Para trabajar San Valentín desde una mirada de cuidado, convivencia y grupo, he creado una actividad cooperativa en la que la clase crea un puzle común. Recorta previamente las piezas de una misma imagen y reparte una a cada niño o niña. Cada alumno la colorea libremente y escribe su nombre por detrás.
Después, entre todos, se monta el puzle completo y se conversa sobre cómo cada pieza es importante para que el conjunto tenga sentido. Para finalizar, cada niño monta su sobre y guarda en él su pieza como recuerdo de una actividad que invita a celebrar San Valentín poniendo en valor el cariño, el respeto y lo que compartimos cada día en el aula.