En la Loma de Odón, en Canteras, se encontraba uno de los tres molinos harineros que existieron en la zona. Se sabe que en 1930, en el área conocida como los Blases, un hombre llamado Juan Rizo poseía un molino, hoy desaparecido, que incluía un horno y una tienda de pan. En el centro de Canteras, en la calle Antón Martín, se encuentra integrado en una vivienda de dos pisos la torre de otro molino, que dio nombre a las Casas del Molino en la zona.
En cuanto al molino de Odón o de Salomé, se encuentra registrado en el catálogo de edificios y elementos protegidos del plan general de ordenación de Cartagena con el número de inventario 126 y el número de catálogo 160791. Se trata de un molino harinero de una sola cámara, lo que indica que fue construido en la segunda mitad del siglo XIX. Dado que el depósito cercano fue construido a finales de ese mismo siglo, podemos inferir que este molino estuvo en funcionamiento por solo unas pocas décadas.
La planta baja del molino está completamente bajo tierra y las puertas de levante y poniente están tapiadas con muros de mampostería. En esta planta, se puede observar un hueco-canal en la pared sur donde se caía la harina. También se pueden ver dos grandes vigas y el tablaillo del suelo de la cámara superior, que está bastante bien conservado. Sin embargo, la escalera adosada al muro tiene los peldaños completamente destruidos. Se conserva una argolla asida a una de las voluminosas vigas, que probablemente se utilizaba para el pesaje de los sacos con una romana.
La primera y única cámara del molino es donde se encontraban los mecanismos que hacían funcionar el molino. Debido a que las puertas originales están bajo tierra, se amplió la ventana de levante y se utilizó como entrada a la edificación. Por lo tanto, al entrar en el molino, se accede directamente a la cámara y no a la planta baja. No hay rastro de la maquinaria, solo se puede apreciar un pequeño hueco en el espesor del muro sur, que se utilizaba para colocar el candil. Donde se encontraba la rueda terrera, se construyó una segunda planta con ladrillos después de su desmantelamiento. Esta planta se accedía mediante una escalera de obra, hoy en día inexistente, y tenía una cubierta plana. Es interesante destacar las baldosas de barro cocido que se colocaron sobre el tabladillo de la primera cámara y la decoración con almagre de las paredes, que son resultado de la reconversión del molino en una construcción auxiliar o anexa al depósito mencionado anteriormente.