Pero recuerdo el día que empezaron a aparecer carteles en mi cocina. Puertas abiertas. Luces encendidas. Mi hija insiste en que no hay nadie más. Que vivo solo. Mi hija... La mayor, creo. La que más se parece a ella.
Mi mujer. Hace tiempo que no la veo. Desde que me trajeron a este sitio. Sin coche, sin nada.
A veces salgo a las calles. Me pierdo intentando recordar. Voy siempre a la misma panadería. Allí la conozco. Carmen. Es distinta pero me recuerda a ella. Pasamos las tardes. Nos oímos, hablamos. No la escucho mucho. Me gusta su presencia.