El ahogo a los productores por parte de grandes superficies, su ignoro del producto local y una creencia generalizada en los precios bajos, llevan a Per L´ Horta a luchar por un consumo de proximidad y ecológico.
Firme convencido de la existencia de otra forma de educar en la agroecología, Marc nos comenta la importancia de los mercados de venta directa que han implantado desde el colectivo para cohesionar barrios y que estos vuelvan a ser colectivos.
"Volver a lo de antes para salvar el ahora" narra el manifiesto de un colectivo que salva, desde hace veinte años, la huerta de València.
Hoy, Marc Ferri, militante de Per L´ Horta.
A leer.
¿Quién es Marc Ferri?
Soy profesor de historia del colegio Juan de Garay, miembro de carácter militante del colectivo Per L' Horta desde prácticamente sus inicios, que se traslada a hace más de veinte años.
¿Tenéis un vínculo directo con el barrio de Benimaclet u os vais movilizando por diferentes barrios de València?
Una de nuestras sedes, que compartimos con otros colectivos, está en Benimaclet. Se trata de un barrio muy vinculado a la huerta de València con un movimiento en defensa de esta misma y con muchas personas muy vinculadas a Per L' Horta que residen en el barrio de Benimaclet, por tanto, tenemos una relación muy directa.
A pesar de esto, tratamos de ser un colectivo muy arraigado en el territorio, es decir, tener gente de muchos barrios y hacer actividades en diferentes poblaciones de la huerta de València para extender una red por todo el territorio.
Hace poco estuvimos en contacto con la plataforma de Cuidem Benimaclet estando presentes en manifestaciones sobre el Mai PAI, además de muchas otras… ¿Tenéis vinculación con estas?
Nos seguimos mutuamente y hay sintonía entre ambas… Nosotros buscamos ser un colectivo que abarque toda la huerta de València pero siempre reconociendo y colaborando con la gente de carácter local o de barrio.
Ya entrenando en más detalle… ¿Por qué crees que la gente ve tan lejos el consumo local y sostenible?
Bueno, yo creo que no es cierto que la gente lo vea tan lejos. Es un tema que hemos tratado especialmente, y mi sensación es que nos han educado, debido al sistema capitalista, en fijarse en el precio de los productos en lugar de en la calidad del producto.
Hace unos años iniciamos una campaña que se llama “Preus Justos” intentando cambiar la mentalidad de parte de los consumidores, es decir, pedirle a la gente que valore el consumo de proximidad y ecológico porque para nosotros el modelo óptimo es el de la agroecología, que es agricultura ecológica de proximidad… Al final si te comes un aguacate de México, aunque esté allí cultivado siguiendo criterios ecológicos, el hecho de que cruce medio planeta ya lo hace no ecológico.
Entonces, estamos intentando educar a la gente en consumir este tipo de productos de proximidad valorando esto por encima del precio. Hace poco escuchaba las cifras…En los años 70 la comida se llevaba al 15% del consumo de las familias, ahora es menos del 5%. Esto nos explica que ahora hay otros gastos muy importantes, sobre todo la vivienda, y esto hace que la gente intente comprar siempre lo más barato aunque no sea lo mejor para el planeta.
Lo que me refería con que la gente ve muy lejos el consumo ecológico era precisamente a lo que has comentado del 15% del consumo en los años 70 en comparación con el hoy. Antes, por la cercanía de los barrios, las personas solían consumir en la frutería o la panadería del barrio, en cambio ahora, las personas llenan la cesta de la compra del Mercadona. ¿Qué ha ocurrido aquí?
Lo que ha ocurrido es que las grandes superficies (Consum o Mercadona) siempre intentan competir a través del precio, apretando mucho al productor exigiéndole un intercambio por el cual la gran superficie compra enormes cantidades de producto a un precio muy bajo. Entonces claro, como el productor vende mucho y le garantizan la venta, como contrapartida le obligan a ajustar el precio.
Esto realmente es una trampa para el productor, ya que en ocasiones la gran superficie decide apretar más aún o abandonarlo dejándole sin alternativas a las que acudir. Esto ha acabado con muchas empresas.
Las multinacionales han logrado con esto educar al consumidor en el precio más barato y no preguntar nada más, y nosotros proponemos todo lo contrario, se ha de mirar preferentemente por el producto local y si se paga un poco más, pensar que ese poco más va directo al productor que es el eslabón más débil.
La situación que se produce desde hace décadas es que las grandes superficies ahogan al productor. Un ejemplo muy claro es el de la naranja o de los productos de huerta, donde en ocasiones el agricultor ha pasado el tractor por encima de la cosecha como forma de protesta debido a la situación que les proponían las multinacionales.
Osea que crees que las multinacionales han impuesto su ley en el mercado, ¿no?
Claro, obviamente. Han llegado a un punto en que no necesitan tener un monopolio, tienen un volumen suficiente como para marcar tendencia. Lo que hace Mercadona obliga a los demás a posicionarse donde los demás o bajan precios, o tienen que reforzar muy bien la idea de que tienen un producto diferenciado para que las personas sigan comprándoles.
Esto está muy estudiado en los barrios. Cuando se abre un gran supermercado en un barrio, las pequeñas tiendas de ahí desaparecen porque la gente ve más cómodo acudir al supermercado siguiendo la línea de estar educados en el precio más bajo.
¿Crees que de alguna forma el sistema económico y las empresas incitan a tener un modelo de consumo sostenible o por el contrario, más contaminante? Por ejemplo, te hacen un descuento en las gasolineras y eso, obviamente, invita al que tiene coche a poner más gasolina. Pero por el contrario, luego vas a cualquier multinacional de restauración, y te encuentras con pajitas de cartón en vez de de plástico.
Esto es algo que aprendí hace muchos años porque vas viendo cómo funciona el sistema y es muy evidente. Yo no creo que exista un grupo de empresas que controle el mundo, realmente las empresas miran por su beneficio propio.
El tema de la sostenibilidad y el medio ambiente solamente les interesa en el momento que han detectado que hay una preocupación en el consumidor sobre el medio ambiente para hacer “greenwashing”, es decir, responsabilidad social. Si a ti te interesa la sostenibilidad, a nosotros también. Pero a la hora de la verdad es simplemente marketing.
El tema del “greenwashing” es muy interesante y se retroalimenta con los medios de comunicación que limpian la cara visible de estas empresas.
Claro, es lo que comentábamos antes… Está muy bien que Consum tenga un lineal de productos ecológicos pero si te fijas, todos vienen de otra parte del mundo, entonces, ¿dónde está la ecología ahí?
En los últimos años nos estamos encontrando con altos niveles de contaminación, pero al mismo tiempo tenemos un “boom” de tiendas de ropa reutilizada, tiendas ecológicas, las personas valoran más lo ecológico… ¿Crees que, de alguna manera, la gente está volviendo a lo de antes para salvar el ahora?
En los últimos años, la producción ecológica está creciendo a doble dígito (por encima del 10%), por tanto tenemos a los productores ecológicos de toda la vida que llevan trabajando así toda la vida o algunos que se han incorporado después y que realmente se creen lo que es la agroecología, pero también tenemos a las grandes empresas que están adoptando la producción ecológica. Entonces, hay un crecimiento porque hay una preocupación por parte de la gente.
Esto está muy bien y es cierto que se está volviendo, pero cuando vienen épocas de crisis, hay personas que siguen fieles a ese consumo ecológico de proximidad, pero mucha otra no, recortan en eso.
Analizando el papel de las multinacionales, aquí en España somos de los países (por no decir el país) con mejores condiciones y el mejor de los productos agrícolas. En cambio, estas, en lugar de fomentarlo y comerciar con ellas, nos encontramos con un producto de otros países. ¿Cómo se digiere esto?
Es únicamente por el precio. La naranja es un ejemplo muy evidente. Las multinacionales han conseguido a través de la Unión Europea hacer importaciones de terceros países, como por ejemplo Marruecos, Brasil o Egipto, y tienen la excusa de que no hay producción de naranja en España, que esto es otra cosa en la que nos han educado, a consumir ciertos productos cuando no es la época de estos, por tanto, siempre hay en el lineal ciertos productos a gusto del consumidor.
Así, con esta excusa de que el consumidor siempre quiere tener determinados alimentos en el lineal, lo que hacen es comprar naranjas procedentes del hemisferio sur ya que no hay producción aquí en esa época, y los importan hasta que empieza la producción local.
¿Cuál es la realidad de esto? Cuando empieza la temporada local, las grandes empresas tienen las neveras llenas con la producción del sur. Entonces cuando empieza la temporada de la naranja, que la gente tiene muchas ganas de consumirlas, te encuentras en el lineal con la producción que tenían en las neveras del hemisferio sur a precios muy bajos. El productor local que intenta vender su naranja, lo tiene que hacer a un precio muy bajo.
Entonces empiezan la temporada con precios bajos y así hasta el final, hay un exceso de producto y quien marca el precio es la gran superficie porque tiene a muchos productores rogándole que le compren.
Se trata de un círculo vicioso, ¿no? Al final a lo único que te puedes coger es a ser fieles a vuestro producto y no caer en eso aunque sea muy barato.
Esta es la lógica que tenemos que conseguir imponer. Si a la mayoría de la gente le gusta la huerta, la valora y piensa que es un lugar muy importante para la ciudad, debe protegerla consumiendo sus productos aunque sean unos euros más caros a la semana. Este es el mensaje que hay que conseguir.
Por otra parte, el problema de la agricultura es que te puedes encontrar que por el tomate que tú compras a tres euros, el productor se lleva un euro, porque los intermediarios se quedan con la parte más grande.
Para darle vías de solución, estamos protegiendo y fomentando los mercados de venta directa. En Benimaclet todos los sábados tenemos uno, y con esto sabes que si vas a la plaza del barrio, te vas a encontrar con productos locales que te los vende directamente un productor. Además, con esto se establece una relación muy interesante porque el consumidor habla con el productor, este hablará sobre sus productos e introducirá al consumidor en la agricultura. Es decir, el consumidor pone cara a su productor... Igual que tienes un médico de cabecera, también un productor de confianza que te provea de productos frescos de temporada.
Y este es el papel que tiene Per L'Horta, ¿verdad?
Sí, no somos el único colectivo que trabaja en esto, en los últimos diez años yo creo que se ha creado en Valencia una red muy amplia en defensa del territorio y de la agricultura.
Es muy interesante lo que me comentas sobre la relación que se crea con los mercados de venta directa entre el consumidor y el productor. Desde los años 90, con el movimiento neoliberal, se ha ido creando una sociedad individualizada, por tanto, es muy importante el papel que tenéis en el hacer a los barrios de nuevo colectivos.
Sí, totalmente. En Valencia tenemos una red de mercados municipales que son una envidia a nivel europeo y se valoran muy poco. Los mercados de barrio han tenido una época de decadencia pero de unos años hasta ahora parece que se están revalorizando, tampoco es que vivan su mejor época ya que tenemos la competencia de los grandes supermercados, pero se trata de que sigan teniendo vida porque comprar en la calle en tiendas de proximidad generan vida en el barrio. Se nota muchísimo cuando un barrio tiene comercio de proximidad y los que no.
Después de mucho pelear conseguimos montar cuatro mercados de venta directa, que son los de Benimaclet, Malilla, Castellar Oliveral y Pla del Real, y ahora en principio el nuevo ayuntamiento ha amenazado con desmantelarlo.
Esto último os lo iba a comentar… En las últimas semanas he visto que el nuevo ayuntamiento quiere acabar con todo esto. ¿Qué ocurre aquí?
El ayuntamiento de Ribó implantó cuatro mercados de venta directa y el nuevo de Catalá ha llegado tajante amenazando con desmantelarlos. Sin embargo, estamos llevando a cabo un movimiento no de protesta, pero sí de diálogo, y viendo lo que nos llega en los últimos días, no va a ser todo tan fuerte como parecía cuando estaban en la oposición.
Nosotros somos un colectivo que hemos estado en disputa con todos los partidos políticos. Y el papel de un colectivo social es este. Esto lo tenemos claro. Por tanto, siempre vamos a estar en diálogo con todos los partidos para intentar conseguir lo que quiere Per L´Horta. Previsiblemente con el Partido Popular vamos a tener más problemas, viendo el guion que siguió Rita Barberà, que a nuestro parecer, no hacía una buena.
En esa época, se intentó aprobar el Plan General de Ordenación Urbana que hubiera supuesto el exterminio del 80% de la huerta de la ciudad de Valencia y conseguimos frenarlo. Ahora que ha vuelto el PP no sabemos qué va a ocurrir.
Desde nuestro punto de vista, la ciudad no debería crecer. Aunque suene muy fuerte de creer viendo como está el precio de la vivienda y demás, algo que aprendimos de la crisis del 2008 es que el aumento de la construcción de vivienda y los precios, están desacoplados. No hay una relación directa.
La vivienda se ha convertido en un bien especulativo, no debería serlo, y así es como estamos ahora, hay un sector de la población que está haciendo un gran negocio a través poseer vivienda a costa del otro sector de la población. Y es muy complicado exigirle a una persona que pague más por la comida, estando ahogada por el precio de su casa.
Entonces, ahora que ha vuelto el PP no sabemos qué va a ocurrir.
No sabemos tampoco lo que va a hacer el nuevo gobierno autonómico, pero estando VOX dentro del mismo, que niega el cambio climático…
El negacionismo climático me parece muy cómodo… Lo niego y sigo en la misma línea que he seguido siempre.
¿Un mensaje que le mandarías al gobierno de la Generalitat?
Básicamente dos ideas… La primera, hay un discurso en el que se dice que la huerta es maravillosa pero no pasa nada si hacemos una carretera, no pasa nada si hacemos un AVE, es decir, siempre hay una tendencia de sacrificio de la huerta a cambio de hacer infraestructuras y es lo que ha llevado a la desaparición de parte de la huerta hace años. Y este discurso es el que habría que evitar.
Y el segundo discurso, son los precios agrarios. Nuestra propuesta es la de fomentar la agricultura de proximidad y la relación directa del consumidor con el productor. Además, establecer por parte del gobierno controles para que no haya abuso por parte de los intermediarios, pero parece bastante complicado.
(Todas las fotos obtenidas de Per L´ Horta)