Esta semana fue mi primera toma de contacto con el aula. Me explicaron cómo funcionaba la clase, me dieron el horario y me enseñaron en qué consistían la asamblea, los mini retos diarios y, en general, toda la dinámica del grupo. También conocí a los alumnos de quinto, ya que en su clase dábamos la asignatura de Valores.
Esta primera semana estuvo centrada sobre todo en observar: cómo impartían las clases, cómo organizaban las actividades y cómo se desenvolvía el alumnado. Aun así, en alguna hora suelta pude explicar parte del temario. Recuerdo que la primera clase que impartí fue de Matemáticas, sobre los números ordinales, e hicimos varias actividades relacionadas con este contenido.
Además, durante estos días también me dedicaba a corregir tareas y fichas, lo que me ayudó a conocer mejor el nivel del grupo y su forma de trabajar.
Durante esta semana, los niños han estado entregando su proyecto de Naturales, que consistía en hacer una maqueta, una cartulina o cualquier formato libre sobre el tema que estamos trabajando: los animales vertebrados e invertebrados. Tenían de plazo hasta el 17 de noviembre para presentarlo.
En quinto, también tenían que entregar esta semana un trabajo de periódico, en el que debía aparecer una noticia donativa.
El día 12 hicieron el examen de Lengua y, al terminar, realizamos un juego para repasar. La profe había impreso y plastificado fotos de animales, y un alumno daba pistas sobre el animal que le había tocado: decía el tipo de hábitat, si era vivíparo u ovíparo, y otras características. El resto de la clase tenía que adivinarlo.
El día 13 tuvieron el examen de Matemáticas. Después del examen, según iban acabando (cada uno lleva su propio ritmo) se les entregaban mandalas para colorear. Cuando todos terminaron, copiaron en el cuaderno la teoría de Cono acompañada de un pictograma, para que fuese más visual y fácil de entender. Tenían el examen de esta asignatura justo después del puente.
El día 17 hicimos un juego de Cono para repasar, ya que al día siguiente tenían el examen. El examen salió bastante bien; gracias a todos los juegos, proyectos y actividades previas, los alumnos tenían el tema muy claro. El juego consistía en dividir la clase en dos grupos. Cada grupo se colocaba en fila y el primero sostenía un cojín, que simbolizaba el turno de palabra. Íbamos haciendo preguntas relacionadas con el tema y, si el alumno sabía la respuesta, pasaba el cojín al siguiente. Si no la sabía, tenía que irse al final de la fila. Ganaba la fila que terminaba antes y respondía correctamente a todas las preguntas.
Esa misma semana fuimos de excursión al vivero Taxus, una salida que vino genial porque el siguiente tema que íbamos a trabajar era el de las plantas. La visita les ayudó a conectar mejor con los contenidos y a verlos de forma más práctica.
En quinto, esa semana me quedé dando la asignatura. Estuvimos corrigiendo la tarea, comentando dudas y dialogando sobre el contenido. Para terminar, dedicamos los últimos cinco minutos a jugar al “juego de la silla”, que consiste en que un alumno se sienta y sus compañeros le van diciendo al oído una cualidad positiva. Es una dinámica muy bonita que ayuda a reforzar la autoestima y el clima del grupo, especialmente en estas edades.
Esta semana me preparé una clase para darla yo entera. Aunque ya había participado en varias sesiones sueltas, esta vez la planifiqué de forma más premeditada: preparé fichas de actividades, plantillas gráficas y organicé la explicación del tema de las restas con llevadas. Fue una experiencia muy completa y me permitió poner en práctica todo lo que había observado en semanas anteriores.
También me tocó sustituir en una clase de primero, algo que me gustó mucho porque pude ver de cerca la diferencia de dinámica entre cursos. Ya había notado el gran salto entre segundo y quinto, pero ver primero me ayudó a entender aún mejor cómo evoluciona el alumnado a lo largo de la etapa.
En las horas de alternativa (la hora complementaria en la que nos quedamos con los alumnos sin impartir una materia concreta) aprovechamos para corregir tareas, organizar la clase o dejarles usar las pizarras individuales de rotulador que tienen. Estas pizarras las usamos bastante, y yo misma las utilicé en mi explicación de las restas con llevadas, porque permiten trabajar de forma rápida, visual y muy participativa.
El día 1 empezamos con el proyecto del calendario de Adviento de Navidad. Cada día, el duende Tildín nos dejaba pistas y nos mandaba notas con instrucciones para descubrir la actividad del calendario. Para organizar los turnos, cada alumno decoró un palito de madera con su nombre. Cada mañana sacábamos un palito al azar y el alumno elegido era quien abría el día del calendario.
Dentro del calendario siempre aparecía una actividad diferente: medir con palmos o pasos la televisión y la cocina de su casa, resolver una adivinanza, traer un chiste escrito en el cuaderno… Al finalizar, el alumno que había abierto el día correspondiente recibía una chocolatina como recompensa.
Esta semana, como habíamos empezado el tema de las plantas, plantamos la nuestra propia. Bajamos al patio para evitar manchar la clase con tierra y cada alumno cultivó su semilla. Usamos lentejas y las colocamos en bolsas de plástico transparentes, lo que nos permitió ir observando cómo crecían las hojas y aparecían las raíces. Fue una actividad muy visual y motivadora para ellos.
En Lengua estamos trabajando los sustantivos propios y comunes. Muchas veces me pongo con dos alumnos que tienen NEE para ayudarles con su cuadernillo de apoyo o les dicto palabras con las letras que ya conocen. En lectura todavía no van muy avanzados, así que también les acompaño en ese proceso. En los exámenes, para facilitarles la tarea, se los hago de forma oral o se los leo yo misma.
Casi todas las semanas hacemos un dictado para toda la clase (aprovechando que los ACNEE están fuera del aula con PT o AL). Después, corrijo los dictados y las palabras mal escritas deben repetirlas cinco veces para reforzar la ortografía.
Esta semana me preparé una sesión completa para los alumnos de quinto sobre el nuevo tema: las injusticias. Empezamos hablando sobre qué es una injusticia y les pedí que pusieran ejemplos. Después, les proyecté un cortometraje basado en la película Brave, donde se muestra una injusticia social: que los padres decidan con quién te tienes que casar. Tras verlo, comentamos la situación, debatimos si estaban de acuerdo con la postura de la madre de Mérida y respondieron a varias preguntas relacionadas. Para terminar, les fui diciendo distintas situaciones injustas y tenían que posicionarse en de acuerdo o en desacuerdo. Como siempre, acabamos con el juego de la silla, que les encanta y ayuda a reforzar la autoestima.
También aprovechamos la semana para corregir, ordenar y colocar todas las fichas del trimestre, ya que la semana siguiente se las llevarían a casa como cierre del trimestre. Las grapamos y cada alumno preparó una portada personalizada. Hicimos esto con las asignaturas de Matemáticas, Lengua y Conocimiento del Medio.
En Matemáticas, esta semana me tocó explicar el tema de las capacidades (litros, mililitros, etc.). Trabajamos algunas páginas del libro, las corregimos juntos y utilizamos las pizarras de rotulador, que siempre funcionan muy bien para practicar. La explicación la hice apoyándome en la PDI, lo que ayudó a que fuese más visual.
Como ya habíamos terminado toda la parte teórica del tema, dedicamos el resto de sesiones a hacer actividades más prácticas y lúdicas, reforzando los contenidos a través de juegos.
A lo largo de las prácticas he ido rotando por los tres grupos de segundo, y esta semana estuve un día completo con los alumnos de 2.º A, donde impartí yo sola toda la sesión.
Todos los viernes a ultima hora teníamos lectura grupal , en la que la tutora leía un libro , y después sacaban entre todos el valor que quería transmitir y la enseñanza que nos ofrecía la lectura leída .
Esta última semana la directora nos enseñó a usar Scratch Junior para crear christmas navideños con las tablets. Fue una actividad muy chula y diferente, aunque solo pudimos practicar un poco porque ya era el final del trimestre.
Como era la última semana, hicimos bastantes manualidades de Navidad y estuvimos escuchando y cantando villancicos en clase. Yo también preparé varias actividades para que las sesiones fueran más dinámicas: un bingo matemático de sumas y restas con llevadas, el juego del Stop con sustantivos propios y comunes, dos sesiones para enseñarles el robot m-Tiny (les encantó, estaban alucinados) y otras propuestas más.
Dedicamos dos sesiones completas a trabajar en estaciones de aprendizaje. Organizamos cuatro estaciones: artística, tecnológica, matemática y lingüística (aunque la tecnológica tuvimos que cambiarla por otra lingüística por falta de medios). Cada estación tenía dos actividades. Los grupos eran de cinco alumnos y cada uno tenía una tarjeta con ocho casillas. Disponían de 15 minutos por estación. Cada estación completada valía 2 puntos; si no terminaban a tiempo, obtenían solo 1 punto.
Detrás de la tarjeta, escrito con tinta invisible, estaba la pista del lugar donde se escondía el código del cofre de madera que tenía cada grupo en su mesa. Cuando lo abrían, encontraban cinco monedas de chocolate, una para cada niño. Fue una actividad súper motivadora y lo vivieron como una auténtica aventura.
Además, esta última semana fue muy especial porque hicimos un montón de actividades del colegio: fuimos a la iglesia a cantar villancicos, corrimos la San Silvestre del cole, celebramos las 12 campanadas, merendamos churros con chocolate, y participamos en la marcha activa, caminando desde una zona del pueblo hasta el colegio acompañados por la banda musical. Fue una semana muy intensa, pero también muy bonita y llena de momentos especiales.