La iglesia del Señor fue establecida en Jerusalén, hace casi 2,000 años, como vemos en Hechos 2. Mas, ¿será posible que la iglesia original de la Biblia exista aún, inalterada? Otra pregunta igual de importante: ¿será la iglesia bíblica esencial hoy día? Algunos dirán que aquella iglesia antigua no hace falta, como los tiempos han cambiado, ¿no?
¿Será una iglesia fuera de moda en términos sociales y culturales?
Dos cosas. Primero, según las expresiones del mismo Jesús, su iglesia gloriosa nunca sería destruida, sino que permanecería para siempre. Lea Daniel 2:44, Lucas 1:33, Mateo 16:18, y Hebreos 12:28 para su confirmación. Esto significa que su iglesia existió en algún lugar del mundo desde que comenzó hasta los días actuales y existirá hasta la eternidad. En sí, la cuestión de cultura y sociedad no afecta en nada el plan de Dios, porque su iglesia puede existir en cualquier cultura, raza o sistema político.
Todos las expresiones culturales del mundo antiguo - el ósculo santo, el lavamiento de los pies, el ungir con aceite, el velo, etc., pueden manifestarse en cualquier cultura, siendo reemplazados por expresiones modernas equivalentes. Los valores y principios que estas costumbres representan son adaptables a cualquier sociedad, no importa el año que sea.
El segundo fundamento acerca de la continuidad de la iglesia es que aún tenemos a nuestro alcance la semilla original de aquella iglesia, conservada en las palabras del Nuevo Testamento (Lucas 8:11). Si dicha semilla produjo solamente cristianos en los días de los apóstoles, producirá solamente cristianos hoy en día.
Por lo tanto existe en el Nuevo Testamento el patrón o diseño de lo que es la iglesia bíblica y el propósito de un patrón es permitir la reproducción exacta de algo original. Pablo dijo: "Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados" (Romanos 6:17). Al reproducir esta "forma de doctrina", habremos reproducido la iglesia bíblica. Así podremos contender "por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Judas 3). Aquella fe es un molde para nosotros. "Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias" (1 Cor. 4:17). Pablo quiere que recordemos su "forma" o "modelo" de enseñanza y que la reproduzcamos. Nuestra obligación es de no enseñar diferente doctrina (1 Timoteo 1:3). Los que no alteran la doctrina son simplemente cristianos, miembros de aquella misma iglesia. Por eso la iglesia del Señor existe dondequiera que se encuentre un ejemplar del Nuevo Testamento, siempre y cuando que se reconozca como la única autoridad y guía.
Dios nunca abandona a los hombres a inventar según su imaginación, sino que siempre se ha preocupado en proveerles un plan para su salvación. Por ejemplo, a Moisés le fue dado el proyecto de construir el tabernáculo para la adoración y sacrificio a Dios: "...los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte" (Hebreos 8:5). Aquel tabernáculo era figura de la iglesia y señala la necesidad de seguir las instrucciones al pie de la letra.
Por ejemplo, la fuente de bronce (Éxodo 30:17) donde los sacerdotes se lavaban antes de entrar prefiguraba el bautismo del Nuevo Testamento (1 Corintios 6:11, Hebreos 10:22). El altar representaba el sacrificio de Jesús, hecho una vez para siempre por nuestros pecados, y también el sacrificio de nuestras vidas a Jesús (Hebreos 9:28, Romanos 12:1). El lugar santo prefiguraba la iglesia, o la casa de Dios (1 Pedro 2:5). La mesa para los panes sin levadura (Hebreos 9:2) representaba la Cena del Señor y el altar del incienso simbolizaba las oraciones de los cristianos (Apocalipsis 8:3-4); el candelero tipifica a Jesús, la luz del mundo (Mateo 5:14-16). El lugar santísimo simbolizaba el trono de Dios (Hebreos 10:19-22) y el arca, la presencia de Dios en nuestras vidas y la propiciación de nuestros pecados a través de la sangre de Cristo (Hebreos 10:19-22). El sumo sacerdote de aquella época simbolizaba a Jesús, nuestro eterno sumo sacerdote (Hebreos 7:20-28 y 10:19-22) y a nosotros, los cristianos, que somos sus sacerdotes auxiliares (Apocalipsis 1:6).
Noé y su arca constituyen otra figura de Cristo y su iglesia. Le fue ordenado que siguiera el modelo entregado como se nos ordena que sigamos el plan divino para la iglesia sin cambio alguno. Después de apuntar una larga lista de especificaciones para el arca, se dice de Noé: "Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó" (Génesis 6:22). Cuando seguimos de todo corazón el proyecto que Dios nos entregó para la iglesia, El permanecerá contento con los resultados porque la iglesia existirá exactamente como El quiere, sin modificaciones.
Todas estas normas, formas y diseños establecen la identificación de la iglesia para que cualquier persona puede reconocerla dondequiera que aparezca. De esta forma, el Señor nos enseña lo qué es la iglesia, quién la edificó, dónde y cuándo comenzó, cuáles son los títulos que ella debe utilizar, cómo hacerse miembro, lo que es su adoración, trabajo y organización. El Nuevo Testamento nos muestra quién es su cabeza y Salvador, y cuánto su iglesia le costó. Dios no dejó dudas sobre lo que es exactamente su iglesia y su función, pues su plano para la iglesia es revelado claramente en el Nuevo Testamento.
Por tanto, todo lo que necesitamos hacer es estudiar la Biblia para reconocer en sus páginas la verdadera iglesia. Cuando aprendemos la verdad sobre la iglesia y la practicamos, nos volveremos miembros participantes. Como la semilla reproduce conforme a su especie, así la Palabra de Dios, la semilla divina, reproduce solamente cristianos.
La iglesia de Jesucristo se encuentra en casi todas las partes del mundo. Ella puede existir en cualquier lugar, no importa el sistema gubernamental, ni el aislamiento geográfico, ni la nacionalidad ni la raza de los habitantes. Su iglesia existirá dondequiera que los hombres cumplan lo que exige la Biblia y ella morirá dondequiera que dejen de cumplirlo.
La iglesia de Cristo está creciendo y se está esparciendo por todo el mundo. Ella no es ni denominación ni una unión de denominaciones, sino simplemente la iglesia de nuestro Señor Jesucristo. No tiene cabeza ni organización central aquí en el mundo, ni exalta a ningún hombre como líder de la iglesia. No tiene concilio terrenal inventado por la sabiduría humana, sino que cada congregación es independiente, con su organización de presbíteros, diáconos, evangelistas, maestros de Biblia, y otros miembros. No existe en esta iglesia la distinción entre el clérigo y el lego, ya que todos los miembros son iguales, todos santos y sacerdotes del Señor (Filipenses 1:1, I Pedro 2:9, Apocalipsis 1:6).
La iglesia de Jesucristo tiene sus enemigos. Pues a los líderes de diferentes organizaciones sectarias no les gusta una iglesia que no siga su ejemplo ni confraternice con ellas. Por eso, menosprecian a la iglesia, presentando erróneamente la doctrina bíblica y criticando a los que quieren seguir solamente la Palabra de Dios, mas todas sus tentativas continúan siendo en vano.
La iglesia bíblica siempre será victoriosa en cada siglo después de su fundación, conforme a la promesa de su fundador (Mateo 16:18), no importa que sólo cuente con un puñal de miembros como fue la salvación de Noé y siete almas más. Cristo fundó una iglesia solamente y prometió volver algún día para llevarla a las mansiones celestiales (Efesios 5:22-23; Juan 14:1- 6; Apocalipsis 19:7). El Rey eterno vendrá para entregarlo a Dios (1 Corintios 15:24). El tiene solamente una novia (Apocalipsis 21:9) y llegará nuevamente para tomar posesión de ella. ¿Y las otras iglesias? Las que cambiaron la doctrina sana serán rechazadas, conforme a Mateo 15:13. ¿Y usted? ¿Participa usted de una iglesia fiel al Señor? Cuando Cristo venga para llevarse a su iglesia amada, ¿será usted uno de sus miembros fieles? O se disculpará diciendo: "Pero, Maestro, yo fui parte de una iglesia bien grande aunque desobediente. Yo te serví en aquella iglesia hasta la muerte ...". ¿Y cuál será la respuesta de Jesús? "¿Fue usted parte de un cuerpo con doctrina, nombre, organización, adoración y prácticas ajenas a mi enseñanza? ¿Cómo es que usted puede ser mi hijo, siendo hijo de una mujer que no es mi verdadera esposa espiritual?" Cristo dirá a muchos: "Nunca os conocí..." (Mateo 7:23).
"Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiere, tome del agua de la vida gratuitamente" (Apocalipsis 22:17). Estudiante amigo, venga a la Biblia y a la salvación que en ella solamente se encuentra. Venga a la iglesia según el modelo bíblico. Que sea la Biblia su única guía a la iglesia del Señor, el único cuerpo espiritual presentado en las páginas del Nuevo Testamento. Si usted no es miembro de la iglesia bíblica, edificada por el propio Jesús, tenga el valor y la determinación de hacerse simplemente cristiano. Demuestre su fe en Jesús, arrepiéntase de sus pecados, y sea sepultado en agua para el perdón de sus pecados
(Marcos 16:16, Romanos 10:10, Hechos 2:38). Jesús mismo prometió añadirlo a su iglesia (Hechos 2:47, 11:26). ¿Desea usted realmente ser un cristiano fiel? Entonces obedezca la voz de Jesús y hágase parte de su iglesia, buscando a otros cristianos para congregarse con ellos para servir al maestro en conjunto.
Y ¿qué pasa si esa iglesia que usted descubrió en la Biblia no existe en la ciudad en que usted vive? Si usted desea la existencia de la iglesia original en su localidad, usted mismo la puede iniciar. Todo depende de que usted tenga ese noble deseo y haya obedecido de corazón el evangelio bíblico (puede repasar la lección #8 que se titula, "Entrando en la Iglesia Bíblica"). Después de estudiar profundamente la Biblia, invite a sus amigos, vecinos y a su familia y juntos, restauren en su propia ciudad o tal vez dentro de la misma denominación donde ustedes se reúnen la verdadera y única iglesia de Jesús, usando el modelo bíblico.
Puede reunirse en su propia casa como hicieron los primitivos cristianos en Roma: "Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa" (Colosenses 4:15).
Puede más tarde alquilar un salón cuando el grupo vaya creciendo. Hasta uno puede reunirse debajo de un árbol siempre y cuando no haya distracciones que impida al culto.
El día del culto debe ser, como mínimo, los domingos según el patrón de Hechos 20:7 cuando los cristianos se reunieron para comer la Cena del Señor. El culto puede celebrarse en cualquier hora del día o de la noche, siempre y cuando sea domingo. El orden del culto no tiene mucha importancia, ya que las Escrituras no establecen qué debe venir primero. Todo lo que hace falta es pan sin levadura y jugo de uva, según Mateo 26:26-27 y 1 Corintios 11:23-25. Un orden posible para el culto sería como sigue: (a) orar, (b) cantar, (c) comer la Cena del Señor, (d) colectar la ofrenda, (e) enseñar un estudio bíblico o predicar un mensaje y (f) terminar con una oración.
Recuerde que si hay personas presentes que no sean cristianos, hay que hacerlos sentir bienvenidos. Además, las Escrituras enseñan que solamente los hombres deben dirigir el culto y que las mujeres deben de guardar silencio (1 Corintios 14:33-34).
Antes de celebrar un culto, conviene organizar lo que se van a hacer por (a) seleccionar los himnos a cantar, (b) seleccionar los textos a leer, (c) preparar los elementos de la Cena y (d) asignar a cada persona la parte que le toca para que pueda prepararse bien. Iniciar una iglesia según el patrón bíblico es una de las experiencias más bellas que una persona pueda tener, salvo su propia salvación. Puede escribirnos para más información sobre cómo iniciar la obra en su ciudad. O si acaso usted prefiere viajar los domingos a un pueblo cercano para reunirse, puede escribirnos y, con mucho gusto, le indicaremos dónde hay una iglesia bíblica cerca de usted.
Si usted estudió seriamente las lecciones de este curso, comparó sus enseñanzas con el Nuevo Testamento y se convenció,, le invitamos a que dé todos los pasos indicados. Prepárese para ser solamente cristiano, no importa que el costo personal sea alto. Esté presto para hacer lo que sea necesario para servir al Señor, anunciar su evangelio, cuidar de las necesidades físicas y espirituales de otros y extender las fronteras del reino. ¡No existe una tarea más noble ni camino más verdadero que éste! Usted puede ser parte integrante de la iglesia gloriosa de Jesucristo, la cual nunca será destruida. ¡Imagínese! Siendo pecadores, podemos participar de su reino eterno. Que Dios lo fortalezca para seguir a Cristo.
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