Salí con los compañeros de colegio de excursión en bici. Tomé algo más de hidratos y algo menos de insulina para compensar.
Mis padres me hicieron un batido de fresas y nata sin azúcar, que es un postre que me encanta. Pesándolo todo y sin problema.
Sali a comer fuera por primera vez. Tuvimos que calcular a ojo las raciones, pero salió bien.
Jugué mi primer partido post pandemia. Desayuné más y puse menos insulina. Aún así, mis niveles bajaron mucho durante el partido, y para mantenerlos comí mandarinas durante el partido cuando estaba en el banquillo.