Seres que dejan huella. Las Cristobalíneas hace un homenaje a aquellos espíritus que han aportado desde el saber pedagógico y la responsabilidad social a transformar el país y sembrar en las mentes de los niños y jóvenes una idea transformadora. Su paso por la institución mantiene la vitalidad en las formas como ahora se educa. Para estos iconos cristobalinos va dedicada esta sección.
Un homenaje es cada instante, iniciar cada año es recorrer los trazos de vida, experiencia, sonrisas, tristezas y enseñanzas. El Colegio Técnico San Cristóbal Sur, tiene presente a cada colega, amigo, amiga, guía, docente y familia; maestras y maestros cuya grandeza reconocemos y les agradecemos por haber sido partes de nuestras vidas. Ustedes dedicaron los más bellos años de sus vidas a sembrar semillas y cultivar éxitos de crecimiento a una sociedad formada y visualizada desde lo aprendido.
Prevalecen en el ya con cariño, respeto y admiración los “profes” que, aunque no están en cuerpo, su esencia circunda cada rincón, la profesora Melba Rey, la teacher, con su elegancia y pasión por guiar. Marta Amaya, la profe, cálida, enérgica y siempre cercana. Orlando Núñez, educador, disciplinado y enérgico de vitalidad de cuerpo y espíritu pleno de alegría.
El hoy del ayer, los pasos profundos en la historia del colegio, la profe Rosaura Peñaranda, quien alfabetizó el molde de lo perfecto con ternura niños grandes y niños adultos. Armando Ramírez “osito” sereno, taciturno, mezcla única entre la discreción y la prudencia. Saúl Ramírez, guía visionario conductor del colegio desde la audacia, el compromiso y su humanidad. Soraya Arias, artista innata, sensibilidad profunda y escultora donde la educación la convirtió en belleza.
El recuerdo de lo inmediato, los primeros juegos, las primeras reglas, las primeras goticas de amor y cuidado para la formación, ahí ustedes las profes; Gladys Carreño, arte, guía y pasión. Teresa Rozo, generosa constancia y amor. Carmen Alicia Leyva, justa, defensora e integra por la educación. Irma Pardo, entrega total, rectitud y cultura. Marina Clavijo amor incondicional y exigencia desde la ternura. Damas hermosas que sembraron el amor por el aprendizaje a generaciones que hoy guardan fidelidad a este colegio y a sus enseñanzas.
La memoria de lo imborrable: Gladys Bernal la identidad de la prudencia, el hilo de la creatividad. Beatriz Castillo la ternura su huella, la generosidad su firma. Héctor Mora, la integralidad su don, la exigencia, su entrega y la defensa por el respeto su fuerte de protección. Yolanda Mosquera, alegría desorbitada expresión de amor, fe en la causa y confianza en la libertad desde el aula.. Margarita Torres, ciencia, método, modernidad y tecnología su fuerte de entereza que prevalece en la huella del ahora. Juana Cabezas, estricta, coordinada, ordenada y entregada donde la diferencia resaltaba solo con una mirada.
Luz encendida, huella que traza en la infinidad del paraíso. Gloria Delgado, servicial, amable y dedicada. Elsy González, leal, orientadora, sabia y consejera generacional. Hildaura Rodríguez, defensora y coordinadora de la verdad, la franqueza de la vida y la fuerza de la decisión. Martha Lobo, hasta el último respiro, su vocación, su amor y servicio son el talante de pasos imborrables en nuestra institución.
Quedan sin mencionar nombres como Yolanda Catillo, Alcira y otros más que por nuestra digna antorcha pasaron, construyendo paz y sociedad.
Cada nombre es una insignia, una historia, un legado y un tesoro convertido en huella que nos pertenece a todos. Maestras y maestros con ustedes una enciclopedia que se crea con cada aporte de ustedes en nuestras vidas y en generaciones de generaciones que no los olvidan. Un aula es un territorio, un territorio es una nación, la nación la constituye una humanidad que sin sus enseñanzas estarían en la inopia de la inexistencia. La educación no se mide en años, sino en vidas transformadas a continuar.
Comunidad Cristobalina, la memoria de lo vivido no se olvida, los recuerdos de lo aprendido no se heredan, y la entrega de los docentes no se borra porque el cambiar de aula no es despedida sino es el traspaso de historias y la siembra de nuevas raíces de los que están y vienen ahora.
Hemos sido afortunados: En un tiempo que, para algunos, fue hace mucho y que hoy sentimos como un instante inolvidable llegaste a esta institución, en lo que sería toda una travesía de aprendizajes que con tu auténtica presencia han sido posibles.
Agradecemos inmensamente tu labor: Impecable, apasionada, responsable, que más que un trabajo, fue una forma de vivir, de sentir la satisfacción de aprender juntos.
El que nuestra institución, en los últimos años se haya posicionado como uno de los mejores colegios de la localidad y de la ciudad, es el reflejo del trabajo que con tesón, día a día personas como tu han construido. Gracias por esa entrega incondicional en beneficio de las familias de la comunidad cristobalina.
Hasta siempre...
La Comunidad Educativa del Colegio Técnico San Cristóbal Sur IED. Reconoce y agradece a la profesora Ángela Patricia Domínguez, por sus años de trabajo con la institución. Una maestra en todo el sentido de la palabra: Integra, Crítica, sus enseñanzas trascienden y perduran en las almas de cada uno de los estudiantes que tuvieron la fortuna de recibir sus enseñanzas y seguir su ejemplo.
Nos alegra saber que siempre hay nuevos principios y en esta dura labor de la enseñanaza, reencontrarse con la vocación en nuevos escenarios, nuevos retos, hace que la labor valga la pena. Un abrazo para ella y para Valeria, la guitarrista, hija de la profe, y que los nuevos caminos les sean fructiferos y siempre encantadores.
¡Un Legado de Amor y Entrega! Palabras de reconocimiento a la Profe Martica y al Profe Orlandito
Hoy, la comunidad educativa de nuestro colegio se une con amor, gratitud y profunda admiración para rendir un sincero homenaje a dos pilares de nuestra institución que iniciaron una nueva etapa en sus vidas: la Profesora Martica y el Profesor Orlandito.
Tras años de entrega total a esta noble profesión, queremos agradecerles su inmensa dedicación, el entusiasmo inagotable, el profundo amor y la pasión con la que asumieron su rol cada día. Fueron un ejemplo constante de compañerismo y, sobre todo, de la mejor disposición y entusiasmo para acompañar a cada uno de nuestros niños y niñas en sus procesos de aprendizaje.
Todos sus compañeros podemos afirmar que han dejado un legado invaluable y una huella imborrable en todos nuestros corazones y en el de la comunidad educativa.
Su trabajo transformó aulas en espacios de alegría y crecimiento. Sus enseñanzas trascendieron el conocimiento, inculcando valores y pasión.
Las anécdotas e historias que marcaron nuestras vidas son innumerables, y serán contadas por generaciones. Su legado es la suma de esos pequeños gestos diarios, de la paciencia y del amor incondicional que ofrecieron. Aunque ya no estén físicamente en los pasillos, su espíritu y su enseñanza permanecerán siempre en nuestro colegio.
¡Gracias infinitas, Profe Martica y Profe Orlandito, por ser luz y guía!
El Colegio agradece la invaluable labor que la coordinadora Dolly Torres desarrolló en la institución durante los dos años y medio que acompañó dinámica y fraternamente este proyecto educativo. Así mismo celebramos el nombramiento de la coordinadora Clara Inés Vargas que ha llegado a la jornada tarde, a compartir su experiencia y visión de la educación. Para las dos, un homenaje en esta sección de las Cristobalíneas.
La profe Laura es una maestra fenomenal. en ella vive la ternura, la exigencia, la sabiduría y el compromiso que se requiere para esta hermosa labor educativa.
Es una mujer íntegra que demuestra su idoneidad en la música y en la forma de enseñar.
Ha dejado una huella hermosa e imborrable en nuestra Institución pero, más especialmente, en quienes tuvimos la oportunidad de compartir con ella, ya fuera como profe, como compañera o como amiga, siempre estaba (y sigue estando) dispuesta a ayudar, a dar un abrazo, a escuchar, a enseñar. Estamos seguros que Milán Martín, goza de una excelente mamá que le espera y de un hogar fuente de amor en donde encontrará su lugar seguro.
Laurita, gracias por habernos regalado un pedacito de tu existencia y ten por seguro que las puertas del Colegio y de nuestros corazones, siguen abiertas para ti. Un hasta luego lleno del cariño y la ternura que sentimos por ti.