Durante la Global Fraud Summit celebrada en Viena, se destacó que el fraude se ha convertido en una amenaza global creciente, impulsada por la digitalización y la capacidad de operar a distancia, afectando a individuos, empresas y economías.
En el caso del Reino Unido, se indicó que el fraude representa el 44% del total de los delitos, con impactos económicos y sociales significativos. Asimismo, se subrayó que los fondos obtenidos mediante fraude suelen ser reutilizados en otras actividades criminales como el narcotráfico y la trata de personas.
Entre los ejes centrales de la estrategia presentada se incluyen el intercambio de datos, la cooperación internacional, la concientización pública, el apoyo a víctimas y el uso de inteligencia artificial para enfrentar nuevas modalidades delictivas.
También se remarcó la necesidad de fortalecer las asociaciones público-privadas a nivel global, mejorar los mecanismos de reporte y eliminar barreras para el intercambio de información en tiempo real.
En este contexto, se anunció el apoyo del Reino Unido a una nueva fuerza de tarea global liderada por Interpol enfocada en centros de estafas, con el objetivo de desarticular redes criminales internacionales.
La cumbre concluyó que el fraude es una amenaza transnacional que requiere una respuesta coordinada entre gobiernos, organismos internacionales, sector privado y plataformas tecnológicas.
Fuente: AML Intelligence