E < 0 - órbitas elípticas. Ambas órbitas corresponden a la misma posición y velocidad radial (nula) inicial, siendo las velocidades angulares iniciales una el doble de la otra (k=m=1)
E=0 - Órbita parabólica (k=m=1)
E > 0 - Órbita hiperbólica (k=m=1). Se incluye el caso repulsivo (k=-1,m=1). Ambas órbitas tienen las mismas condiciones iniciales.
Zoom de la simulación de las hipérbolas.
Potencial armónico. Las dos órbitas corresponden a la misma posición y velocidad radial inicial, mientras para una órbita la velocidad angular inicial es cuatro veces mayor al de la otra.
Este es más entretenido que los anteriores: partícula sujeta a un potencial logarítmico atractivo.
Otras simulaciones correspondientes al potencial logarítmico. El cambio entre una y otra es la velocidad angular inicial. Al hacerse más pequeña los "pétalos" se angostan. Ajustando finamente las condiciones iniciales se pueden obtener órbitas cerradas como la de la izquierda, de manera genérica las órbitas serán abiertas.
Partícula en un pozo de potencial infinito: para distancias al origen mayores al radio R del pozo el potencial es infinito, mientras que es constante y finito para distancias menores. La partícula queda confinada al interior del pozo, en su interior se mueve libremente, se refleja especularmente al "chocar" contra las paredes del pozo.
Potencial atractivo que depende de manera inversamente proporcional al cuadrado de la distancia (la misma dependencia que tiene la repulsiva barrera centrífuga). Para una elección adecuada de las condiciones iniciales el potencial efectivo diverge hacia menos infinito cuando la distancia radial tiende a cero. En tal la partícula puede caer al centro de fuerzas en una órbita espiralada.
Potencial de Kepler más un término perturbativo inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. La órbita se puede describir muy bien como una elipse cuyo eje rota lentamente. Se dice que el periápside de la elipse precesa.
Órbita "casi" cerrada correspondiente a un potencial que varía como 1/r^{3/2}.