El juego como estrategias puede ser implementada al interior de espacios formales de enseñanza aprendizaje a cualquier edad, trayendo consigo beneficios entre los cuales Estrada et al. (2016) resalta la diversión, fomenta la creatividad, aliviar el estrés y bridar la oportunidad de establecer vínculos con las personas que los rodean. A su vez, estos traen otros beneficios los culés fomentan las interacciones positivas, regulación de las emociones y tolerancia a la frustración.
Otros autores, como Montero (2017) rescatan otros beneficios del juego al interior de la enseñanza, como lo son la motivación, atención y una mejora en el rendimiento del alumnado en diferentes materias según el objetivo planteado. La implementación de juegos al interior de la sala de clases invita a los estudiantes a ser partícipes de su aprendizaje de manera activa y significativa dentro de su propio proceso de enseñanza aprendizaje.
Todo lo antes mencionado puede encontrarse inserto en la clase de religión a través de la implementación del juego como metodología. Es por ese motivo que la presente investigación busca conocer la manera en que los profesores de religión utilizan el juego como estrategia para la enseñanza aprendizaje.
Referencias:
Estrada, C., Escoffié, E. y García, R. (2016). Habilidades sociales en adolescentes institucionalizados: Una intervención con juego grupal. Psicumex, 6 (2), 27–38.
Montero, B. (2017). Aplicación de juegos didácticos como metodología de enseñanza: Una Revisión de la Literatura. Pensamiento Matemático, 7 (1), 75.93.