En 1893, una revolución liberal llevó al poder a José Santos Zelaya, quien gobernó de forma autoritaria durante 16 años. Zelaya impulsó reformas progresistas y fortaleció el poder del Estado, pero fue derrocado en 1909 tras conflictos internos y la presión de sectores conservadores. En 1911, Adolfo Díaz asumió la presidencia con el respaldo de Estados Unidos, país que, en 1912, intervino militarmente por primera vez en Nicaragua, enviando un contingente de marines para proteger sus intereses y estabilizar el gobierno de Díaz.
En 1916, se firmó el Tratado Bryan-Chamorro, mediante el cual Nicaragua otorgó a Estados Unidos el derecho exclusivo de construir un canal interoceánico, arrendar las Islas del Maíz y establecer una base naval en el Golfo de Fonseca, a cambio de tres millones de dólares. El tratado fue altamente impopular en Nicaragua y provocó protestas, especialmente por parte de Costa Rica.
Los marines estadounidenses permanecieron en el país hasta 1925, pero ante nuevos brotes de violencia, regresaron en 1926. Durante esta segunda intervención, las tropas estadounidenses enfrentaron la resistencia armada del general Augusto C. Sandino, líder de una guerrilla liberal que luchaba por la soberanía nacional. La resistencia de Sandino continuó hasta la retirada definitiva de los marines el 1 de enero de 1933.
Ese mismo año, el presidente Juan Bautista Sacasa nombró a Anastasio Somoza García como jefe de la recién creada Guardia Nacional. En 1934, Somoza mandó asesinar a Sandino, eliminando así a su principal rival político. En 1937, tras consolidar el control del aparato militar, Somoza García se hizo con la presidencia y estableció una dictadura familiar que se extendería por más de cuatro décadas.
El régimen de la familia Somoza.
A pesar del autoritarismo del régimen, Nicaragua se integró a organismos internacionales: en 1945 fue miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); en 1948 se unió a la Organización de Estados Americanos (OEA) y en 1951 a la Organización de Estados de América Central.
Durante este periodo, el país vivió frecuentes protestas sociales y rebeliones, pero todas fueron reprimidas por la Guardia Nacional. En 1956, Anastasio Somoza García fue asesinado en un atentado. Su hijo, Luis Somoza Debayle, asumió el poder y ganó las elecciones un año después.
En 1967, su hermano menor, Anastasio "Tachito" Somoza Debayle, fue elegido presidente. Gobernó con brutalidad y represión, respaldado por la Guardia Nacional, persiguiendo sistemáticamente a la oposición. En 1971, derogó la Constitución y disolvió la Asamblea Nacional. Tras unas elecciones amañadas en 1972, el Partido Liberal, controlado por Somoza, obtuvo mayoría absoluta. Aunque renunció brevemente al mando, mantuvo el poder real desde las fuerzas armadas.
El 23 de diciembre de 1972, un devastador terremoto destruyó la ciudad de Managua, dejando miles de muertos y damnificados. Aprovechando la situación de emergencia, Somoza reinstauró la ley marcial y asumió nuevamente el poder de manera oficial. En 1974, fue electo formalmente presidente, reafirmando el carácter dictatorial de su gobierno.