Las simulaciones son situaciones instruccionales donde el/la estudiante es enfrentado/a a una situación ficticia, en un “mundo” definido por el/la profesor/a, con el fin de desarrollar el aprendizaje deseado. Esta situación puede emular una situación real, típicamente relacionada con el futuro contexto profesional; o puede presentar una realidad fantástica. Se caracterizan por generar un contexto de ambigüedad en el que los y las estudiantes deben tomar decisiones, dentro de un ambiente controlado. Las simulaciones pueden tomar una serie de formas, incluyendo elementos de un juego; juegos de roles o una actividad o dinámica que funciona como metáfora.
Habilidad para comprender matices de los conceptos, logrando una comprensión más profunda de éstos. Para involucrar a los y las estudiantes en su aprendizaje.
Las simulaciones pueden varias en tiempo, alcance y contenido, dependiendo de los objetivos planteados para la actividad. Se recomienda:
1. Desarrollar de antemano los criterios de evaluación y los desempeños específicos que se esperan de los y las estudiantes; deben ser conocidos con anticipación por estudiantes.
2. Planificar la puesta en escena.
3. Desarrollar guía o instructivo con los procedimientos antes de empezar.
4. Supervisar de cerca el proceso y generar espacios de cierre y discusión de los objetivos de aprendizaje.
El instrumento de evaluación dependerá de los objetivos de aprendizaje. Se pueden realizar evaluaciones formativas o sumativas. Algunas sugerencias para evaluar simulaciones:
Aprendizaje de procedimientos.
Aprendizaje de actitudes transversales.
Simulaciones para generar reflexiones.
Es importante que los y las estudiantes conozcan previamente la pauta y los criterios de evaluación que se utilizarán, sean retroalimentados/as sobre su desempeño por el equipo docente y que, antes de ser evaluados/as sumativamente con una simulación, hayan ejercitado cómo desempeñarse en una situación simulada.
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