¿QUÉ TE PRENDE, QUÉ TE FRENA?
PARA TENER UN SEXO FANTÁSTICO TIENES QUE CONCERTE MÁS...
PARA TENER UN SEXO FANTÁSTICO TIENES QUE CONCERTE MÁS...
“No me gusta el sexo en público”
Te sonará extraño que comience diciéndote esto, ya es hora de que cuente Mi Verdad: tener sexo en una calle o un parque o un carro, por decir algunos lugares comunes, me da miedo.
Te confieso que me gusta un poco y el hecho de nos vean no me preocupa mucho si no las consecuencias…que llegue la policía y nos pongamos en riesgo, o que alguien nos grabe y suba el video a redes y eso nos perjudique.
ME ASUSTA, PERO NO ME GUSTA.
Tengo conocidas que les gusta el sexo en público para ellas es un afrodisíaco y lo que a mí me aterra a ellas las estimula.
Les excita la idea de que alguien las llegue a ver, o que puedan ponerse en cierto nivel de riesgo.
El miedo puede encenderte o apagarte el deseo y es algo normal, la pregunta es:
¿Por qué a algunas personas les excita lo que a otras les inhibe?
Estuve investigando como siempre y según estudios a esto se le llama: “modelo de control dual de la respuesta sexual humana”. ¿Qué tal?
Para la excitación, el acelerador es el sistema nervioso simpático y el freno es el sistema nervioso parasimpático.
Se le conoce como el Sistema de Excitación Sexual (SES) y es el encargado de percibir estímulos que pudieran ser sexualmente relevantes, luego envía la señal al cerebro y éste manda la respuesta de la excitación.
ES EL SISTEMA ENCARGADO DE VER LA CARITA DE NUESTRO CRUSH Y DECIRNOS QUÉ LINDO ASIENTO, DEBERÍA SENTARME AHÍ.
El Sistema de Inhibición Sexual (SIS), y está compuesto, en realidad, por dos frenos.
El primer freno tiene que ver con las consecuencias negativas y el segundo tiene que ver con el temor al fracaso.
El primero se encarga de percibir estímulos amenazantes para la excitación y grita “¡CUIDADO, ES UNA TRAMPA!”, como un freno de un carro.
El segundo es como tener el freno de mano puesto todo el tiempo: quizás puedes mover el carro, pero va a ser muy complicado.
Mi miedo a tener sexo en público es un ejemplo del primer freno, detecta las consecuencias de tener sexo en ciertas circunstancias e inhibe la respuesta de la excitación.
Miedo a enamorarte después de tener sexo con alguien que realmente te haga vibrar y sentir debido a que tus carencias emocionales de la infancia te llevaron a creer que cualquier persona con la que sientas la mínima conexión es el amor de tu vida y por lo tanto debes de sabotear la situación para evitar el dolor de hacerte consciente que perdiste la oportunidad de conocer al Amor Verdadero, es ejemplo del segundo freno.
LOS ACELERADORES Y LOS FRENOS DEPENDEN MUCHÍSIMO DE NUESTRA HISTORIA DE VIDA, DE NUESTRA PERSONALIDAD, DE LA PERSONA CON LA QUE ESTAMOS Y DE NUESTRO CONTEXTO.
Es como con las cosquillas: a algunas personas las cosquillas les dan risa, a otras les excita y a otras les molesta.
Si sientes cosquillas mientras te besan el cuerpo durante el sexo, puede que no moleste tanto e incluso sea emocionante, en cambio, si lo hacen para molestarte, puede ser una forma de tortura.
Si llega una persona conocida y de confianza a hacerte cosquillas con ternura, posiblemente no molesten demasiado, mientras que si lo hace alguien con quien no se tiene tanta confianza, se percibirá como una agresión.
Y si te logras hacer cosquillas a ti mismo, quizás sea la prueba que necesitabas para confirmar que quizás no seas tú mismo.
CONOCER NUESTROS ACELERADORES Y FRENOS PERSONALES, RECONOCER Y APRENDER DE AQUELLO QUE NOS EXCITA.
Primero, identificar qué cosas nos pisan más fuerte el acelerador para procurar que estén presentes en nuestras relaciones sexuales y sentir más placer.
Segundo, conocer nuestros frenos para evitar que estén en nuestros encuentros y que no nos vayan a apagar.
Tercero, reconocer que lo que nos excita a nosotros no necesariamente debe de excitar a nuestra pareja.
Cuarto, hacer acuerdos mutuos para el manejo de los aceleradores y frenos propios, y el de nuestras parejas (usando el ejemplo de buscar espacios públicos donde no se corra tanto riesgo, o incorporarlo como una fantasía).
La diversidad sexual también existe en la diversidad de prácticas.
El deseo se alimenta de nuevas prácticas y fantasías y el intercambio de estas experiencias puede ser una forma de nutrir al erotismo.
No nos tiene que gustar todo, tampoco nos tiene que gustar todo lo que excite a nuestras parejas.
Cada persona es una parte del todo, y en cada uno de ellos existe una pequeña parte de posibles prácticas sexuales a descubrir.
RECONOCER ESTO ABRE UNA VETA PARA EL PLACER: QUE EL SEXO NUNCA SEA UNA IMPOSICIÓN SINO UN DIÁLOGO APASIONADO Y AMOROSO ENTRE PERSONAS DIFERENTES.
Lolita Vibes
Explira, siente, vibra no dejes que nada te frene!