En un paciente con baja visión existen 3 grandes pilares de trabajo:
Diagnóstico específico, o sea, encontrar la causa mediante la clínica y los examenes complementarios.
Adaptación: encontrar las mejores herramientas para el desarrollo de las potencialidades del paciente. Esto incluye trabajo en ambiente, orientacion, movilidad y ayudas técnicas.
Fortalecimiento psicológico, encontrando el valor propio, fortaleciendo autoestima y definiendo la importancia única de cada uno en su entorno social.
No somos nuestra enfermedad. Si tenemos baja visión, es importante recordar el valor propio, que debemos mantener el cuidado personal y estar activos. Como este proceso significará aprender nuevas formas de usar la visión y enfrentar un duelo adecuadamente, es fundamental comprender que no estamos solos.
En el proceso de rehabilitación de visión el paciente tendrá que trabajar por mantener el mayor grado de independencia posible. Se debe reconocer que la ceguera y la baja visión representan miedos e incertidumbres, una serie de retos que no esperábamos. Sin embargo, ayudarles a mantener o desarrollar la autonomía es clave: hay que permitirles aprender a adaptarse y a aceptar los cambios que deberán hacer para lograr la máxima independencia.
Los grupos de apoyo nos enseñan las experiencias de los que han vivido esto antes que nosotros. Nos comparten su valiosa experiencia. Nos pueden ayudar a reconocer que el autoestima y nuestro valor no dependen de nuestra visión.
Además, existen muchos profesionales que nos pueden ayudar con el bienestar emocional, como psicólogos, pedagogos, terapeutas, tecnólogos, etc. Es muy importante comprender que no existe una solución que revierta el problema, por lo que el esfuerzo debe centrarse en construir lazos, encontrar empatía, proyectarse y saber lo valiosos que somos. Y esto es un trabajo de altos y bajos, del día a día. Hay que tener conciencia de proporcionar al paciente y a su familia la ayuda necesaria para mejorar su salud emocional, acompañándolos en el duelo que generalmente viene con el diagnóstico de Baja Visión.
Cuando un paciente tiene su visión central afectada con un punto ciego en el ojo (escotoma), conviene buscar su "mejor forma de ver". Este mejor nuevo punto de vista se le conoce como el "locus retiniano preferido" (LRP). Para encontrar su LRP, hay que imaginar al objeto que queremos ver en el centro de un reloj. Manteniendo la atención en el objeto, desplazamos la mirada por los número del reloj. En algún momento el objeto central se verá más claro. Ese es el LRP del paciente.
Anteojos de lupa. Anteojos con magnificación para dejar libres sus manos. Pueden utilizarse para actividades de cerca.
Lupas con soporte. Ayuda a personas con alteraciones de tipo temblor o artritis. Algunas lupas tienen luces incorporadas.
Lupas de mano. Vienen con magnificaciones distintas. Algunos modelos tienen luces incorporadas.
Telescopios. Estos se utilizan para ver a distancia, pero tienen campo visual reducido. Hay monoculares como binoculares.
Amplificadores de video. Estos dispositivos electrónicos amplían páginas impresas, imágenes u otros objetos pequeños para verlos más grandes. Algunos pueden mejorar el contraste.
Audiolibros y libros electrónicos. Se pueden escuchar libros o también aumentar el tamaño de las palabras y el contraste.
Teléfonos, tablets y relojes inteligentes traen muchas opciones de adaptabilidad.
Computadores que pueden leer en voz alta o ampliar lo que está en la pantalla.
Impresiones en letra grande de libros, revistas, naipes, etc.
Teléfonos, termostatos, relojes y controles remotos con números grandes y colores de alto contraste.
Atril de lectura
Aumentar la cantidad de luz en nuestra casa, cuidando que la cantidad no encandile.
Aumentar el contraste. Ejemplo, alfombras o manteles que contrasten con los objetos.
Usar marcadores de punta gruesa para escribir.