Aprendizaje cooperativo, aprendizaje colaborativo, flipped, gamificación, ABP... todas ellas son metodologías activas que ya conocía pero que pocas veces pongo en práctica en el aula por motivos diversos. La dificultad que me supone, por ejemplo en el caso de la gamificación, planificar un proyecto gamificado.
De vez en cuanto hago algo de flipped.
Procuro realizar varias veces a la semana actividades en cooperativo/colaborativo.
Sin embargo no logro el éxito que espero aunque sí he notado cierta evolución positiva.
El caso del ABP es diferente. He llevado a cabo algún proyecto en cursos anteriores y la experiencia ha sido más que satisfactoria tanto para mí como para el alumnado que lo protagonizó.
Sin embargo en mi centro impera el libro de texto. No tengo aliados. Mejor dicho, no tenía.
Este curso, este trimestre, he decidido lanzarme. Y como con la vergüenza no se come se lo ofrecí a una de mis paralelas (sabía que iba a interesarle porque en alguna ocasión habíamos comentado la necesidad de hacer algo con el alumnado de nuestro centro que no fuera clase magistral).
Y esto es lo que le he presentado. Esto es lo que estamos realizando en el aula. A contrarreloj porque aún quedan muchas cosas por materializar (sobre todo de cara a la evaluación).
El camino recorrido no ha sido fácil. Conocía los fundamentos del ABP, lo cual me ha facilitado la tarea, sin embargo me cuesta poner fin a las cosas por lo que "aterrizar" no es sencillo.
A esto hay que añadir que la idea inicial no era esta. Lo primero que me planteé fue realizar un proyecto en torno a la luna. Comencé a reunir información pero no me llevaba hacia donde yo quería así que lo descarté todo.
Sabía que tenía que centrarme en el espacio porque era el tema que el alumnado había elegido. Se habían hecho muchas preguntas que recogí en un documento en el panel interactivo (documento en PDF que comparto).
Pensaba y pensaba. Como es habitual en mí le di mil vueltas hasta que de pronto, preparando la actividad para la asignatura de Aprendizaje Personalizado todo empezó a tener sentido. Todo empezaba a cuadrar.
Buscando información para la tarea mencionada me topé con una actividad plástica sobre los satélites. Ese fue el germen de este proyecto.
A eso se añadió la posibilidad de contar con un agente externo de primera clase (tengo una vieja compañera de danzas que es astrónoma) ¿Podrá colaborar? ¿Le interesará?...
Y ahí estábamos las dos, vía whatsapp, a más de las 10 de la noche hora española (ella está en Chile) hablando acerca del proyecto y de la posibilidad de que, vía videoconferencia, Ana (@aessa89), que así se llama, respondiera algunas de las preguntas de mi alumnado (y digo algunas porque va a ser difícil que satisfagan toda su curiosidad en una hora, que es el tiempo que tenemos).
Me pasó un par de vídeos por si eran de mi interés (uno no lo puedo compartir, al otro podéis acceder desde aquí).
Con el primero de los citados vídeos, que ya hemos visto en el aula, estamos creando una batería de preguntas para nuestra colaboradora. Sí, ya he comenzado el proyecto en el aula y compartiré la experiencia con vosotros cuando lo finalice.
¿Quieres acompañarnos? ¿Quieres saber más?...
Fernando Trujillo (@ftsaez) - Juanjo Vergara (@juanjovergara)