El paciente queda recostado sobre su espalda, con los brazos asegurados, las piernas rectas y paralelas, alineadas con la columna vertebral y la espalda. Existen variantes como pueden ser:
Ortopédica: Con el uso del accesorio de tracción para cirugías ortopédicas sobre miembro inferior o cadera (foto 2 - videomontaje).
Extremidad en declive: Para la cirugía artroscópica de miembro inferior con el uso de una prensa sobre el miembro (foto 3 - videomontaje).
Francesa: Utilizada en cirugía general laparoscópica, el paciente con las piernas separadas y atadas en su soporte y brazos abiertos en cruz (foto 4 - videomontaje).
Extremidad en flexión: Mediante un rodillo que ejerce como tope para mantener la flexión de la extremidad y un soporte lateral para evitar su luxación. Utilizada en cirugía ortopédica protésica de rodilla (foto 5 - videomontaje).
Hiperextensión de cuello: Colocando un rodillo blando bajo la línea escapular del paciente para lograr una hiperextensión de la cabeza y cuello. Indicado para cirugías del cuello como traqueostomías (foto 6).
Es la más utilizada y la más fisiológica. Se coloca al paciente siempre en esta posición para realizar la inducción anestésica. Tras secuencia anestésica, se modifica al paciente en la posición correspondiente.
Como indicaciones principales se contemplan:
Cirugía abdominal.
Cirugía vascular.
Cirugías en cara - cuello, y con abordajes axilares e inguinales.
Las principales complicaciones en el paciente son:
Reducción de la ventilación por compresión abdominal sobre el diafragma, acentuado si se administra anestesia general, por las modificaciones del tono muscular diafragmático y abdominal.
Riesgo de atelectasia.
A nivel circulatorio, en enfermos obesos, con ascitis, tumoración abdominal o embarazadas, se produciría compresión de la vena cava inferior y consecuente disminución del retorno venoso aumentando el gasto cardíaco, apareciendo hipotensión. Se podría evitar ladeando la mesa unos 10º hacia la izquierda.
Los puntos de presión sobre el organismo son:
Cabeza – Occipital: Si no se almohadilla adecuadamente y el enfermo se hipotensa, hay riesgo de que sufra dolor, tumefacción y alopecia por presión.
Espalda: Dolor bajo de espalda al perderse la convexidad lumbar fisiológica tras la relajación de los músculos paraespinales (efecto de la anestesia).
Talones: Riesgo de pie equino y úlcera de talón, en intervenciones largas.
Como principales cuidados de enfermería a realizar:
Alinear perfectamente el cuerpo con las piernas paralelas (nunca cruzadas, por riesgo de compresiones).
El brazo de la venoclisis siempre apoyado en su suporte correspondiente, cuidando que nunca la abducción sea superior a los 90º, por riesgo de lesionar el plexo braquial. El brazo contrario se intentará descansar en otro soporte igual, o en su defecto, sujeto al arco de anestesia perfectamente protegido y vigilando también la abducción.
Almohadillas bajo la cabeza y la zona lumbar. Si la intervención se prolonga, realizar cambios posturales de la cabeza.
Protección de talones de la presión sobre la mesa, con una almohadilla o taloneras para tal uso. Prevención del equino.
Vendaje compresivo ascendente o compresión neumática, para mejorar el retorno venoso, dependiendo del estado del paciente e intervención.
En caso de que el paciente presente obesidad, ascitis, tumoración abdominal o estar embarazada: requiere ladear la mesa unos 10º hacia la izquierda.
Es conveniente, ante la previsión de cirugía de larga duración, aplicar aceites hiperoxigenados en los puntos de presión y así reducir el riesgo de UPP.