El hilo invisible de Luna
Luna tenía una habilidad secreta: ella podía ver hilos invisibles uniendo a las personas. Hilos que cambiaban de color según lo que sentían.
El hilo entre ella y su mamá era rosa; con su hermanito, azul clarito; con su mejor amiga, dorado.
Pero un día llegó una niña nueva a la escuela. Se sentaba sola, comía sola, y su hilo… su hilo era gris. Luna nunca había visto un hilo tan triste.
Esa noche no pudo dormir. ¿Cómo se cambia un hilo gris?
Al día siguiente se acercó a la niña nueva y la invitó a jugar. Ella dudó, pero aceptó. El hilo se volvió lila.
Luego la defendió cuando un niño se burló de ella. El hilo se volvió verde.
Después, le enseñó una canción que siempre la hacía reír. El hilo brilló amarillo.
Al final de la semana, cuando la niña nueva la abrazó, el hilo resplandecía como el sol.
Luna sonrió. Descubrió que la empatía es así: un pequeño gesto, luego otro, y otro… hasta que el hilo más gris encuentra de nuevo su color.