La fotografía permite enseñar el mundo tal como el fotógrafo lo ve. Para mostrarlo se tiene múltiples herramientas del lenguaje fotográfico. Desde los objetivos hasta los programas de edición. Pero una de las más poderosas para influir al espectador son los tipos de ángulos, colocar la cámara para plasmar la realidad. Si se conoce y utilizan bien, el trabajo fotográfico mejorará.
Desde de el principio de la historia, el espectador solo había visto los cuadros de frente, como si fuera una obra de teatro, donde todo pasa frente a sus ojos.
Por regla general, se tiende a ser muy cómodos y fotografiar los objetos sin variar la altura y, por tanto, la posición de la cámara. Eso impide explorar nuevos puntos de vista que sin duda ayudarán a lograr un resultado diferente en las tomas, y puede que en muchos casos sea más atractivo y sobre todo rompedor.
Experimentar con los diferentes ángulos, los diferentes puntos de vista, para ver las cosas de otra manera. Todos los fotógrafos empezaron a darse cuenta de que podían mover la cámara para conseguir diferentes efectos.
Hay veces que mirar al cielo, o asómanos al abismo en un mirador colgado. Estas experiencias se llevan a las fotografías sin ningún problema. Con los móviles y las pantallas articuladas cada vez es más sencillo.
La clave está bien experimentar y cambiar de ángulo a la hora de realizar las tomas. No siempre hay que disparar todas las fotografías a niños desde un ángulo picado, ni tampoco son ellos los únicos que pueden ser protagonistas de este tipo de tomas.
La fotografía es arte y en el arte, aunque hay ciertas reglas que son garantía de éxito, es igualmente importante saber transgredir estas reglas para obtener resultados rompedores, innovadores y atractivos. Con una misma foto puede expresar cosas distintas.