Las Crtistobalíneas presentan esta nueva sección en la que se rinde un homenaje a la memoria de la institución a través de la mirada, las voces y las palabras de seres maravillosos que han sido parte de la familia cristobalina en diferentes momentos de la historia. Acompañanos a descubrir estas narraciones que viajan desde el pasado, que pueden llegar a ser lecciones para el presente y de seguro serán tesoros del futuro.
Guillermo Alfonso Sierra Jaimes, ostenta un doble vínculo con la institución, que seguro nadie más ha tenido. Estudió en en el colegio San Cristóbal Sur del año de 1970 a 1973, y llegó a ser coordinador de esta misma entre los años 2007 y 2017. Para esta edición de las Cristobalineas ha tenido el inmenso placer de tener esta hermosa narración, desde una mirada única, reflejo de su experiencia cognitiva, emocional e histórica que nos recoje a todos como comunidad educativa. Esperamos disfruten mucho de su lectura.
A Clemente Sierra (R.I.P.)
Mis ojos sesentones avistan hacia el sur oriente bogotano; asoma una espléndida noche plenilunada. Junto al oído de la remembranza, su retentiva, me dibuja las escenas siguientes en mi memoria:
Antes eran otras casas las que formaban los paisajes de la añosa aldea bogotana: lotes baldíos, iglesias, calles empedradas, caminos de tierra, concentraciones escolares y tiendas de cerveza se observaban en sus barrios ´populares`. Igual que hoy las políticas educativas iban por un lado y las necesidades educativas de los habitantes por otro.
Recuerdo la voz del maestro de lengua castellana, quien, en un salón que agrupaba un considerable número de estudiantes del recién estrenado bachillerato nocturno (jóvenes en flor, descartados por las escuelas diurnas), nos encantaba con lecturas de Tolstoi y la reiterada leyenda de Rayo de luna, de Gustavo Adolfo Bécquer. Esto cuando no íbamos a ver obras teatrales o a mostrar nuestros montajes. También las asambleas que reuníamos para constituir el Consejo Estudiantil, donde discutíamos sobre las protestas que se tomaban, mes a mes, la aldea bogotana, desde la Estación de la Sabana hasta la Jiménez con séptima. En la leyenda de Bécquer, Manrique su protagonista, al final descree del amor, de la gloria, de las Cántigas, de las mujeres, de la felicidad, pues quiso encontrar una dama que se le ocultaba, entre jardines, ramas, árboles, sombras que al final él descubre como un rayo de luna.
Desde la ventana de mi habitación observo el paisaje que enmarca al edificio, recién construido, del Colegio Técnico San Cristóbal IED que unificó varias concentraciones escolares oficiales, unas diurnas, otra nocturna como parte de las improvisadas políticas educativas. La edificación actual está al pie de una cordillera circunvalar, siluetadas ambas por la luna llena de octubre, que demarca los contornos de calles pavimentadas, en la ronda de un río en cuya vera enclavaron “torres residenciales”, por no decir ´inquilinatos verticales` que contrastan con los viejos inquilinatos horizontales.
Mi pensadera como exestudiante y ex trabajador de esa Institución me dice: he ahí la insistencia del maestro Clemente Sierra Ballesteros; enseñar con literatura lo que es previsible cuando vamos tras ideas, ilusiones y deseos sin corroborar su fuente.
Tal vez ese rayo de luna de Bécquer, los rayos de luna de aquellas nocturnas sesiones de lengua castellana y este que ahora se insinúa en mi cortina sean uno mismo. Por lo menos la luna, que veo llena desde acá, sí es la misma. Y yo soy otro.
De varias charlas que las Cristobalíneas han tenido con algunos exalumnos, se puede llegar a diferentes conclusiones. La más llamativa quizás, es que los aprendizajes significativos y que tienen repercusión en la vida de los estudiantes, no radican escencialmente en los saberes diciplinares que se imparten en el aula, sino en las relaciones humanas que se suceden a la par de la vida cotidiana en el colegio. Los amigos, los docentes que les marcaron, las insólitas historias que suceden después de salir del colegio.
Mayerly Espitia estudió en el San cris, (como le dice ella), desde la primaria, incluso antes de que el colegio se unificara bajo el nombre con el que hoy lo conocemos y nos representa. las luchas y el acceso a los recursos eran diferentes en aquellos años. Los invitamos a descubrir este relato del pasado de una generación de jovenes que desde otro tiempo y con otras posibilidades construyen hoy el mundo que habitamos.
Las Cristobalineas ha tenido el gusto de conectar con uno de los egresados de la institución Marcelo Adrian Camilo Torres Reina, de la promoción 2010. Te invitamos a que conozca el trabajo de investigación, recopilación histórica y memoria que ha venido trabajando y renovando en los últimos años. Te invitamos a conocer su trabajo haciendo click en el enlace que aparece a continuación.
Así mismo, tuvimos el gusto de dialogar con Marcelo, su creador, y esto fue lo que nos dijo:
Cristobalíneas: ¿Cuál fue tu motivación para hacer este trabajo?
Marcelo Torres: Mis motivaciones fueron el encontrar información, fotos, videos, etcétera, sobre lo que fue el edificio antiguo, y revivir los viejos recuerdos cuando fui a esa sede antigua.
CL: ¿Fue dificil encontrar información para tu investigación?
MT: Al empezar a hacer esta investigación, pensaba que iba a haber poco o nulo archivo sobre el edificio, pero como dicen por ahí "el que busca, encuentra" y así fue como empezaron a aparecer fotos y videos inéditos, los cuales quedaron anexos al documento, pero el problema es que ya está desactualizado. Después de haber terminado de escribirlo, aparecieron más y más archivos, que he ido indexando para incluirlo en una segunda edición, que saldrá en Septiembre-Octubre de 2025.
CL ¿Cómo fue el método de recolección de información para construir tu investigación?
MT: Por otro lado, el método usado fue encontrar material por donde hubiere, ya sea en YouTube, en grupos de Facebook, de Google Maps, y tras entender un poco sobre la historia del colegio y recoger algunos testimonios, de ahí se fueron agregando piezas al rompecabezas. Obviamente no está 100% completo el rompecabezas, pero espero que algún día lo esté, para así algún día tener el plano completo de la antigua institución.
Nos llegan algunas imágenes del prom 2008, agradecemos a Paula Andrea por el contacto y por compartir con nosotros estos recuerdos.