Es una modificación de la posición prona, con efectos fisiológicos similares. Su indicación principal es la laminectomía torácica o lumbar. Se necesita un soporte especial que eleve el tronco por encima de la mesa (videomontaje). Por ello es aconsejable anestesiar al enfermo en la cama o camilla en decúbito supino y posteriormente pasarlo a la mesa quirúrgica, volteándolo cuidadosa y coordinadamente entre los miembros del equipo. El paciente permanece en posición semiagachado. Se denomina mahometana por su parecido a la posición que toman los árabes a la hora de rezar hacia la Meca.
Su indicación principal es la laminectomía torácica o lumbar.
Las lesiones más comunes que se presentan en un paciente debido a una prolongación excesiva del mal posicionamiento de éste sobre la mesa quirúrgica son las siguientes:
Complicaciones neurológicas (las más frecuentes):
Del sistema nervioso central:
Cefalea occipital secundarias a vasculitis isquémicas.
Lesión del tronco cerebral de origen isquémico.
Hemorragia cerebral por hipercapnia.
Del sistema nervioso periférico:
Dolor bajo de espalda.
Afección de nervios periféricos: cubital, plexo braquial, radial, mediano, peroneal, femoral, tibial anterior, ciático, facial y supraorbitario.
Complicaciones no neurológicas:
Traumatológicas:
Traumatismos por pellizcamiento de zonas sacras.
Distensión ligamentosa.
Fracturas óseas en patología ósea.
Dermatológicas:
Alopecia postcompresiva de origen isquémico.
Ulceraciones postcompresivas de origen isquémico.
Oftalmológicas:
Úlceras corneales y por presión. Requiere pomada oftálmica y apósito oclusivo.
Cardiocirculatorias:
Enfermedad tromboembólica.
Oclusión arterial (sobretodo en arteriopatía previa).
Hipotensión arterial.
Descompensación cardiaca aguda.
La trombosis periférica constituye la complicación postoperatoria de origen circulatorio más frecuente relacionada con el posicionamiento. Cualquier factor que obstruya o disminuya el flujo sanguíneo en las extremidades (compresión de las pantorrillas en la mesa de operaciones), predispone a una patología tromboembólica.
Los puntos de presión a vigilar con especial atención son las rodillas y caderas en los soportes precisos. Además del resto de puntos indicados en la posición prono:
La cara, tanto su parte lateral donde apoya como las zonas prominentes al quedar al descubierto por la lateralización.
Tórax y abdomen.
Rodillas y pies, siendo en el este caso lo más perjudicial los dedos del pié y el empeine (los talones quedan hacia arriba o bien, si se ladea el pié, conviene protegerlos adecuadamente con una talonera).
Cuidados de enfermería:
Brazos en sus soportes dirigidos hacia la cabeza, flexionando los codos.
Almohadilla bajo la axila para proteger el plexo braquial.
Soporte para elevar el tronco perfectamente acolchado.
Sujeción de los muslos y protección de rodillas y pies.