Sería imposible registrar la cantidad de proyectos que los docentes cristobalinos desarrollan en las aulas. Elegimos unos pocos para que los lectores se formen una idea de la manera como se transmite el conocimiento y se pretende alcanzar la misión y visión educativa en nuestra institución.
Trabajar con niños pequeños es, muchas veces, como navegar en un mar cambiante. Hay días de sol radiante, donde todo fluye con armonía, y otros en los que la marea emocional se desborda. La travesía comenzó con oleajes intensos: un grupo nuevo, inquieto, disperso, con dificultades para seguir instrucciones y con una motricidad fina aún en construcción. Niños que demandaban atención constante, cuya energía desbordante y conductas disruptivas desafiaban los límites de la planificación diaria.
En ese contexto, sostener un proyecto como Mis monstruos de colores: un viaje por el arcoíris de mis emociones parecía, al principio, una tarea casi imposible. ¿Cómo hablar de emociones cuando el aula se convierte en un campo de batalla de impulsos? ¿Cómo invitar a la calma cuando el caos parece instalarse como huésped permanente?
Pero fue precisamente en ese caos donde el proyecto encontró su razón de ser. Porque Mis monstruos de colores no es solo una propuesta didáctica: es un mapa emocional, una brújula simbólica que permite nombrar lo que arde, lo que duele, lo que alegra. A través de bolsa de amor, reloj del amor, cocinando con amor, burbujas de amor, cuentos de monstruos, vídeos, canciones y actividades sensoriales, los niños comenzaron a identificar sus emociones, a reconocerlas en sí mismos y en los otros. El aula, poco a poco, empezó a teñirse de azul, amarillo, rojo, verde, rosa… y no solo en los dibujos.
Lo que al principio parecía inabordable, encontró un canal inesperado: la abrazoterapia en el aula. Nació de manera espontánea, como suelen nacer las cosas verdaderamente necesarias. Un día, en medio de una crisis, en lugar de una corrección verbal, se ofrecieron abrazos. Un abrazo firme, contenido, con presencia. Y algo cambió. Los niños se detuvieron. Respiraban. Y se dejaron sostener. Desde entonces, ese gesto se convirtió en ritual: cada vez que la tormenta interna amenazaba con desbordarlo, ellos mismos pedían su abrazo. Era para ellos un ancla, su refugio, su puente hacia la calma.
La abrazoterapia no estaba en el programa. No era parte del diseño curricular. Pero se volvió parte del viaje. Porque contener no siempre es controlar. A veces, contener es simplemente estar. Sostener. Nombrar. Acompañar.
Hoy, los niños siguen siendo un espacio de desafíos. Pero también es un espacio de arcoíris. Porque cuando se trabaja el desarrollo de las habilidades socioemocionales como brújula, incluso los días más grises pueden terminar con un destello de color.
Cristobalíneas los invita a conocer esta innovadora experiencia pedagógica liderada por el área de sociales de la sede A jornada mañana. Hablamos con la profe Aracely Rodriguez sobre el proyecto y esto nos contó.
Esta práctica pedagógica busca integrar la inteligencia artificial (IA) como herramienta pedagógica para fortalecer los procesos metacognitivos y el pensamiento crítico en el área de Filosofía, mediante una propuesta innovadora que combina reflexión, creatividad y tecnología. En colaboración con el profesor Juan Carlos Vizcaíno del área de Tecnología, se desarrollan experiencias de aprendizaje como el diccionario de términos filosóficos, la propuesta de anuario, la cartilla socioemocional y un chatbot filosófico, que permiten a los estudiantes dialogar con la IA, analizar sus propias ideas y construir conocimiento desde una perspectiva ética, humanista y acorde con los retos del siglo XXI.
El colectivo artístico Artoarte desarrolló una pieza mural en la técnica de pintumosaico, en el marco de la beca Andrés Felipe Becerra, de la secretaría de cultura. La pieza artística es solo el resultado visible de un trabajo pedagógico y comunitario en el que los estudiantes de la sede A fueron gestores y beneficiarios del proyecto. Conversatorios, talleres de tipos mobiles, talleres de mosaico, taks, participación en la elaboración de piezas, fueron algunas actividades que dieron como resultado este ejercicio de intervención urbana. Su diseño rinde un homenaje a los niños victimas del genocidio del pueblo palestino, las luchas sociales y ambientales y la identidad latinoamericana. Se compone de colores saturados y formas ondulantes que suguieren movimiento, transformación, naturaleza, identidad, raíz y vida en un homenaje al río Fucha y los cerros orientales. Las Cristobalíneas invita a sus lectores a visitarlo, difundirlo y conservarlo, como parte de la memoria de la institución y del barrio.
La profe Lilian Rojas, del área de Sociales JT, es una mujer muy sensible porque le acompaña el don de las artes: canta, baila, es hábil con el dibujo y la pintura y le gusta inventar proyectos. Siempre sorprende a la institución con diferentes acciones en las que involucra a los estudiantes con su talento, el saber y las formas de la pedagogía que en su trayectoria ha forjado. Las Cristobalíneas le preguntó a la profe sobre sus motivaciones para hacer los proyectos y esto nos contó.
Mi motivación con el proyecto de afrocolombianidad, es dar herramientas a los estudiantes para que se acreciente el respeto por el otro y por la diferencia, el valor que encierra cada cultura y la riqueza que nos otorga el conocerlas, valorarlas y respetarlas.
Desde el proyecto de las tesis, busco proporcionar a mis estudiantes la experiencia de consultar, investigar y dar a conocer sus ideas desde diferentes temas, apuntando a la preparación para estudios superiores o vida laboral ejecutiva.
Con ambos proyectos también me motiva el poder implementar el arte desde las diferentes áreas de conocimiento, desde la innovación y la creatividad. Es algo así como intentar mostrarles que puede haber un mundo mejor, pero que ese mundo inicia desde nosotros mismos y nuestro entorno más cercano.
Se celebra la interculturalidad involucrado la cultura indígena y otras, principalmente de nuestro país, pero también del mundo entero. En este proyecto celebramos tres grandes momentos: el día de la afrocolombianidad, el día del indígena y el día de la diversidad cultural.
Nuestra patria es diversa y encontrarnos con nuestros ancestros es entender el lugar que habitamos, su historia y sus mitos. Con una muestra artística de algunas de ella se conmemoró en el mes de octubre.
La semana por la paz fue un espacio para reflexionar sobre este concepto y las acciones que se hacen desde lo individual que puedan aportar socialmente. La semana concluyó con un concurso de dibujo, pintura, cuento y poesía. Compartimos algunos de los ganadores.
Les doy la bienvenida a este espacio no sin antes agradecer al equipo de Cristobalíneas por permitirme hacer parte de esta gran iniciativa para conectar desde la palabra y llegar a todos los lectores que visitan el canal; Aquí encontrarán algunas reflexiones de una docente de tecnología, tips y demás opiniones de lo que nos concierne como colegio con un alto componente técnico, así que, ¡Bienvenidos!
Para comenzar, abordaremos el tema que da nombre a esta sección, ¿qué es eso de media técnica?, acaso ¿somos conscientes de las posibilidades diferenciadas que se tienen con respecto a los colegios que sólo imparten el componente académico?
A menudo usamos de manera abreviada el término ‘media’ sin reparar en que el nivel de educación media corresponde a los dos últimos grados que se cursan y conllevan a la obtención del título de bachiller; Por ello, la forma adecuada y completa de referirnos al énfasis del colegio es “media técnica”. Comprender este concepto nos permite valorar las ventajas que implica recibir una formación en este contexto educativo.
La modalidad media técnica, en el artículo 32 de la Ley 115 de 1994, indica: “La educación media prepara a los estudiantes para el desempeño laboral en uno de los sectores de la producción y de los servicios, y para la continuación en la educación superior…”.
Sin embargo, cabe preguntarse: ¿nuestros estudiantes realmente se reconocen dentro de este propósito?, O para muchos de ellos la media técnica es solo una razón más para madrugar y pasar largas jornadas en el colegio, de las cuales buena parte transcurre entre el cansancio y la falta de sentido frente a lo que hacen.
Frente a esta percepción —tomada de lo que por los pasillos he escuchado de los mismos estudiantes— surgen dos grandes retos. El primero consiste en fortalecer el trabajo pedagógico para que veamos la media técnica como una oportunidad diferenciadora, que abre puertas y prepara a los estudiantes frente a su futuro profesional, fomentando entonces una cultura del esfuerzo, entendiendo que toda formación con propósito implica compromiso, constancia y disciplina.
El segundo reto consiste en evitar que ese doble esfuerzo se convierta en una sobrecarga. En este punto, el área de Tecnología del colegio cumple un papel trascendental, pues debe pensar y repensar los espacios, metodologías y estrategias que promuevan la transversalidad de los contenidos y, sobre todo, potencien el trabajo significativo de los estudiantes; hacer más por proyecto y no más proyectos, es decir, priorizar la calidad del aprendizaje y la articulación del conocimiento sobre la cantidad de actividades realizadas.
Finalmente, la invitación es a que nos pongamos “la media técnica”; por parte de los estudiantes, generar mayor conciencia y compromiso con su formación; y por parte de los docentes, continuar trabajando para mejorar y ofrecer una formación integral, que prepare a los estudiantes sin perder de vista el principio de realidad que los rodea.
Por: Luz Yadira Castro
Docente Tecnología JT
En la clase de Literatura, los estudiantes de los grados séptimos, jornada de la tarde, se atrevieron a explorar el misterioso y fascinante mundo de la narrativa de terror. A través de la lectura y la escritura, aprendieron cómo el miedo también puede ser una forma de arte… y de mucha imaginación.
Como parte del proyecto, cada grupo creó su propio personaje de terror: criaturas espeluznantes, monstruos nacidos de sueños extraños o leyendas inventadas que cobraron vida en el papel. Detrás de cada dibujo y cada historia hubo risas, emoción y, por supuesto, un poquito de susto.
La fotografía que acompaña este artículo captura ese momento en el que la creatividad y el trabajo en equipo se mezclaron para dar vida a seres únicos, reflejo del talento y la pasión de nuestros estudiantes.
Este ejercicio no solo fortaleció sus habilidades de lectura y escritura, sino que también les permitió expresar su imaginación y perder el miedo a crear. En séptimo, el terror se convirtió en una forma divertida de aprender, compartir y descubrir que cada historia, por más escalofriante que parezca, tiene algo que contar.
Colegio Técnico San Cristóbal Sur
Escrito por la profesora Clara Rangel
Docente de Humanidades
“Formando mentes creativas y soñadoras”
Este es un proyecto desarrollado por la docente de Español Nancy Judith Garcia de la jornada tarde y Diana Katherin Rubio, docente de apoyo de la basica primaria de la sede B.
Durante el acompañamiento pedagógico en el aula, se ha identificado que algunos estudiantes presentan dificultades en la lectura, como baja fluidez, errores en la pronunciación y escasa discriminación de sonidos fonéticos, lo que repercute en la comprensión lectora. En la escritura, se observan problemas en la asociación entre lo que se escucha y lo que se escribe, confusión en trazos de letras, uso incorrecto de reglas ortográficas y dificultades para construir textos coherentes. Ante esta realidad, se diseñó un taller dirigido a padres de familia, con el propósito de fortalecer su rol como mediadores del aprendizaje en casa.
El objetivo primordial del proyecto "Huellas de papel " consiste en brindar herramientas prácticas a los padres de familia para apoyar desde el hogar el desarrollo de habilidades de lectoescritura en sus hijos, a través del fortalecimiento de los niveles fonético, semántico, sintáctico y pragmático, utilizando material didáctico motivador para llevar a cabo retos diarios.
En la primera sesión se abordaron los hábitos de estudio y el componente fonético, incluyendo ejercicios fonoarticulatorios y la elaboración de un silabario con rollo de papel. En la segunda jornada se trabajó el componente semántico mediante juegos como el dado de palabras y el “stop”. El tercer encuentro se centró en el componente sintáctico, con dinámicas como la bomba de palabras, la ruleta gramatical y la entrega de un llavero con reglas ortográficas. Finalmente, se exploró el componente pragmático, promoviendo la construcción de textos coherentes a través de rompecabezas narrativos y la elaboración de un cuento familiar como tarea.
Colegio Técnico San Cristóbal Sur
Escrito por la profesora Nancy Garcia .
Docente de Humanidades
Video elaborado por la docente de apoyo Katherine que muestra el trabajo que se hace de cara a la comunidad, en el que la participación de los estudiantes y sus cuidadores son fundamentales para trazar una ruta de trabajo que favorezca el proceso formación integral de los estudiantes, donde se da valor a los saberes, los oficios y las emociones.
En nuestro colegio, trabajamos para prevenir, gestionar y mitigar conflictos que se generan entre los distintos actores de la institución. ¿Qué tal si aprendemos un poco más sobre el manejo de las emociones?
Este video fue realizado por el estudiante Juan Sebastián Penagos de grado Séptimo con apoyo de su familia y el acompañamiento de la Orientadora Marcela Cárdenas.
El área de matemáticas JT, celebró el día de la matemáticas con una actividad interdisciplinar, algunas actividades hicieron referencia al proyecto de área en formación de valores, en este caso reflexiones sobre la resiliencia y desarrollo de habilidades de pensamiento de orden superior. Del reto manual se obtuvieron unos resultados interesantes de los cuales se comparten algunos trabajos en esta edición.
El grado 1105 se despide del colegio con una ceremonia de cuidado y ofrendas a la biblioteca de la sede B. Varios de los egresados estudiaron toda o parte de su primaria en esta sede, por lo cual estan llenos de recuerdos y tienen cercanía con este espacio que les vió crecer. En una experiencia de aula en la que se hizo un ejercicio de memoria y reflexión por lo que significa dejar el colegio, los estudiantes a manera de agradecimiento y despedida, decoraron sus paredes, techo y entrada, con diferentes elementos que realizaron consus propias manos. Una bonita actividad que las Cristobalíneas aplaude.
Apropósito de esto hablamos con Yeitmy Arévalo, auxiliar administrativa encargada de la biblioteca y gestora de la idea y esto nos dijo:
Cristobalíneas: ¿De dónde surgió la idea de hacer una colaboración con los estudiantes de la sede A para decorar la biblioteca de la sede B?
Yeitmy Arévalo: Surgió del deseo de trabajar juntos y aprovechar la creatividad de todos. Se pensó que al unir esfuerzos, la biblioteca quedaría más bonita, reflejaría el gusto de toda la comunidad estudiantil y fortalecería el sentido de pertenencia y trabajo en equipo entre las sedes.
CL: ¿Cómo crees que se movilizan los objetivos de lectura de la biblioteca con este tipo de actividades?
YA: Creo que este tipo de actividades despierta el interés de los estudiantes por este espacio escolar y lo convierten en un lugar más atractivo y propio. Al participar en la decoración, los estudiantes se sienten parte del proyecto, se acercan más a la biblioteca y eso motiva a leer, explorar libros y los materiales con que cuenta la biblioteca y así disfrutar del ambiente que ellos mismos ayudaron a crear.
Cl: ¿Cómo evaluas el resultado de esta colaboración entre el área de lengua castellana y el servicio de biblioteca?
YA: lo evaluaría como algo enriquecedor. Gracias al trabajo conjunto se fortalecieron los hábitos de lectura, la expresión oral y la creatividad de los estudiantes. Además la biblioteca deja de ser un espacio fisíco y se convierte en un espacio activo de aprendizaje y lectura. Esta unión permitió que las actividades fueran más dinámicas, integradas y significativas para toda la comunidad educativa.
El pasado 1 de noviembre tuvo lugar las muestras finales de los proyectos artísticos y pedagógicos desarrollados en el marco de la JEC (jornada escolar complementaria) y los Centros de Interés de Compensar. Las Cristobalíneas contactaron con Tatina González, pedagoga de convenios que coordina la implementación de estos espacios de formación en el colegio y esto nos dijo sobre el proceso pedagógico adelantado en la institución durante este año:
Tatiana González: Los Centros de Interés son una apuesta pedagógica que busca aportar a nuestros niños, niñas y jóvenes espacios seguros donde, a partir de las artes y los deportes, puedan enriquecer sus habilidades comunicativas, sociales y emocionales a partir de los aprendizajes vitales entre los que se destacan colaborar, escuchar, crear acuerdos, experimentar, entre otros.
Este 2025 contamos con dos grupos de Baloncesto, Artes marciales, Danzas y Bandas de marcha; y con un grupo de Teatro, Artes plásticas y Porras. Adicionalmente, abrimos operación de varios grupos de natación en el CEFE San Cristóbal, para una cobertura total de 364 beneficiarios.
En estos grupos hubo participación de estudiantes de primero hasta noveno de las sedes A y B en ambas jornadas y vinculación constante de niños y niñas con discapacidad.
Como logros exaltamos la participación de los estudiantes de artes plásticas en la feria de artes BogoArt en Compensar Av 68 y en el concurso de Policromías. También, uno de los equipos de Artes marciales se presentó en el cierre de los juegos deportivos en la Sede B JM. Además, hubo 2 jornadas, en mayo y noviembre, donde contamos con la participación de los padres de familia.
Este proceso ha sido posible gracias al trabajo en equipo de todos los actores vinculados. Por eso, que esta sea la oportunidad para agradecer a la coordinadora Stella Piraján, a las profes Andrea, Katherin, Diana, y a cada uno de los docentes de Compensar que acompañaron con comprensión, cariño y profesionalismo, sesión tras sesión a los estudiantes.
Esperamos que en el 2026 sigamos aportando sonrisas y contribuyendo en los sueños de nuestros niñas, niños y jóvenes.
En medio de un país marcado por tensiones y fracturas emocionales que atraviesan la vida cotidiana, los Laboratorios Pedagógicos de Familia se han consolidado en el Colegio San Cristóbal Sur como una propuesta viva de transformación. No se trata de un simple programa, sino de un espacio donde las familias y la comunidad encuentran caminos para sanar, dialogar y resignificar el territorio.
Los Laboratorios parten de la convicción de que la reconciliación empieza en casa. Cuando las heridas heredadas, los silencios acumulados o las palabras que nunca se dijeron pesan sobre los vínculos, es imposible construir comunidad sólida.
En este sentido, los encuentros han permitido que madres, padres, hijos y cuidadores se reconozcan desde la escucha y la palabra liberadora. En los círculos de diálogo, la voz del niño tiene tanto valor como la del adulto, y el silencio no es visto como ausencia, sino como oportunidad de nombrar lo que duele.
El proyecto no se queda en las paredes del colegio. El barrio, el parque, la calle, se convierten en escenarios de trabajo colectivo. Allí, vecinos y líderes comunitarios se suman a la experiencia, tejiendo redes de apoyo que fortalecen la convivencia y abren caminos de solidaridad.
El Colegio San Cristóbal Sur se transforma, así, en un punto de encuentro entre familias y comunidad, donde se gestan propuestas que resignifican la vida barrial y devuelven esperanza en medio de la adversidad.
En la voz de muchos jóvenes resuena una frase contundente: “nos estamos dañando, nos estamos acabando”. Esa percepción de fragilidad social exige alternativas que permitan dialogar de manera distinta. Los Laboratorios han mostrado que la comunicación emocional no solo resuelve conflictos, sino que construye confianza y objetivos comunes.
Hablar desde la emoción, sin violencia, reconociendo la dignidad del otro, es quizás uno de los aprendizajes más potentes que ha dejado la experiencia. La comunidad ha descubierto que el diálogo sincero puede ser el motor de un territorio más sano y esperanzador.
Siguiendo la inspiración del pensamiento de Mario Mendoza, los Laboratorios han impulsado a niños, niñas y jóvenes a construir su propio sentido de vida. Al narrar sus historias, muchos han logrado comprender que no están condenados a repetir ciclos de dolor, sino que tienen el poder de reescribir su destino.
Entre relatos de resiliencia y sueños colectivos, las familias y los jóvenes del Colegio San Cristóbal Sur han comenzado a trazar rutas de vida que no solo transforman a cada individuo, sino que fortalecen el tejido comunitario.
La implementación de los Laboratorios Pedagógicos de Familia, desde la Corporación que los impulsa, ha demostrado que la educación emocional no es un lujo ni un complemento, sino una urgencia vital para nuestra sociedad.
Cuando una familia logra reconciliarse consigo misma, el barrio se renueva. Cuando una comunidad aprende a dialogar, se abre el camino hacia la paz. Y cuando un colegio se convierte en escenario de encuentro, entonces el territorio se transforma en un lugar donde la vida puede florecer con dignidad.
Desde el área de Tecnología e Informática, y especialmente desde la asignatura Proyectos Electrónicos, queremos hacer un reconocimiento muy especial a todos los estudiantes, docentes y directivos que han hecho parte de este hermoso propósito.
Durante este año, nuestra institución dio un paso importante al implementar una nueva asignatura que promueve el desarrollo, la creatividad, la innovación y la cultura de nuestros estudiantes, a través del uso de la tecnología e informática, con un enfoque especial en la robótica educativa. Esta materia, denominada Proyectos Electrónicos, reúne a todos los estudiantes de grado décimo y undécimo del colegio, pertenecientes a ambas jornadas, quienes se han convertido en los verdaderos protagonistas de esta aventura tecnológica.
Gracias a esta iniciativa, los estudiantes tuvieron la oportunidad de participar en distintas competencias realizadas en varios colegios de Bogotá, donde demostraron su talento, compromiso y pasión por la robótica. Como resultado, obtuvieron importantes reconocimientos y, lo más valioso, experiencias que fortalecieron su aprendizaje, el trabajo en equipo y su espíritu innovador.
Asimismo, celebramos con orgullo la inauguración de nuestro Primer Encuentro Interno de Robótica Institucional: ROBOT MASTER, del Colegio Técnico San Cristóbal Sur. En este evento participaron todos los estudiantes de la asignatura en ambas jornadas, junto con algunos estudiantes de grado noveno. Además, tuvimos el honor de contar con la participación del Instituto San Ignacio de Loyola como colegio invitado, quienes compartieron su proyecto de robótica, enriqueciendo este espacio de aprendizaje, creatividad y unión.
Este encuentro nos deja una gran enseñanza: no fue simplemente un evento, sino una muestra viva de lo que se puede lograr cuando una institución cree en sus jóvenes, cuando se trabaja con pasión y cuando se entiende que la educación es la herramienta más poderosa para transformar la sociedad.
Con cada robot, con cada idea y con cada sonrisa, nuestros estudiantes sembraron una semilla que crecerá en beneficio de su comunidad y del futuro. Ellos no solo aprendieron a construir robots; aprendieron a construir sueños, diseñar soluciones y creer en sí mismos, descubriendo que los obstáculos pueden convertirse en oportunidades. Ese es el verdadero espíritu que queremos destacar con esta asignatura y con este encuentro.
La robótica nos recuerda que ninguna pieza funciona sola. Cada elemento necesita de otra para que todo avance. Así también es la vida: el progreso solo se logra cuando trabajamos juntos, nos escuchamos, nos apoyamos y caminamos hacia un mismo objetivo con esperanza y determinación.
Y hoy, al mirar todo lo alcanzado, podemos decir con orgullo que nuestros estudiantes están dejando huella. Están demostrando que la tecnología puede ser una puerta hacia los sueños, que la educación cambia destinos y que, cuando se trabaja con corazón, el futuro no solo se imagina… ¡se construye!