ETIMOLOGÍAS Y DESCUBRIMIENTOS: el nihonio (113 Nh)
El nombre de este elemento se engloba en el grupo temático de los que llevan el nombre propio de la región donde tienen su sede las instalaciones de investigación y el equipo descubridor, como 108 hassio o 117 teneso.
Las tablas periódicas de las primeras épocas acababan en la casilla del uranio, el elemento 92. Tras descubrirse el último de los componentes del núcleo atómico, el neutrón, en 1932, la mayoría de los científicos no consideraban seriamente la posibilidad de elementos más pesados que el uranio. Sin embargo, el descubrimiento primero de la radioactividad inducida en 1933, después la desintegración nuclear con ciclotrón en 1938 (más tarde, también aceleradores lineales), las primeras explosiones de artefactos nucleares, y nuevos métodos como la fusión fría y la fusión caliente, llevarían al hallazgo de elementos creados por el ser humano continuando el trabajo de la Naturaleza.
El descubrimiento del elemento 113 fue reclamando, entre 2003 y 2004, por tres equipos distintos: el estadounidense del laboratorio Livermore, el ruso de Dubna y los japoneses RIKEN; con ello el 113 se convirtió en el primer elemento sintético producido en Japón, puesto que la IUPAC le concedió la primacía en el descubrimiento, y, por tanto, el derecho a nombrarlo.
Provisionalmente se lo llamó ununtrium (Uut), la forma de latinizar con sufijo –ium un término inventado que combina los números 1-1-3, a partir de sus supuestos nombres en latín (un- tri-), según la denominación sistemática de elementos.
El término oficial en latín científico es nihonium desde 2016. Se basa en una de las transliteraciones al abecedario romano del nombre de Japón en japonés, Nihon (la otra forma, más conocida, es Nippon).