Es la energía que se obtiene a partir del viento, es decir, es el aprovechamiento de la energía cinética de las masas de aire. El término «eólico» proviene del latín aeolicus, o ‘perteneciente o relativo a Eolo’, dios de los vientos en la mitología griega.
Esta energía la podemos convertir en electricidad a través de un generador eléctrico. Es una energía renovable, limpia, que no contamina y que ayuda a reemplazar la energía producida a través de los combustibles fósiles.
El mayor productor de energía eólica del mundo es Estados Unidos, seguido de Alemania, China, India y España. En América Latina el mayor productor es Brasil. En España, la energía eólica abasteció de electricidad al equivalente a 12 millones de hogares, esto es un 18% de las necesidades del país (Fuente AEE). Esto significa que gran parte de la energía verde que ofrecen las compañías eléctricas del país, incluyendo la que lleva a tu hogar factorenergia, proviene de los parques eólicos y tiene este origen renovable.
La energía eólica se obtiene al convertir el movimiento de las palas de un aerogenerador en energía eléctrica. Un aerogenerador es un generador eléctrico movido por una turbina accionada por el viento, sus predecesores son los molinos de viento.
Un aerogenerador lo conforman la torre; un sistema de orientación ubicado al final de la torre, en su extremo superior; un armario de acoplamiento a la red eléctrica pegado a la base de la torre; una góndola que es el armazón que cobija los componentes mecánicos del molino y que sirve de base a las palas; un eje y mando del rotor por delante de las palas; y dentro de la góndola, un freno, un multiplicador, el generador y el sistema de regulación eléctrica.
Cuando viajamos por carretera es habitual ver estructuras similares a los molinos de viento, son los llamados aerogeneradores y, como veíamos antes, son los responsables de generar energía eléctrica a partir de la fuerza del viento. A su vez, los parques eólicos son instalaciones formadas por un conjunto de aerogeneradores de gran potencia conectados a la red de distribución eléctrica. Deben colocarse en lugares que suelen tener una cantidad suficiente de influencia eólica, como grandes estepas o regiones costeras.
Dentro de la energía eólica terrestre cabe destacar también la energía minieólica, que, por lo general, se destina al uso doméstico. La energía minieólica es la que se obtiene a través de aerogeneradores de potencia inferior a los 100 KW. Así pues, son construcciones a pequeña escala que suelen colocarse en zonas aisladas y alejadas de la red eléctrica como las casas de campo, las reservas naturales o los refugios alpinos. Estas instalaciones se complementan con energía solar fotovoltaica dando lugar a los sistemas híbridos eólico-fotovoltaicos.
La energía eólica marina u offshore se produce de manera muy similar a la terrestre: mediante el empleo de aerogeneradores que permiten aprovechar la fuerza del viento para producir electricidad. La única diferencia es que en el caso de la energía offshore los aerogeneradores se colocan en medio del océano para aprovechar los potentes vientos que se producen en alta mar.
En medio de las aguas, el viento no encuentra obstáculos a su paso y es más regular. Esto hace que la energía eólica marina sea más productiva que la terrestre, ya que el viento es más fuerte y ejerce más presión al golpear las aspas de los molinos.
Producción de energía eléctrica. Mediante el uso de aerogeneradores, la energía cinética del viento se puede transformar en energía mecánica y esta, a su vez, en energía eléctrica.
Bombeo de agua. La energía eólica se puede utilizar para la extracción de agua del subsuelo utilizando aerobombas, que son unos molinos capaces de bombear hasta seiscientos litros por hora, lo que equivale a cubrir las necesidades de una pequeña explotación agrícola.
Hidrógeno renovable. La energía eólica se utiliza para producir la corriente eléctrica continua que se necesita para producir el hidrógeno renovable. Este tipo de hidrógeno se utiliza, por ejemplo, para producir los combustibles sintéticos o ecocombustibles.
Es una fuente de energía inagotable: Es una fuente de energía renovable. El viento es una fuente abundante e inagotable, lo que significa que siempre se puede contar con la fuente original que produce la energía, lo que hace que no tenga fecha de caducidad. Además, está disponible en muchos lugares del mundo.
Ocupa poco espacio: Para producir y acumular la misma cantidad de energía eléctrica, un campo eólico necesita menos terreno que un campo de energía fotovoltaica. Además es reversible, lo que significa que el área ocupada por el parque puede restaurarse fácilmente para renovar el territorio preexistente.
No contamina: La energía eólica es una de las fuentes de energía más limpia tras la energía solar. Esto es así porque durante su proceso de generación no lleva implícito un proceso de combustión. Así, no produce gases tóxicos, ni residuos sólidos alguno. Para hacernos una idea: un aerogenerador alcanza una capacidad de energía similar a la de 1.000 Kg de petróleo. Además, las propias turbinas tienen un ciclo de vida muy largo antes de ser retiradas para su eliminación.
Bajo coste: Los costes de las turbinas eléctricas eólicas y el mantenimiento de la turbina son relativamente bajos. El coste por kW producido es bastante bajo en las áreas muy ventosas. En algunos casos, el coste de producción es el mismo que el del carbón, e incluso la energía nuclear.
Es compatible con otras actividades: La actividad agrícola y ganadera convive armoniosamente con la actividad de un parque eólico. Esto hace que no tenga un impacto negativo en la economía local, permite que las instalaciones no interrumpan el desarrollo de su actividad tradicional al mismo tiempo que genera una nueva fuente de riqueza.
El viento no está garantizado: El viento es relativamente impredecible por lo que no siempre se cumplen las previsiones de producción, especialmente en unidades temporales pequeñas. Para minimizar los riesgos las inversiones en este tipo de instalaciones son siempre a largo plazo, con lo que el cálculo del retorno de éstas es más seguro. Se entiende mejor este inconveniente con un dato: los aerogeneradores sólo funcionan correctamente con ráfagas de viento entre los 10 y los 40 Km/h. A velocidades menores la energía no resulta rentable y a mayores supone un riesgo físico para la estructura.
Energía no almacenable: Se trata de energía que no se puede almacenar, sino que debe ser consumida de manera inmediata cuando se produce. Eso hace que no pueda ofrecer una alternativa completa al uso de otros tipos de energía.
Impacto en el paisaje: Los grandes parques eólicos tienen un fuerte impacto paisajístico y son visibles desde largas distancias. La altura promedio de las torres/turbinas oscila entre os 50 y los 80 metros, con palas giratorias que se elevan otros 40 metros. El impacto estético en el paisaje a veces genera malestar en la población local.
Afectan a las aves: Los parques eólicos pueden tener un impacto negativo a la avifauna, especialmente entre las aves rapaces nocturnas. El impacto en la avifauna se debe a que las palas giratorias pueden moverse a una velocidad de hasta 70 Km/h. Las aves no son capaces de reconocer visualmente las cuchillas a esta velocidad, chocando con ellas fatalmente.
Integrantes: Eliana Beninato, Charif Ale, Matias Velazquez.