La bebida de los dioses
(Cuento sobre la historia del chocolate en México)**
En una aldea junto al río Coatzacoalcos vivía Tepoz, un joven olmeca curioso que soñaba con descubrir sabores nuevos. Un día, mientras caminaba por el bosque, encontró unos frutos extraños: duros, rugosos y con un aroma profundo. Los llevó con los ancianos, quienes decidieron abrirlos.
Dentro encontraron semillas amargas, pero al molerlas y mezclarlas con agua y especias, nació una bebida oscura que calentó el espíritu de quien la probaba.
Cuando los sacerdotes la bebieron, dijeron:
—Esta bebida despierta la mente y fortalece el corazón. Debe ofrecerse a los más sabios y valientes.
Así, el cacao se convirtió en un regalo para líderes y guerreros. Tepoz, orgulloso, siguió recolectando frutos, sin saber que su descubrimiento viajaría por siglos.
Se dice que, desde entonces, cada vez que alguien prueba chocolate caliente en México, un pedacito del espíritu de Tepoz sonríe en el aroma.