El Programa Sembrando Vida (PSV), implementado desde 2019 por la Secretaría de Bienestar, tiene como objetivo contribuir al bienestar de la población rural mediante transferencias económicas, acompañamiento técnico-social y la promoción de sistemas agroforestales. A pesar de su gran presupuesto y cobertura, los resultados estructurales del programa han sido limitados
Presupuesto acumulado (2019-2025): más de $159,000 millones de pesos.
Población atendida en 2023: 451,665 personas en 24 estados (21% de la población objetivo).
Apoyo mensual: $6,000 pesos.
Organización: Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC) con alrededor de 25 personas cada una.
Presupuesto destinado por año
Ocupación: Personas campesinas con al menos 2.5 hectáreas disponibles.
Ubicación: Zonas rurales con alto o muy alto rezago social.
Género: Aproximadamente el 30-35% son mujeres, con tendencia creciente.
Edad: Predominantemente adultos mayores de 40 años.
Pertenencia étnica: Alta proporción de pueblos indígenas y afromexicanos.
Ingreso previo: La mayoría vivía bajo la línea de pobreza por ingresos.
Nivel educativo: Bajo; muchos con educación primaria o sin estudios formales.
Planeación
Modelo integral con apoyos económicos, en especie y técnico-social.
Enfoque comunitario y territorial.
Priorización de mujeres e indígenas.
Ejecución
Incremento inmediato en el ingreso rural.
1,120,500 hectáreas reforestadas
Se superó la meta de mil millones de plantas ya sembradas: 1,411,894,687 plantas, equivalente al 115% de avance
Adopción de prácticas sustentables (milpa intercalada, reforestación, bioinsumos).
Fortalecimiento del tejido social y empoderamiento femenino.
Planeación
Teoría de cambio poco clara y sin indicadores robustos.
Falta de metas medibles para salida del programa.
Ejecución
Implementación desigual entre regiones.
Capacidades técnicas limitadas.
Logística fallida en entrega de insumos.
No hay plan de egreso o independencia.
Hoy, la mayoría de los beneficiarios no están preparados para sostenerse sin el apoyo. La falta de encadenamientos productivos, capacitación empresarial y vinculación a mercados ha generado una relación de dependencia económica.
En Yucatán y Campeche [...] los lugareños indican que el sistema incentiva a los campesinos a arrasar con terreno del bosque para prepararlo para la siembra. La incertidumbre también abunda sobre el estado legal de las parcelas replantadas, lo que significa que no hay garantía de que los agricultores puedan cosecharlas, por lo que para algunos hay poca motivación para cuidar de estas nuevas siembras.
"En muchos lugares la gente se fue a decir: 'Bueno, yo tenía mi hectárea de selva, pero viene el programa pues tiro la selva, los árboles me sirven para mi casa o para vender la madera o para lo que sea y cuando venga el nuevo programa vuelvo a sembrar'", precisa Sergio López Mendoza, profesor de ecología y conservación de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
No se presentan indicadores verificables de mejora en ingreso sostenido, reducción de pobreza o conservación ambiental.
La mayoría de los resultados son percepciones cualitativas o testimonios, no estadísticas comprobables.
Sin una línea de base clara (¿cómo estaban los beneficiarios antes?), no se puede demostrar si hubo mejora o no.
Tampoco hay evidencia de evaluación sistemática con comparaciones año con año.
No se sabe cuántos beneficiarios han logrado dejar de depender del programa.
Tampoco cuántas parcelas son ahora sostenibles o rentables sin subsidio.
Sembrando Vida ha tenido logros importantes en ingreso y cohesión social, pero carece de sostenibilidad a largo plazo. Sin rediseño, el programa mantendrá a la mayoría de los beneficiarios en una relación de dependencia económica.
La clave está en transitar de un modelo asistencial a uno productivo, con metas claras, acompañamiento real, mercado y autogestión campesina.