Tengo 29 años, nací en Baradero, provincia de Buenos Aires un 17 de enero de 1993. Con sol en Capricornio, luna en sagitario y ascendente en Tauro. Soy mamá de dos niños, Fermín y Río.
Llegué a la educación viva por pura intuición, se podría decir. Cuando mi hijo Fermín tenía cerca de 3 años yo comencé a sentir que él necesitaba un espacio donde encontrarse con pares, y en Lago Puelo las propuestas eran muy pocas. En ese contexto empecé a indagar en diferentes pedagogías de forma autodidacta, realicé un año de la formación en pedagogía Waldorf. Más fue entonces cuando viajé a Buenos Aires al encuentro Aprendizar donde conocí proyectos de educación viva y supe que por ahí estaba lo que yo venía buscando para Fermín.
Comencé entonces, en 2019, la formación de educación viva con Luz Divina Mar en su escuela Semillas del Sol, junto con mis compañerxs de proyecto. En ese contexto empezamos a gestar el Salto, aprendiendo y creciendo en la práctica, a pura escuela viva.
Entendiendo que lo más importante para cuidar de otrxs es cuidarnos a nosotrxs mismxs, lo cual nos llevó poco a poco a hacer del Salto, un espacio de autoconocimiento y crecimiento personal muy hermoso.
Soy una de lxs 4 fundadores del Salto, el cuál nació entre junio y julio del 2019. Mis roles dentro del proyecto son el acompañamiento en el grupo Salto, la vinculación con las familias y el rol pedagógico.
El Salto para mí es una escuela, donde aprendí y aprendo sobre mi misma. Donde me conozco día a día un poco más y desde donde puedo entregarme hacia les niñes cada día un poco más verdadera. Donde disfruto y elijo estar, donde puedo brindar mis dones y abrazar mi sombra. Ese lugar que geste, junto a mis compañerxs, para mi niño hace ya unos 3 años sin saber que iba a ser un lugar de sanación para mí.