El desafío del acceso oportuno.
A pesar de que la etapa juvenil suele ser de las más sanas de la vida de individuos, en la región tienden a presentarse dificultades para el desarrollo integral de muchos jóvenes, en especial entre aquellos en situación de pobreza. En la morbilidad juvenil se destaca la existencia de dificultades biológicas y psicosociales propias del desarrollo de la adolescencia y la alta frecuencia de problemas de salud mental, así como la alta incidencia de problemas relacionados con la sexualidad, adicciones y conductas violentas. Frente a estas necesidades, los jóvenes suelen contar con escasos servicios médicos en los que puedan ser atendidos de manera muy eficiente.
Entre las líneas de acción a considerar se cuentan:
Reconocer las especificidades de salud del adolescente y el joven, implementando servicios adecuados al interior de los servicios generales.
Formar al personal de salud, en salud integral del adolescente y el joven.
Crear modalidades de apoyo a la atención sanitaria en los espacios de los jóvenes, en general en establecimientos educacionales.
Formar promotores de salud entre los mismos jóvenes, favoreciendo su participación.
El desafío de promover estilos saludables de vida.
Las condiciones de salud de los jóvenes se ven afectadas por los modos de vida que practican. Muchas actividades que los jóvenes realizan suelen realizarse en condiciones poco saludables. También es frecuente que se haga un uso pasivo del tiempo libre. Prácticas como el deporte o alguna sociabilidad de pares, encuentran escasos cauces donde desenvolverse positivamente. Las edades de inicio de diversos problemas de salud, como los asociados a adicciones y sexualidad, muestran una tendencia a bajar, presentando al inicio de la juventud estilos poco saludables de vida.
Entre las líneas de acción a considerar se cuentan:
Educar mediante el sistema escolar, la familia y los medios de comunicación en ámbitos proclives al autocuidado de la propia salud entre los jóvenes.
Aumentar los espacios y recursos para prácticas saludables como las deportivas o culturales entre los jóvenes.
Apoyar la constitución de microclimas favorables al desarrollo de los jóvenes.
Formar recursos humanos de la comunidad para el desarrollo de acciones saludables con los jóvenes.
Promover un uso selectivo y crítico de los medios de comunicación masivos, en particular la televisión, apoyándose en el sistema escolar.
El desafío de la salud reproductiva y la sexualidad.
Parte significativa de la vulnerabilidad sanitaria de los jóvenes proviene de su actividad social. Muchos jóvenes tienen un inicio precoz y poco informado de su vida sexual. Esta sexualidad riesgosa propende a la rápida difusión entre los jóvenes de diversas enfermedades de transmisión sexual, de las cuales el Sida resulta la de mayor gravedad. De igual manera incide en la persistencia de altas tasas de embarazo adolescente. Así el embarazo precoz suele estar asociado con diversos problemas de salud, tanto de los hijos como de las madres.
Entre las líneas de acción a considerar se cuentan
Promover la educación sexual de los jóvenes por parte de sus grupos familiares, del sistema escolar y los medios de comunicación
Fortalecer la labor informativa de los servicios de salud, especialmente en el nivel de atención primaria, en materias de sexualidad para jóvenes y prevención de las enfermedades de transmisión sexual.
Apoyar el tratamiento y cuidado de los jóvenes enfermos de sida, otorgándoles atención médica, apoyo afectivo y posibilidades de integración social.
Crear o fortalecer las acciones de apoyo integral dirigidas a embarazadas y madres adolescentes, aumentando la protección de sus hijos y estimulando su desarrollo personal.
Legislar a favor de la igualdad de oportunidades de las madres adolescentes, impidiendo que sean discriminadas en sus posibilidades de estudio, empleo y asistencia médica.
El desafío de las adicciones
Muchos jóvenes realizan conductas adictivas que causan severo perjuicio de su salud física y psicológica, e impiden el desarrollo pleno de sus capacidades. Las adicciones como el tabaquismo o el alcoholismo, se han difundido entre la nueva generación, afectando no solo a varones, sino también a mujeres jóvenes. Aunque no son exclusivas, resultan más específicas a los jóvenes las adicciones a diferentes drogas. Así, la marihuana se ha convertido en una droga aceptada en algunos países, mientras que diversos medicamentos son empleados para drogarse y que otras sustancias psicotrópicas se han hecho miles de adictos a la juventud.
Entre las líneas de acción a considerar se cuentan
Legislar para proteger a los jóvenes de las adicciones, dificultando el desarrollo de la economía de la droga, y asegurar el eficiente cumplimiento de dichas medidas legales.
Educar a los jóvenes y a sus familias, mediante programas comunitarios respecto de las diversas adicciones
Fortalecer entre los jóvenes más vulnerables factores de protección, tales como su autoestima, información sobre adicciones, prácticas saludables y adecuada inserción social.
Innovar en la rehabilitación de los jóvenes drogadictos, creando programas que posibiliten su recuperación física y psicológica, así como su inserción social y comunitaria, asegurando la defensa de sus derechos como individuos.
Apoyar y desarrollar la acción comunitaria, tanto adulta como juvenil, de prevención y rechazo colectivo a las adicciones, particularmente a las drogas.