analisis-sistemico-no-violencia
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La templanza no consiste en fingir que nada importa. Consiste en sentir, aplicar el raciocinio para comprender la estructura de lo que sucede y elegir una respuesta coherente con el Ser Vivo que decidimos ser, totalmente libre del adiestramiento violento del sistema educativo, religioso y de la patria.
Históricamente se ha definido la templanza como la virtud moral que modera los instintos, mantiene la sobriedad y cultiva el autocontrol mediante la no violencia, la modestia y el dominio de la ira. Sin embargo, los textos tradicionales analizan solo lo que ocurre por dentro, pero omiten por qué la Matrix comercial de las élites dinásticas en el poder nos empuja a reaccionar con violencia y ¿cómo romper la trampa del D.I.C. (Deseo Incesante de Control)?.
Unir la Templanza con la Soberanía Interior: La templanza no es solo "elegir una respuesta moral"; es no ceder al zarandeo emocional y comercial ni entregarle el control de nuestra mente al entorno en el que vivimos.
La Falsa Autorregulación en los Deportes y la Escuela: La verdadera autorregulación se construye desde la infancia: al aprender a esperar, aceptar que la realidad no siempre encaja con el deseo del ego y reconocer lo que se siente. Pero esta lógica jamás se enseña en la escuela tradicional (donde se adiestra por medio de castigos o en el hogar) ni puede ajustarse a la realidad de los deportes, ya que el deporte mercantilizado está diseñado bajo la trampa del "ganar o ganar", donde la única meta es someter o derrotar al rival en la competencia y sentirse y ser superior. Y como en el caso escolar en donde las calificaciones nos demuestran como somos en comparación con los demás causando competencia educativa.
La Fórmula Operativa C.E.E. en el Metro Cuadrado: Para salir del impulso agresivo, necesitamos activar la herramienta práctica de la C.E.E.: Comprender la situación, Expresar con respeto la postura y Establecer el Límite, antes de que la frustración tome el mando.
Cuando un individuo pierde el control y reacciona de forma disruptiva o interrupción brusca., no siempre ocurre porque siente "demasiado". Ocurre porque la realidad se aleja de sus expectativas y, al no saber cómo adaptarse, activa el D.I.C. (Deseo Incesante de Control) para someter el entorno a su voluntad, usando la violencia física o la manipulación de la palabra o gestos.
Tras cada reacción desmedida o violenta se oculta una profunda desesperación: el intento infantil de imponer la fuerza, la incapacidad de aceptar al otro en su diferencia y la sensación aterradora de que el propio suelo comienza a tambalearse. Es ahí cuando el enfado actúa como una armadura de cartón: intenta aparentar una fortaleza invulnerable hacia afuera (el parecer), mientras por dentro el juicio, la estabilidad y la paz interior se han derrumbado por completo, dando paso a la pura frustración del ego.
Ante la destemplanza —ya sea la propia (cuando sientes que vas a perder el control) o la ajena (cuando alguien arremete contra ti en su «armadura de cartón»)— no se responde con más fuerza ni con sometimiento. Se responde con Raciocinio y Distancia Crítica.
Cuando la realidad se aleja de tus expectativas y sientes que el enfado y la frustración intentan tomar el mando, activa el protocolo de emergencia:
Paso 1: Detener la Máquina (Freno de un segundo): Cierra la boca. La destemplanza busca la palabra rápida, hiriente y soez para controlar la escena. Un segundo de silencio rompe la inercia del impulso biológico.
Paso 2: Aplicar la Fórmula C.E.E.:
Comprender: Acepta que la realidad no tiene por qué encajar con el deseo de tu ego en ese instante. Entiende que perder el control es arruinar tu propio metro cuadrado donde vives y te mueves.
Expresar: Di con voz firme y serena cómo te sientes o cuál es la situación, sin insultos ni adjetivos vulgares.
Ese es mi límite: Define hasta dónde llegas tú y hasta dónde permites que la situación avance.
Paso 3: Bajar de la Escena: Si el entorno está hipercargado, muévete físicamente. Cambiar de espacio rompe la retroalimentación del bucle emocional peo no des la espalda a tu interlocutor.
Cuando es la otra persona la que explota, pierde el juicio y busca el conflicto mediante gritos, insultos o posturas de fuerza:
No entres al Trapo (Rechaza el Zarandeo): El destemplado necesita que tú también te desequilibres para justificar su propia violencia. Si gritas, le das la razón a su Matrix. Si permaneces neutro, su «armadura de cartón» se desploma sola por falta de resistencia.
Aplica la Anestesia de la Voz: Habla en un tono de voz más bajo y pausado que el de él o ella. La baja frecuencia obliga al cerebro del agresor a procesar la información con más lentitud, desarmando la ráfaga emocional.
No discutas con la Emoción, habla con la Estructura: No respondas al insulto; responde al hecho concreto. Si la persona no está en condiciones de razonar, aplica el límite: «Hablamos de esto cuando ambos estemos serenos» y retírate sin dar la espalda para no fomentar la ira o el sentir de ser despreciado.
Para que la destemplanza no sea la norma en la familia ni en el nido íntimo, hay que desinstalar lo «preaprendido»:
Desmantelar el "Ganar o Ganar": Enseñar desde la infancia que perder un argumento o que algo no salga como se desea no es una derrota existencial, sino parte de la vida real.
Sustituir el Castigo por la Conciencia: En lugar de reprimir al niño o al joven con violencia verbal o física cuando pierde el control, enseñarle a nombrar lo que siente («estás frustrado y triste porque no salió como querías, no porque el mundo esté en tu contra»).
«Responder a la destemplanza con más destemplanza es entregarle las llaves de tu mente al agresor. Mantener el sano juicio cuando el otro se derrumba no es debilidad: es la prueba suprema de soberanía e inteligencia.»
La educación pareciera ser continua y muy bien programada.
La violencia sistémica o el desamor se filtra, como un veneno invisible, hasta llegar a la mesa de tu casa, a tus relaciones intimas y a tu propia autoestima o respeto. Sabemos que la raíz de la violencia doméstica y social es la creencia de que para ser alguien, hay que controlar a alguien.
¿A quién estás controlando para sentirte importante y poderoso?
¿Quién te controla a ti para sentirse y ser superior?
La Violencia está viva en la Sociedad y el Estado
«La Violencia está viva en la Sociedad y el Estado. Nuestro propósito es que la Inteligencia y la Paz la reemplacen.»
EL DESPROGRAME de la VIOLENCIA
y la INDUCCION del Sistema
SI ERES CREYENTE DE QUE EXISTE DIOS Y QUE EL NO ES GUERRERO TE INVITO A LEER NUESTRO:
Proyecto y Programa No a la Violencia en busca de Cristo
La muerte no es triste si hacemos solo el bien, el futuro no es y no será incierto
Di No a la Violencia
Con el amor la Paz es Posible
Ciertos reinos y naciones nos han impuesto por las armas y el abuso de la
fuerza, de la información y de la religión, sus ideas y creencias y hasta
cómo y qué comer.