Bianchi, la histórica bodega de San Rafael reconoció dificultades para afrontar sus compromisos financieros y abrió una negociación con acreedores. La caída del consumo, el aumento de costos y la pérdida de competitividad externa profundizan la crisis del sector.
La emblemática Bodegas Bianchi, referente histórico de San Rafael con casi un siglo de trayectoria, confirmó oficialmente su caída en default al no poder afrontar su cronograma de pagos. La firma se suma así a una lista creciente de empresas del sector vitivinícola que enfrentan severas dificultades financieras. Ante este escenario, la dirección ya ha iniciado negociaciones directas con sus acreedores para intentar estabilizar su situación y evitar un colapso mayor.
Desde la conducción de la empresa describen el presente como una "tormenta perfecta", producto de una combinación de factores macroeconómicos y sectoriales. El deterioro financiero responde principalmente a la fuerte caída del consumo interno, el incremento constante de los costos de producción y una pérdida de competitividad en el mercado exterior. Estos elementos han erosionado la liquidez de la bodega, que ya venía advirtiendo sobre la complejidad del contexto meses atrás.
A pesar de la gravedad del anuncio, el directorio de Bianchi emitió un comunicado para llevar tranquilidad a sus socios y empleados, descartando de plano una paralización de sus actividades. La compañía enfatizó que el objetivo primordial de esta renegociación es honrar sus 100 años de historia y preservar la excelencia productiva que la caracteriza. La apuesta actual es mantener la operatividad mientras se reordenan las cuentas internas.
El caso de Bianchi no es un hecho aislado, sino que refleja la fragilidad estructural que atraviesa la industria en 2026. A finales del año pasado, la operadora de Bodega Norton ya había solicitado el concurso preventivo de acreedores bajo condiciones similares. Esta tendencia expone una crisis de rentabilidad que afecta incluso a las marcas con mayor posicionamiento y espalda histórica en el mercado mendocino.
La estrategia inmediata de la firma, hoy controlada por los herederos de su fundador, consiste en establecer un diálogo transparente con su cadena de valor. El foco está puesto en los proveedores históricos para alcanzar un esquema de normalización de pagos que permita sostener el suministro y la producción. La empresa confía en que este proceso de refinanciación será un punto de inflexión para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado global.
Fundada en 1928 por el inmigrante italiano Valentín Bianchi, la bodega ha sido durante cuatro generaciones un símbolo del vino argentino a nivel mundial. Habiendo superado múltiples crisis económicas y procesos de modernización tecnológica, hoy enfrenta uno de sus retos más amargos. El desenlace de su renegociación será clave para determinar el futuro de uno de los grandes exponentes de la vitivinicultura nacional.