Relato Viaje BRASIL
Estado de Pernambuco
Olinda y Recife 5
Julio 2015
Dia 27 –Recife-Olinda
Día para llegar y empezar a conocer la bonita ciudad colonial de Olinda en el Estado de Pernambuco.
Llegamos, procedentes de Aracati, con bastante retraso a Recife, cerca de las 11 am. Tampoco tenía prisa, al haber dejado un día más para visitar la ciudad colonial. Antes de irme de la Rodoviaria, aseguro el bus nocturno a Salvador (155 R$) para dos días después con Itapemirim.
Me subo al Metro Recife en la Estación Rodoviaria (1,6 R$), para bajarme en la última la Estaçao Central Recife. La parada del autobús a Olinda está saliendo de la estación, a la derecha. El bus (3’4 R$) tiene la indicación de “Rio doce – Princesa Isabel”. Olinda está a unos 6 km. Debemos bajarnos en la Praça do Carmo, la entrada a su Centro Histórico. Hay que estar atentos –o avisar al conductor- porque el bus continua su recorrido.
Olinda. El Centro Histórico de esta ciudad conserva en todo su esplendor la arquitectura colonial portuguesa Además es una ciudad culturalmente muy activa. Paseando por sus apacibles y relajadas calles, que comunican la ciudad baixa con la alta, te sientes transportado a otro época.
Lo primero es buscar Pousada. Cruzo la Praça do Carmo entrando en el Centro Histórico –la Igreja do Carmo queda a la izquierda- y llegando a la Rua Prudente de Moreis -frente a la Igreja de Sao Pedro- veo el edificio colonial de la Pousada d’Olinda, donde ya me quedaré –rebajaron los 100 R$ a 80 R$, aunque también les comenté que me quedaría 2 noches.
Para Comer/Cenar, hay algunos restaurantes desperdigados –aunque no demasiados- por el Centro Histórico, pero yo sólo probé los dos restaurantes locales que hay en el tramo de la Av.Liberdade de la Praça do Carmo.
Tengo la tarde para el primer Paseo por el Centro Histórico de Olinda. Siguiendo la Rua Prudente de Moreis llegas a los Quatro Cantos, una esquina con mucho colorido: a la izquierda está el Bar do Pereira, a la derecha la oficina de Turismo y la Casa do Artesao. De frente, en la siguiente calle, también llama la atención –y a veces el oído- el Gremio Musical Henrique Dias. Subo la Ladeira da Misericordia una empinada calle –con casi la obligación de parar a descansar- que conduce directamente al Alto da Sé, la parte alta de la ciudad colonial, con la Igreja NS da Misericordia, al principio. Hay un buen Mirador de la Cidade Baixa con el océano de fondo. También hay el Mercado de Artesanato Alto da Sé, el Museo de Arte y la fotogénica Catedral Alto da Sé, quizás más bonita por fuera que por dentro.
Retrocedo el camino bajando la Ladeira da Misericordia hasta los Quatro Cantos, y ahora seguiré por la Rua de Sao Bento. Haré una parada en el interesante Museo do Mamulengo (3 R$), primeiro museu de bonecos populares do Brasil. Sigo hasta el final de la calle, donde se ubica el Mosteiro de Sao Bento.
Saldré de la ciudad colonial por la Rua Quinze de Novembre, donde al final de la calle, haciendo esquina, está la Igreja de Sao Sebastiao.
Giro a la izquierda, rodeando por fuera la ciudad colonial. Hay tiendas de servicios y grandes edificios, como el del Teatro Fernando Santa Cruz o el del Mercado Eufrasio Barbosa, y llego otra vez a la la Praça do Carmo, donde cabe destacar, a la derecha la Biblioteca de Olinda y a la izquierda la Igreja do Carmo. Hago un descanso tomándome una cerveza en el Caldinho da Codorna, el bar que hace esquina con la Rua do Sol, un buen lugar para ver el ir y venir de la gente pasar. Ha estado nublado todo el día pero al rato empezará a llover. Daré por acabado este primer paseo, y me refugiaré en la Pousada hasta la hora de cenar.
Volveré a la Praça do Carmo, para cenar en el restaurante Vía Massas un delicioso plato de Macaxeira -con pouding de postre- (9’5 R$).
Al acabar de cenar veo que la Igreja do Carmo tiene las puertas abiertas, y están a punto de empezar una Misa. Entro y tomo asiento. El órgano empieza a sonar, y enseguida entran los curas, uno de ellos atizando el botafumeiro. Se realizará una Misa cantada la mayor parte del tiempo.
Para los que no somos muy devotos, me parecen mucho más atractivas este tipo de Misas, que las habituales de las iglesias españolas, donde el cura te cuenta o te lee directamente el sermón.
Me ha parecido un buen broche final a mi primer día en la Ciudad Colonial.
Dia 28 –Olinda
Día para seguir contemplando la ciudad colonial de Olinda en el Estado de Pernambuco.
Hoy realizaré otro Paseo por el Centro Histórico de Olinda. en una mañana soleada, como contrapunto a la tarde de ayer. Primero quiero subir hasta el Alto da Se para ver las vistas de Olinda con sol y luz de mañana. Subiré más directamente por la Travesera de Sao Francisco, que acaba delante del Convento de Sao Francisco.
Desde aquí ya sólo queda un poco de subida por la Rua Bispo Coutinho para volver a la Catedral Alto da Sé.
Recorro otra vez el tramo del Alto da Sé, parándome a observar las vistas desde el Mirador y llegando a la Igreja da Misericordia –a la que volveré más tarde cuando abra sus puertas-. Giro por la Rua Saldanha Marinho que rodea su muro, y que conecta con otra parte del Centro Histórico, quizás menos visitada pero también interesante.
Primero, a la izquierda se nos aparecerá la Igreja NS do Amparo, que tiene abierta sus puertas y accedo a su interior.
Al salir de la Igreja do Amparo, veo a alguien portando en el hombro el característico Boneco de Olinda. Sigo bajando la Saldanha Marinho y llego hasta la Estrada de Bonsucesso. Al fondo se divisa la Igreja de Sao Joao Batista, pero giro por Bonsucesso y pronto aparecerá la imagen de la enorme Igreja de NS do Rosario dos Homens Pretos, al fondo de una plaza. Me acercaré y la contemplaré de cerca, pero la puerta está cerrada. Delante de sus muros, había unos niños jugando a fútbol.
Ya retrocederé el camino hasta el Alto da Sé. Parece que a las 11’45 am abre sus puertas la Igreja NS da Misericordia y, efectivamente, las abren y puedo acceder a su bello interior. Tiene encanto. A destacar sobretodo el gran azulejo. También están las monjas que viven en ella.
Al salir, otra mirada desde el Mirador con la luz del mediodía, y ya bajo por la ladeira da Misericordia para volver y descansar un rato en la Pousada de Olinda, pero veo abierta la Igreja de Sao Pedro, que está enfrente, y aprovecharé para visitarla.
Por la tarde, daré un paseo por el entorno de la Praia do Carmo. Desde la Praça do Carmo hay que cruzar las dos calles –Rua do Sol y Av.do Farol- y unos metros después ya se llega al mar. La playa no tiene ningún atractivo, estando bastante sucia. Seguiré hacia la izquierda el camino paralelo a la playa y se llega al Forte de Sao Francisco o Fortim do Queijo, del cual apenas hay nada. Han dejado una rampa para subir a una pequeña base, pero nada más. Veo que fuera del Centro Histórico no hay ningún atractivo, volveré a él para subir por última vez al Alto da Sé, a ver si hay ambientillo cayendo el sol, pero no le ví demasiado.
Para cenar, volveré a la Praça do Carmo. Hoy probaré en el restaurante contiguo al Vía Massas, un Cuscus Recheado, un curioso plato aunque se me hará algo denso. Después iré a despedirme del Centro Histórico tomándome una cerveza en el Bar do Pereira, el edificio más llamativo de los Quatro Cantos. Había un par de turistas, pero sobretodo hombres locales charlando de sus cosas.
Dia 29 –Olinda-Recife...
Día para conocer Recife –su barrio antiguo-, la capital del Estado de Pernambuco.
Como he conocido bien Olinda en este día y medio que llevo en ella, y aunque inicialmente sólo contemplaba el paso por Recife como tránsito para visitar la ciudad colonial, he decidido para el día de hoy -hasta la salida del bus nocturno- visitar algo de la capital. paseando por el Centro de Recife.
Recife. La capital de Pernambuco no es una ciudad conocida turísticamente. Si nos encontramos en ella con ganas de playa habrá que ir al barrio de Boa Viagem, y si nos apetece más algo de historia –fue fundada en 1537-, un paseo de medio día por su Centro Histórico, situado en dos islas comunicadas por varios puentes, también es interesante.
Tras el variado desayuno de la Pousada de Olinda, salgo de ella y voy a la parada del bus “Río Doce-Santa Isabel” (2’4 R$). Estoy pendiente del GPS para bajarme lo más cerca del Centro. Será la parada tras cruzar el Ponte Princesa Isabel en la Rua do Sol. Desde aquí, cruzando el Ponte Buarque de Macedo se accede a la parte más antigua de la ciudad, el conocido como Recife Antigo. Lo primero es conseguir un buen mapa y dejar la mochila grande para pasear a gusto. Voy a la Oficina de Turismo, que está en una esquina de la Praça do Arsenal. Me señalan en el mapa lo más interesante y que para dejar la mochila vaya al Azul Fusca Hostel en Rua Mariz e Barros 328, 2º, apenas a 300 metros desde aquí. Voy al albergue y puedo dejar la mochila grande (5 R$).
Paseo por el Centro de Recife Empiezo el Paseo caminando por la Av. Rio Branco hasta la Praça Barao do Rio Branco, más conocida como Marco Zero, rodeada de edificios históricos y junto al mar, es el punto central del Recife Antigo.
Dentro del mar hay una franja de tierra donde está el Parque das Esculturas, una exhibición permanente de 90 esculturas de cerámica. Sobresale la Coluna de Cristal -90 metros de altura-, confeccionada con arcilla y bronce. Para visitarlo hay pequeñas barcas que hacen el trayecto. Una está a punto de salir y me subo a ella (5 R$). Las esculturas son curiosas, aunque el tiempo no acompaña y hasta caerá una fina lluvia durante la visita.
Vuelvo a la Marco Zero y entro en el interesante Centro de Artesanato de Pernambuco, una buena recopilación de toda la artesanía del Estado. Detrás de él se ubica el Museo Cais do Sertao. Prosigo el Paseo entrando en la Rua de Bom Jesus, quizás la calle más turística con restaurantes y galerías de arte, donde también encontramos la Embaixada dos Bonecos Gigantes de Olinda- y justo al lado la Sinagoga de Recife. Unos metros más llego a la ya conocida Praça do Arsenal, donde destaca el colorido del Bar Teatro Mamulengo, con sus muñecos y títeres colgando, tanto dentro como por fuera del edificio. Dentro hay un restaurante a kilo al que luego volveré. Al final de la Praça a la derecha está la Torre Malakoff, transformada en un interesante espacio cultural. Ya decido ir a la otra isla del Centro. Echaré una mirada a la Igreja Mare de Deus antes de cruzar el Ponte Mauricio de Nassau.
Sigo el Paseo en la otra isla del Centro. Primero tomo la Rua Emperador Pedro Segundo para llegar al Museu Franciscano de Arte Sacra, donde destaca la belleza de su Capela Dourada. Desando la calle y me dirijo hacia el Bairro Santo Antonio. Yendo hacia allí iré viendo diferentes Iglesias coloniales en muy pocos metros. No recuerdo otro lugar con tanta densidad de iglesias coloniales. A destacar la Igrejade NS do Rosario dos Pretos, en la que estaban haciendo una Misa al pasar por ella, o el gran edificio de la Basílicade NS do Carmo. Llego al Patio de Sao Pedro, un remanso de paz ante las concurridas y estrechas calles de alrededor, donde también se encuentra la Igrejade Sao Pedro dos Clerigos. Saliendo de él veo la Igreja NS do Livramento, quizás la más fotogénica, al estar al final de una antigua calle empedrada con la gente local haciendo sus quehaceres diarios. Seguiré la Rua da Penha –y ya entro en el contiguo Bairro de Sao Jose- que me lleva pocos metros después hasta la Basílica NS de Penha, de estilo mucho más moderna que las anteriores. Al lado, y en las calles aledañas, se ubica el Mercado de Sao Jose, un Mercado con mucho ajetreo, tanto dentro como fuera del recinto. Tras captar el ambiente del Mercado ya me dirijo al Ponte Giratoria o 12 de Setembro para cruzarlo y volver a la isla del Recife Antigo.
Haré un descanso en el Paço Alfándega, un edificio histórico que ahora alberga un gran Centro Comercial. Pensando en comer algo voy hacia el restaurante del Teatro Mamulengo de la Praça do Arsenal. Ya es un poco tarde y no hay mucha variedad de comidas, pero comer rodeado de muñecos y títeres tiene su encanto. Acabaré dando después un último paseo por estas calles históricas del Recifo Antigo. La mayoría de edificios están restaurados, pero también quedan algunos que parecen que se vayan a caer en cualquier momento.
Después ya iré al Azul Fusca hostel donde puedo ducharme y preparar el equipaje cómodamente. Incluso la chica de recepción amablemente me indica que me sirva del café y pastas que ponen a los huéspedes.
Para ir después a la Rodoviaria, primero tengo que ir a la Estaçao Recife del Metro. Queda sólo a unos 2 km, pero con la mochila grande prefiero ir en el bus “Circular-Prefeitura” (2’4 R$). Me subo al Metro (1’6 R$) y llego a la Rodoviaria de Recife para subirme en el lujoso bus de Itapemirim de las 19’15 hacia Salvador.
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