Y esto se ve reforzado por lo que la neurociencia ha descubierto: la liberación de dopamina. Me resulta muy interesante. El cerebro libera dopamina, la sustancia química del placer y la recompensa, durante el proceso mismo, cuando la persona está activamente involucrada. Y el proceso implica lidiar con la ambigüedad, la incertidumbre y algo desconocido y, quizás, potencialmente peligroso.