La cirugía de estrabismo refuerza los músculos débiles y debilita los músculos fuertes para balancear nuevamente el equilibrio de las fuerzas musculares y así permitir que los ojos miren en la misma dirección.
La cirugía de estrabismo puede hacerse en uno o ambos ojos, según sea el caso. Previo a la cirugía, su oftalmólogo le explicará el plan quirúrgico y los músculos a intervenir.
En la cirugía de estrabismo se usa generalmente anestesia general. En algunos casos se puede operar bajo anestesia local y sedación.
La complejidad de cada estrabismo es distinto, por lo que el pronóstico específico debe ser discutido con su oftalmólogo. El objetivo de la cirugía será disminuir la magnitud y frecuencia de la desviación ocular.
En términos generales, con una cirugía se logra un adecuado alineamiento satisfactorio de los ojos en un alto porcentaje. Sin embargo, en algunos casos pueden necesitarse nuevas operaciones para lograr un alineamiento ocular satisfactorio. Además, los pacientes operados pueden requerir otros tratamientos como lentes, parches o prismas a corto o largo plazo.
Es importante tener presente que eliminar el estrabismo completamente no es posible, por lo que los objetivos de la cirugía deben ser realistas de acuerdo a tipo de desviación y paciente.
Lo más importante que deben recordar los pacientes y sus familias, es que la cirugía de estrabismo tiene objetivos realistas. No lograr el alineamiento ocular satisfactorio puede ocurrir hasta en el 20 a 30% de los casos, requiriendo en ocasiones cirugías adicionales u otros tratamientos.
Las molestias más comunes ocurren dentro de las primeras semanas de la cirugía y pueden mantenerse los primeros meses. Estas incluyen enrojecimiento, lagrimeo, ardor y sensación de cuerpo extraño en los ojos.
Complicaciones como hemorragias severas, inflamación grave, infecciones o cambios en los párpados, entre otros, son muy infrecuentes.