Frente al peligro por despoblación de muchos territorios del país y el olvido mediático que esto supone, la impunidad de las eléctricas y su descaro a la hora de marcar la disposición ambiental, parece que sigue su curso. Sabemos que desde hace años, las líneas MAT, infraestructuras eléctricas destinadas para transportar energía a alta velocidad, son motivo de quebradero de cabeza en el territorio al anteponer el proyecto eléctrico a las vidas y la voluntad de algunos de los pueblos de la provincia de Castellón. Hoy hemos tenido la oportunidad de visitar Morella y conocer a su gente, que al igual que otros territorios, es uno de los afectados por esta cacería multinacional.
Construidas con dinero público, el objetivo angular de las líneas MAT reside en la búsqueda de compradores de energía de alta velocidad atendiendo a los intereses privados de las grandes compañías del mercado energético. Además, las torres que sostienen las MAT rondan entre los 40 y 70 metros de alto, lo que supone un impacto negativo desmesurado para los espacios naturales del territorio, que con su mera instalación, acabaría con el patrimonio cultural, histórico y artístico del pueblo de Morella.
Mientras andábamos por una de las calles principales del pueblo (Calle Marqués Fuente del Sol), se podían adivinar balcones de hogares y negocios locales consumidos bajo el lema de “NO A LA MAT”, folleto reivindicativo en contra del proyecto. La duda en el cuerpo se apoderó de nosotros y decidimos preguntarle a una mujer que dirigía una pequeña, pero muy conseguida, floristería; “Nosotros estamos de acuerdo en que se avance con las renovables, pero sin olvidarnos de nuestro patrimonio cultural”, “nos hemos unido en esta plataforma para ver si así solucionamos esto”, “ahora parece que el ayuntamiento está entrando en razón”, eran algunas de las afirmaciones de la misma.
Una única voz podía hablar por todos, que lejos de entrar en un proceso de queja y negativa sin avance, buscan alternativas efectivas. Bajo el lema “Renovables sí, pero no així”, las gentes del pueblo de Morella aseguran que los fondos públicos se podrían destinar a la producción local de energía renovable o a la instalación de placas solares en todos los techos de las fábricas, con la consiguiente puesta en claro de generar energía más cerca del lugar donde se consume.
Con las dificultades de la vida del mundo rural al alza y la despoblación llamando a la puerta, algunos comerciantes del pueblo señalaban a las líneas MAT como el último batacazo que les faltaba para acabar con sus negocios. El fomento del producto local, el mantenimiento del patrimonio histórico y de la producción de nuevos tipos de energía pero de generación propia, serían algunas de las claves para hacer resurgir de las cenizas a un pueblo que se encuentra en una encrucijada.
Siendo conscientes de lo que supone el proyecto, resulta un claro manifiesto de olvido del habitante y de la libertad de acción que tienen las eléctricas en este país. La soberanía resbaladiza terminó desprendiéndose por la borda de un pueblo que no fue partícipe de la reestructuración ambiental de su territorio, y que seguramente, si se hubiera sometido a sufragio la decisión, los fondos públicos estarían, a día de hoy, destinados a algunas de sus propuestas que hoy lanzan a oídos sordos.
La e-participación ciudadana que se ha producido en los pueblos castellonenses genera el caldo de cultivo de una involucración social activista y verde. Frenar a las multinacionales pasa principalmente por el agrupamiento social de todo un territorio que ve amenazado algo que le pertenece. Desde esta línea, en las caras de los habitantes de Morella vimos la necesidad de voz, de voto y de participación directa con la élite política del momento.
Un pueblo morellano cansado, se unió a la plataforma No Mat Castelló para reivindicar sus derechos como pueblo e intentar frenar el monopolio de las eléctricas. La acción colectiva volvió a aparecer fuera de las oficinas, y no solo en el pueblo de Morella, si no en todos los territorios afectados de la provincia de Castellón (Morella, Cinctorres, Castellfort, Vilafranca, Ares, Benassal, Torre d'En Besora, Culla, Atzeneta, Les Useres, Vall d'Alba, Vilafamés, Castelló, Sant Joan de Moró, Borriol, Castelló y Almassora). Hoy, escribimos sobre la situación en Morella, pero gracias a esto le damos voz a cada uno de los pueblos donde su libertad ha sido expropiada.
Escribimos de lo que te hace sentir.
Escribe: Diario Común.