Durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), la localidad de Arroyomolinos fue escenario de uno de los enfrentamientos más importantes del conflicto en Extremadura: la llamada “Sorpresa de Arroyomolinos”, ocurrida el 28 de octubre de 1811.
En ese momento, el ejército aliado —formado por tropas españolas, británicas y portuguesas—, bajo el mando del general británico Rowland Hill, perseguía a una división francesa dirigida por el general Jean-Baptiste Girard. Las tropas francesas se encontraban en Arroyomolinos sin saber que estaban siendo seguidas, lo que permitió a los aliados preparar un ataque sorpresa.
El plan aliado consistió en rodear la zona y lanzar un ataque inesperado al amanecer. Gracias a esta estrategia, lograron sorprender completamente al ejército francés, provocando su derrota. La batalla terminó con una victoria decisiva de los aliados, que destruyeron gran parte de las fuerzas francesas y obligaron a retirarse a los supervivientes.
La población local también jugó un papel importante en este episodio. Los habitantes de Arroyomolinos ayudaron a las tropas aliadas proporcionando alimentos, información y guía por el terreno, lo que facilitó el éxito de la operación.
Esta victoria tuvo una gran importancia dentro de la guerra, ya que debilitó la presencia francesa en la zona y reforzó el avance de los aliados en la Península. Además, demostró la eficacia de las estrategias de sorpresa y la colaboración entre ejércitos internacionales.
Hoy en día, este acontecimiento se recuerda como el hecho histórico más importante de la localidad. Cada año se realiza una recreación histórica de la batalla, que mantiene viva la memoria de lo ocurrido y resalta el papel de Arroyomolinos en la lucha contra el dominio napoleónico.