Desde hace años, los rincones son una parte fundamental de mi forma de trabajar en el aula. Pero cuando hablo de trabajar por rincones no me refiero únicamente a dividir la clase en diferentes espacios o a preparar varias actividades para que todo el alumnado pase por ellas.
En mi aula, los rincones funcionan con libre circulación y libre elección.
Después de la asamblea comienza nuestro tiempo de rincones. Cada peque decide dónde quiere ir, con quién quiere jugar y cuánto tiempo quiere permanecer en ese espacio. No hay grupos establecidos ni una rotación marcada por la persona adulta.
Y precisamente ahí está gran parte del aprendizaje.
Cada rincón tiene un aforo determinado según el espacio y el tipo de propuesta que contiene.
Para gestionarlo utilizamos un sistema muy visual: cada peque tiene su fotografía y, cuando elige un rincón, la coloca en el cartel correspondiente. De esta manera puede comprobar de forma autónoma si todavía quedan plazas disponibles.
Si un rincón está completo, tendrá que tomar una decisión: esperar a que quede una plaza libre o elegir otro lugar.
Algo aparentemente tan sencillo nos permite trabajar autonomía, toma de decisiones, espera, convivencia, resolución de conflictos y respeto por los demás.
No necesitan preguntarme continuamente dónde pueden ir. Poco a poco aprenden a gestionar el aula por sí mismos.
Sí.
No tienen que permanecer un tiempo determinado en cada rincón ni completar una propuesta para poder cambiar.
Pueden probar, repetir, volver a un espacio que les interesa especialmente o decidir que aquello que habían elegido ya no les apetece.
Esto hace que en el aula estén sucediendo muchas cosas al mismo tiempo. Mientras alguien construye, otra persona pinta, alguien juega a comprar y vender, otros cuentan, escriben, hacen trasvases o inventan una historia.
Puede parecer un pequeño caos desde fuera, pero es un caos organizado en el que cada espacio tiene una intención educativa.
Esta suele ser una de las grandes preguntas.
No obligo a pasar por todos los rincones ni establezco una rotación para asegurar que todo el alumnado haga exactamente lo mismo.
Observo.
Si alguien muestra especial interés por un rincón, probablemente haya una razón. Quizá necesita repetir una acción, está inmerso en un determinado tipo de juego o simplemente se siente seguro allí.
Pero también puedo provocar nuevas curiosidades.
Cambiar un material, introducir una propuesta diferente o sentarme yo misma a jugar en un rincón suele ser suficiente para que, poco a poco, comiencen a aparecer nuevas visitas.
Porque los rincones no son espacios cerrados ni permanentes. Evolucionan con el grupo, con nuestros proyectos y con aquello que necesito trabajar en cada momento.
Mi papel durante este tiempo no es dirigir continuamente lo que sucede.
Principalmente observo, acompaño, hago preguntas y ayudo cuando es necesario.
También tenemos una zona de trabajo en la que realizo propuestas individuales o en pequeño grupo relacionadas con nuestros proyectos, determinados aprendizajes o actividades que requieren un acompañamiento más cercano.
Mientras trabajo con ese pequeño grupo, el resto de la clase continúa funcionando de manera autónoma en los rincones.
Y esa autonomía no aparece de un día para otro.
Especialmente al principio de curso dedicamos mucho tiempo a conocer los espacios, descubrir los materiales, aprender cómo utilizarlos, recogerlos y entender las pequeñas normas que hacen posible que todo funcione.
Una de las cosas que más me gusta de esta forma de trabajar es que los aprendizajes aparecen constantemente y muchas veces de manera espontánea.
Una casita puede transformarse en una heladería y, de repente, necesitamos contar bolas de helado, repartirlas, reconocer números o cobrar a nuestros clientes.
Unas pinzas pueden convertirse en una propuesta de conteo y, al mismo tiempo, estar trabajando la motricidad fina.
La lectoescritura, las matemáticas, el lenguaje, el juego simbólico, la creatividad o la autonomía no viven separados en pequeñas parcelas. Se mezclan constantemente porque así sucede también fuera del aula.
El tiempo de rincones es también uno de los momentos que más información me proporciona sobre mi alumnado.
Me permite observar cómo se relacionan, qué estrategias utilizan, qué intereses tienen, cómo resuelven un problema, qué aprendizajes comienzan a aparecer o en cuáles necesitan todavía acompañamiento.
Muchas veces, mientras juegan, aparecen evidencias de aprendizaje mucho más interesantes que las que podría obtener en una actividad dirigida.
Por eso, para mí, observar también es evaluar.
Los espacios han ido evolucionando con los años y pueden cambiar según las necesidades del grupo, pero actualmente estos son algunos de los rincones que podemos encontrar en mi aula.
Nuestro espacio de vida práctica.
Aquí encontramos propuestas de trasvases, pinzas, pipetas, ensartados y pequeñas tareas que ayudan a desarrollar la autonomía, la coordinación óculo-manual y la motricidad fina.
El rincón de juego simbólico.
Es uno de los espacios que más se transforma. Puede ser una casita, una tienda, una heladería o convertirse en un escenario relacionado con el proyecto que estemos trabajando.
Aquí imaginamos, asumimos roles, conversamos, negociamos y recreamos situaciones de la vida cotidiana.
Nuestro espacio de lectoescritura.
Encontramos letras, trazos, nombres, palabras y diferentes materiales manipulativos que nos permiten acercarnos al lenguaje escrito de una forma lúdica y respetando el momento en el que se encuentra cada peque.
El rincón lógico-matemático.
Conteo, clasificación, seriaciones, números, formas geométricas, construcciones y pequeños retos manipulativos forman parte de este espacio.
Nuestro espacio para crear y experimentar con el arte.
Pintura, acuarelas, ceras, plastilina y diferentes técnicas y materiales que van cambiando para permitirles explorar y crear con libertad.
El rincón sensorial.
Bandejas sensoriales, minimundos, mesa de luz y materiales con diferentes colores, texturas y posibilidades de manipulación.
Un espacio pensado para tocar, experimentar, descubrir y, sobre todo, ensuciarse un poquito las manos.
Porque en el aula también necesitamos poder parar.
Es un espacio al que pueden acudir cuando necesitan tranquilidad, descansar, regularse o simplemente estar un ratito sin participar en propuestas más activas.
Los materiales y las propuestas de estos rincones van cambiando durante el curso. Algunos aparecen, otros se transforman y muchos se adaptan a los proyectos que estamos viviendo.
Porque trabajar por rincones, para mí, no significa tener una clase llena de espacios bonitos.
Significa crear un aula en la que puedan elegir, jugar, explorar, equivocarse, repetir, relacionarse y aprender cada vez con mayor autonomía.
Y mientras todo eso ocurre, mi papel es acompañarles y observar todo lo que son capaces de hacer cuando les damos espacio para hacerlo.
He escrito más sobre rincones en mi Instagram y en un artículo para el blog de Letcraft, además con fotos de mi clase y diferentes propuestas de actividades. ¿Quieres saber más? Te dejo todo en los siguiente botones:
Llevo mucho tiempo pensando en cómo organizar el trabajo por rincones para que haya grupos grandes y pequeños y puedan pasar todos los niños por todos los rincones sin repetir. No es lo mismo el rincón de la casita que es libre y puede haber más niños, que el rincón de la mesa de luz que es más dirigido y no podrían manipular todos a la vez. Además el grupo es muy numeroso y lo dificulta aún más.
Así que después de darle muchas vueltas he encontrado este sistema de rotación que durará 8 días, ya no lo haremos por semanas, como hacíamos hasta entonces.
Cada color está formado por 6 niños/as y algunos días ese grupo se dividirá en subgrupos de 3 niños/as para trabajar en rincones más pequeños (mesa de luz, tela mágica, insectos y puzles). Así el primer día serán los grupos rojo y amarillo los que se dividan, mientras verde y azul irán todos a la casita y las construcciones.
Los rincones pequeños durarán esos 8 días, pero los grandes cambiarán a los 4 días ya que al cuarto día habremos ya pasado por todos.
Es un poco lioso de explicar, pero con la tabla queda bastante clarito. Cualquier duda pueden preguntarme.