La ermita se construyó en el siglo XIX con mampostería y ladrillo enjalbegado (blanqueado con cal o yeso). En su interior la nave crucero consta de una capilla mayor rectangular con un camarín, al que se sube por el lado izquierdo.
La blanca ermita está compuesta por una base en cruz latina y una torre campanario que se alza sobre la puerta principal, en la que distinguimos un tímpano triangular sujeto por dos columnas empotradas en la pared. El santuario está cerrado por una bóveda de medio cañón y rematado por un elegante atrio con pilastras en las esquinas.
El exterior de la nave se encuentra rodeado por un pórtico enclaustrado con arcos (cinco a cada lado y tres en el frente) El mayor y más ancho de los arcos, descansa sobre pilares que sujetan a otras tantas bóvedas de aristas. La cúspide del campanario corresponde a una pirámide curvilínea a cuatro aguas, en cuyo interior podemos observar un cimborrio octogonal con linterna.
Indicar que en el campanario existe un reloj, que es la referencia horaria de la localidad, siendo utilizado por muchos ribereños para celebrar el final de año, todos los 31 de Diciembre.
La ermita está adscrita a la devoción del Santísimo Cristo de las Misericordias, patrón de la localidad, celebrando su día grande el 14 de Septiembre.
La escultura del Santo Cristo es una talla policromada en madera de cedro, del siglo XVII, de autor desconocido, aunque puede pertenecer a la escuela sevillana de Roldán. Imagen correspondiente al arte barroco. La anatomía de la talla está muy lograda.
En Agosto de 1993 la Hermandad del Santísimo Cristo mandó restaurar dicha escultura, de acuerdo con la voluntad de su presidente, Don Juan Tena, la del cura párroco, Don Antonio Pina y la de todos los socios de la dicha Hermandad. La reparación la llevó a cabo el taller de Restauración de Bienes Religiosos-Culturales de Badajoz.
En el verano de 2014, siendo la presidenta de la hermandad, Doña Clara Díaz Gragera, la imagen ha vuelto a ser enviada al taller de Llerena, donde el restaurador Luis Peña Maldonado ha realizado labores de conservación. El coste de la operación ha sido sufragada por la Hermandad del Santo Cristo de las Misericordias junto con donaciones de particulares.
El retablo imita al mármol blanco veteado y sin demasiada ostentación decorativa. Se organiza en un piso, un ático y tres calles.
La calle central del primer piso la ocupa el Santo Cristo de las Misericordias, ubicado en un camarín. Habría que destacar la ventana del fondo del camarín, una vidriera historiada de colores obra de Maumejean. En las calles laterales encontramos unas imágenes del siglo XVII, concretamente una talla de San Francisco y otra de San Blas. En el ático, bajo un arco de medio cañón, emerge una escultura de San Fernando III. Las calles del retablo se separan mediante columnas de orden corintio, de fuste liso y capitel de acanto.