La energía hidráulica, también conocida como energía hidroeléctrica, es aquella energía alternativa que se obtiene del aprovechamiento de las energías cinéticas y potenciales de la corriente del agua, saltos de agua o mareas, ya sea mediante molinos o presas, por ejemplo.
En el proceso, la energía potencial, durante la caída del agua, se convierte en cinética y mueve una turbina para aprovechar esa energía.
Es una energía renovable, cuya fuente es prácticamente inagotable. Es segura, no genera residuos tóxicos, lo que la hace una energía limpia y respetuosa con el medio ambiente. Produce energía en función de las necesidades, es decir, su producción es flexible.
Este recurso puede obtenerse aprovechando los recursos tal y como surgen en la naturaleza, por ejemplo una garganta o catarata natural, o bien mediante la construcción de presas. Desde hace siglos existen pequeñas explotaciones en las que la corriente de un río mueve un rotor de palas y genera un movimiento aplicado, por ejemplo, en molinos rurales.
Sin embargo, la utilización más común hoy en día la constituyen las centrales hidroeléctricas de las presas. Con la Revolución Industrial, y especialmente a partir del siglo XIX, comenzó a cobrar importancia con la aparición de las ruedas hidráulicas para la producción de energía eléctrica. Poco a poco la demanda de electricidad fue en aumento. La primera central hidroeléctrica moderna se construyó en 1880 en Northumberland, Gran Bretaña. Sin embargo, el nuevo sistema resultaba caro y la central eléctrica acabó cerrándose después de sólo dos años y medio. El renacimiento de la energía hidráulica se produjo por el desarrollo del generador eléctrico, seguido del perfeccionamiento de la turbina hidráulica y debido al aumento de la demanda de electricidad a principios del siglo XX por el desarrollo industrial. Ya en 1920 las centrales hidroeléctricas generaban una parte importante de la producción total de electricidad. Descubre como las Centrales hidroeléctricas son una gran oportunidad para crear energía limpia.
Alrededor del mundo hay diversas de presas. Por ejemplo, la represa de Itaipú en Brasil, con una potencia de 14.000 MW, abastece 15% la energía de Brasil y 95% la de Paraguay. Otro ejemplo es el sistema de las Tres Gargantas en China, la cual produce 18.000 MW.En la actualidad tiene hasta 1.000 GW de potencia instalada. La producción alcanza 1.437 TWh, lo que representa el 14% de la producción en todo el mundo. De acuerdo a la Agencia Internacional de Energía, la energía hidráulica se mantendrá en crecimiento hasta que duplique la potencia que tiene hoy día y sobrepase los 2.000 GW en potencia instalada.
Una central hidroeléctrica posee un sistema de bombeo para que el agua ascienda desde un depósito inferior, luego de pasar por las turbinas, a un depósito superior. Esto es útil en los momentos no pico.
El bombeo del agua crea potencial para la generación de energía eléctrica después. Pueden considerarse estos sistemas de bombeo como tecnología de almacenamiento de energía.
El rendimiento que se obtiene al transformar la energía contenida en los cauces de agua y los ríos en electricidad es muy alto. Es por ello que la energía hidráulica se usa casi exclusivamente como materia prima en la generación de energía eléctrica.
Es una fuente inagotable de energía. Mientras se mantenga el ciclo del agua, la disponibilidad se asegura.
Se considera autóctona porque se ubica en el área local. No se requiere importar la energía desde otros países.
No se emplean calderas o sistema de refrigeración, disminuyendo costos.
Respeta el medio ambiente, no emite gases tóxicos ni produce calor.
El agua almacenada puede utilizarse para casos de emergencia o en situaciones de riesgo.
En caso de que la central tenga una presa, se podrá regular el caudal del río y realizar actividades como baño, remo, pesca, etc.
El rendimiento depende del estado del clima. Si hay sequía severa, el ritmo de producción disminuye.
Exigen escenarios medioambientales específicos en los que haya corrientes hídricas grandes y relieve accidentado.
Las centrales suelen estar ubicadas lejos del lugar donde la energía se consume.
Puede modificar ecosistemas. Interrumpe el ciclo de los peces que deben desovar y remontar. Además el agua que está estancada hace que se depositen sedimentos hacia el fondo y los nutrientes no alcanzan la parte baja del río.
El agua contenida en embalses es menos salubre que el agua que está constantemente fluyendo.
Integrantes: Eliana Beninato, Charif Ale, Matias Velazquez.