La Partida de Camuñas organiza una recreación histórica dedicada a la figura de Francisco Sánchez Fernández, un personaje clave de nuestra historia local. Este evento tiene como objetivo rescatar y poner en valor el legado de uno de los protagonistas más representativos de la resistencia popular en nuestra región.
A través de una cuidada puesta en escena, se recrearán momentos significativos de su vida y de la época que le tocó vivir, contextualizados dentro del marco social y político de principios del siglo XIX. La representación ofrecerá al público una experiencia inmersiva, combinando rigor histórico con dramatización, para acercar la historia de forma didáctica y emocionante.
Durante la Guerra de la Independencia Española, el pueblo de Camuñas vivió una etapa de gran dureza marcada por la ocupación del ejército francés.
Desde 1809, la presencia de las tropas napoleónicas en la localidad supuso un clima constante de miedo, violencia y represión. Los franceses controlaban el pueblo y actuaban con extrema dureza contra cualquier sospecha de resistencia. Se produjeron ejecuciones de vecinos como castigo o advertencia, llegando incluso a colgar a algunos en lugares públicos, como la Casa Consistorial, para infundir terror entre la población.
Entre los hechos más destacados, se encuentran varios asesinatos en 1809, que reflejan la brutalidad de la ocupación. Los habitantes de Camuñas vivían sin seguridad, sometidos a abusos y con la amenaza constante de represalias por parte de las tropas francesas.
En este contexto, cobra gran importancia la figura de Francisco Sánchez Fernández, conocido como Francisquete. Su paso a la lucha armada no fue casual, sino consecuencia directa de los acontecimientos vividos en el pueblo.
Uno de los episodios más determinantes fue la persecución de su familia. Su hermano, implicado en conflictos locales y en enfrentamientos con partidarios de los franceses, fue capturado tras un ataque a su casa. Posteriormente, fue ejecutado de forma cruel por las tropas francesas, siendo colgado en un molino del pueblo. Este hecho, junto con la muerte de uno de los hijos de Francisquete en ese mismo año, marcó profundamente su vida.
Estos acontecimientos, unidos a la situación general de opresión en Camuñas, impulsaron a Francisquete a organizar la resistencia. Reunió a un grupo de hombres de la zona, muchos de ellos jinetes y buenos tiradores, y comenzó a actuar como guerrillero.
Desde ese momento, Camuñas y sus alrededores se convirtieron en un foco activo de guerrilla. Las acciones de Francisquete se basaban en ataques rápidos y por sorpresa contra destacamentos franceses, así como en la captura de convoyes de suministros. Este tipo de guerra dificultaba el control del territorio por parte del ejército napoleónico.
La actividad guerrillera provocó que los franceses intensificaran aún más la represión en la zona, lo que aumentó el sufrimiento de la población civil, atrapada entre la ocupación y la resistencia.
A pesar de la dureza de la situación, la resistencia en Camuñas representa un claro ejemplo de cómo muchos pueblos españoles se enfrentaron a la invasión francesa mediante la guerrilla, una forma de lucha clave en el desarrollo de la guerra.