La ley de la mirada se basa en dejar espacio suficiente en la que nuestro modelo esté mirando, no importa si este espacio no significa nada en la fotografía o incluso es un fondo desenfocado. Al hacer esto logramos que el espectador se intrigue por saber qué está mirando el modelo.
Si queremos respetar la regla de la mirada, deberemos dejar espacio para que el sujeto "mire". Aunque este espacio, aparentemente, esté vacío de significado (sea porque no hay ningún elemento en él o porque los elementos de aquella zona de la imagen se encuentran desenfocados).
¿Qué se consigue haciendo esto?
Se consigue darle fuerza expresiva al personaje que aparece en nuestra imagen. Respetando su mirada conseguiremos dotar de interés la acción que hace el protagonista, la acción de mirar. Si respetamos esta básica regla de composición, llamaremos la atención de todo aquel que vea la imagen sobre qué es lo que el sujeto está mirando y, si la composición de nuestra fotografía está bien realizada, conseguiremos que el espectador de la imagen siga ese espacio, en busca de lo que está mirando el personaje de la imagen, aunque esto no aparezca en la fotografía.
Es probable que en la gran mayoría de las imágenes que realicemos siguiendo estas normas el resultado sea una fotografía con una composición correcta, puede darse el caso de que el hecho de seguir ciegamente una regla de composición nos dé como resultado una imagen poco expresiva. Por esta razón, es importante tener el criterio propio lo suficientemente desarrollado como para saber cuándo es mejor romper una regla de composición para conseguir una imagen mejor. Como estamos hablando de la mirada en los retratos, estos son dos ejemplos de situaciones en los que podría interesarte romper con la regla de la mirada:
-Cuando no quieras que el sujeto mire algo. Si dejas más espacio por la zona trasera de tu sujeto, dará la sensación de que éste está dándole la espalda a algo, de que está rechazando algo, de que se está alejando o huyendo. Si necesitas transmitir estos sentimientos en una fotografía, el hecho de romper la regla de la mirada podría ayudarte.
-Cuando quieras que el espectador de la fotografía esté incómodo, sea por la razón que sea. El recorrido natural que seguirían los ojos de una persona que viera un retrato sería, como ya hemos visto, seguir la mirada del retratado. Si cortas este movimiento, puedes llegar a causar un desconcierto en el espectador. Así que si eso es lo que quieres conseguir con tus imágenes, de nuevo, romper con la regla de la mirada puede ayudarte.